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Siete lugares indispensables para enamorarse de Malta

Malta es un cóctel tradicional, presa de un pasado medieval y leyendas caballerescas, aderezado con el refrescante toque del mediterráneo más puro.

Se podría decir que desde el comienzo de los tiempos, Malta ha sido deseada por todos y conquistada por unos pocos. Aunque su origen etimológico no está del todo definido, se cree que proviene del griego «Melite», que significa ‘dulce como la miel’, y no es para menos. Al igual que los cantos de sirena en la Odisea, la joya del Mediterráneo atrajo a sus costas a bizantinos, árabes, aragoneses, franceses y por último, ingleses, que la hicieron suya desde 1814 hasta 1964, año en que al fin consiguió su anhelada independencia. Una conquista impulsada, no sólo por su belleza natural, sino por su ubicación estratégica.

 

La consagración militar de la zona vino de la mano de los caballeros hospitalarios, una orden de templarios que dejó al país un legado de leyendas caballerescas sin igual. La Cruz de San Juan, el estandarte por excelencia da buena prueba de ello, al igual que las murallas y los castillos monumentales que gobiernan cada rincón de la isla. Una mezcla perfecta entre patrimonio histórico y natural que ha llevado al país más pequeño de la Unión Europea a ser uno de los lugares más codiciados entre los viajeros. Y para descubrirlo, nada como seguir estas pistas ordenadas de menos a más. 

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En el #7: Fuerte de San Angelo

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En el #7: Fuerte de San Angelo

A través de Juego de Tronos también es posible viajar a Malta. La popular serie ha grabado muchas escenas en este país gracias a la cantidad de construcciones y fortificaciones que retrotraen a la mente a épocas medievales, luchas caballerescas, amores platónicos y disputas por la corona. Una de estas localizaciones es el fuerte de San Angelo, en Birgu, una de las tres ciudades que frentean a la capital.

Desde los jardines del Upper Barrakka, en La Valeta, la panorámica de este fuerte es inmejorable. Con el mar de por medio, las grandes paredes se levantan en diagonal como si escondieran para sus adentros el mismísimo Santo Grial. Según la leyenda, el fuerte de San Angelo se levantó sobre un asentamiento romano fortificado. Fueron los Caballeros de San Juan en 1530, los que lo convirtieron en la sede del Gran Maestre de la Orden. Durante aquellos años, el fuerte tuvo que hacer honor a su nombre y resistió los grandes asedios de la época, ensanchando así su gloria.

En el #6: Iglesia de Mosta

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En el #6: Iglesia de Mosta

El cristianismo es sin duda, uno de los elementos más característicos de la isla mediterránea. La fe se vive intensamente y así lo demuestran los templos e iglesias que bañan cada ciudad. Algunos, como la concatedral de San Juan llaman la atención por su decoración exacerbada y otros como la iglesia de Mosta, se caracteriza por tener una de las cúpulas más grandes de toda Europa. Casi 40 metros de diámetro, solo superada por las de San Pedro del Vaticano y Santa Sofía, en Estambul. Situada en la ciudad que da nombre al templo, la iglesia se construyó a la imagen y semejanza del Panteón de Roma.

Como curiosidad, dentro del edificio se encuentra nada menos una bomba de la Segunda Guerra Mundial. Un artefacto que cayó sobre la iglesia durante el conflicto bélico y que sorprendentemente no detonó. Algo que desde entonces se considera como un milagro divino. Gracias a ello, muchas personas que se encontraban en ese momento refugiándose en la iglesia, consiguieron salvar su vida.

En el #5: Blue Grotto

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En el #5: Blue Grotto

Desde lo alto del acantilado, Blue Grotto logra recordar a la ya derruida Ventana Azul. Aunque no guarda aquel misticismo que la convertía casi en una obra de arte, el conjunto de cuevas marinas es uno de los lugares más bellos de Malta. Las hendiduras que se forman en la roca, dejan pasar levemente la luz solar creando un juego de luces que terminan por reflejarse en mil azules distintos. La belleza de este paraje no se resume únicamente al mar, sino a su interior, pues todo el fondo está recubierto de corales que hacen las delicias de los submarinistas.

En el #4: Templos de Ggantija

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En el #4: Templos de Ggantija

Cuando se piensa en construcciones antiguas, rápidamente aparecen en la mente fogonazos de las pirámides egipcias o monumentos milenarios como el de Stonehenge, en Gran Bretaña. Sin embargo, Malta posee las construcciones humanas en pie más antiguas del mundo, que no son otras que los templos megalíticos de Ggantija. Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, estos templos datan del año 3600 a.C. Alguno de los bloques utilizados pesan más de 50 toneladas y se piensa que su función eran representar a la fertilidad.

En el #3: Mdina

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En el #3: Mdina

Durante mucho tiempo, Mdina fue la capital de Malta. Una ciudad situada en la misma isla que La Valeta y que tiene como sobrenombre, la Ciudad del Silencio. Los fenicios fundaron este asentamiento aproximadamente el año 700 a.C y desde entonces, sus muros conservan un aura medieval única que resiste el pasar de los tiempos. A través de sus construcciones barros y callejuelas se llega a la gran joya de Mdina, la catedral. Un templo magnifico que combina a la perfección arquitectura y arte, convirtiéndolo prácticamente en un museo.

En el #2: Blue Lagoon

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En el #2: Blue Lagoon

El lugar más deseado por todos después de su capital se encuentra en Comino, la isla más pequeña del país más pequeño de toda Europa. No es de extrañar entonces que sólo vivan cuatro habitantes permanentemente. Aunque eso sí, no se pueden quejar de paisajes. Rodeada por las aguas del Mediterráneo se ubican algunas de las mejores playas, o mejor dicho, lagunas. La escasa presencia de arena crea zonas mixtas entre playas y el mar abierto. En medio de esta mezcla se encuentra la Laguna de Cristal o la Laguna Azul, la más famosa.

Un paraíso marítimo, de aguas tranquilas donde el azul más claro se une en una fusión de contrastes con el añil más profundo, dejando así un cuadro perfectamente delimitado. Una obra de arte que a su vez está llena de vida, convirtiéndose en un reducto irrechazable para los amantes del snorkel y el submarinismo.

En el #1: La Valeta

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En el #1: La Valeta

Los cañonazos del Upper Barrakka, un cuadro de Caravaggio, calles estrechísimas, la concatedral de San Juan y miradores repartidos por cada rincón. Los ingredientes perfectos para crear un éxtasis capitalino. Si por algo se caracteriza La Valeta es por su pasado templario, marcado a fuego en cada esquina, en cada virgen que regenta cada calle, en cada fachada construida con bloques color tierra oxidada (pantone) que datan desde el siglo XVI, momento de su fundación.

La ciudad principal de Malta también es un lugar de encuentro. Entre sus empinadas calles escalonadas se respira un ambiente único como Santa Lucía, donde la música en directo envuelve la vía de un aroma único, aderezado por las terrazas de los bares, que se apoltronan en los escalones.

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