Las sorpresas del Camino Inglés, la única peregrinación xacobea 100% gallega

La única variante que nace y muere en esta comunidad es una opción perfecta para iniciarse en el peregrinaje a Santiago.

El Camino Inglés, la única ruta xacobea que nace y muere en Galicia, es ideal para aquellos peregrinos que buscan un Camino más íntimo, de esencia marinera y que no requiera muchos días. Fue la última en recuperarse aunque su origen se remonta a mitad del siglo XII cuando los peregrinos procedentes de las islas del norte de Europa, sobre todo británicos (de ahí su nombre), desembarcaban en los puertos de las rías altas para seguir su itinerario hasta Santiago de Compostela. La ruptura del rey Enrique VIII con la iglesia católica en el siglo XVI provocó el final de Camino Inglés.

Existen dos variantes para realizar esta ruta: desde Ferrol (118 km) o A Coruña (76 km). Ambos itinerarios confluyen en Bruma a unos 37 km de Santiago. Sin embargo, la que parte desde Ferrol permite la obtención de la Compostela y disfrutar de pueblos marineros, rías y bosques brumosos tan emblemáticos del paisaje gallego.

 

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shutterstock 2075802328. Ferrol, el kilómetro 0 del Camino Inglés

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Ferrol, el kilómetro 0 del Camino Inglés

En el muelle de Curuixeras, en el barrio de pescadores de Ferrol Vello, se encuentra el km 0 del Camino Inglés. Precisamente aquí, en la Edad Media, desembarcaban los peregrinos provenientes de las islas Británicas y lugares más lejanos de Europa. Pero antes de partir hacia Santiago de Compostela, la ciudad de Ferrol reclama una visita. El pasado industrial y militar de esta ciudad no debería restarle puntos al listado de imperdibles en Galicia. Es más, se ha convertido en una de sus mejores bazas. Y así lo demuestra el barrio de la Magdalena, un espacio residencial que antaño fue ocupado por funcionarios militares repleto de casas señoriales con sus galerías acristaladas en madera y pintadas en blanco que compiten con algunos edificios modernistas, además de ser una zona agradable de tapeo y shopping. El castillo de San Felipe, que protegía el acceso a la ría de Ferrol de constantes amenazas, es ahora un magnífico enclave para perderse un buen rato por muchas de sus dependencias y recorrer todo su perímetro con vistas a la bahía y al castillo de La Palma. Las meninas del barrio de Canido, con más de 200 en distintas formas y colores, hacen de contrapunto a ese pasado bélico. Todos los años acuden artistas de todo el mundo en una jornada festiva en que cada uno crea su propia menina.

shutterstock 1560937718. Pontedeume, un precioso final de etapa

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Pontedeume, un precioso final de etapa

Pontedeume es un bonito pueblo marinero con un casco histórico medieval bien conservado, a escala humana, repleto de servicios, que lo convierte en un perfecto final de etapa. Además, situado en un enclave único: en la desembocadura del río Eume, la ría de Ares y en la ladera del monte Breamo. Tras caminar 27 km desde Ferrol, es todo un premio pasearse por sus callejuelas con sus casas blasonadas donde destacan el Torreón de los Andrade (mítica familia en Galicia), la Iglesia de Santiago, la de las Virtudes, la Capilla de San Miguel y por supuesto, el puente que esta villa debe su nombre. Su origen se remonta en el siglo XIV mandado a construir por la familia Andrade y en su época fue el más largo de España con 68 arcos de estilo gótico, que incluía una capilla y un hospital para los peregrinos. Sin embargo, el actual es obra de mediados del siglo XIX.

iStock-1306505955. Fragas de Eume, una joya forestal

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Fragas de Eume, una joya forestal

Pontedeume no es solo un buen final de etapa, es también la puerta de entrada al Parque Natural Fraguas del Eume. El viajero debe desviarse del Camino Inglés para acceder a él pero lo cierto es que los peregrinos de la Edad Media transitaban por este bosque. Los caminos de Santiago vienen trazados de forma oficial pero no deja de ser una idea moderna. En aquella época eran las iglesias y otras instituciones religiosas las que marcaban el Camino. Sea como fuere, es casi obligado remontar el río Eume hasta el bosque atlántico mejor conservado de Europa si se está en Pontedeume. Se trata de un bosque autóctono con especies de helechos e invertebrados únicos en el mundo. Con el añadido de que cumple con todos los requisitos para realizar un baño de bosque o el shinrin-yoku, es decir, un bosque maduro y frondoso con variedad de ambientes para esos peregrinos que buscan abrirse a la naturaleza y conectar con ella plenamente.

iStock-1272578853. Un monasterio en lo altro de una roca

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Un monasterio en lo altro de una roca

Con 9.000 hectáreas de superficie, las Fraguas del Eume dispone de una extensa red de senderos cuya información se encuentra en el Centro de Interpretación situado en la entrada del parque, a unos 14 km de Pontedeume. La excursión más recomendada, si no se dispone de todo el día, es la del monasterio de San Xoan de Caaveiro a solo 8 km de dicho centro. Es una preciosa caminata en que se bordea el río Eume hasta un puente y tras cruzarlo se sube por un camino ancho y fácil que en poco tiempo se llega al cenobio. Desde allí, por otro sendero, se alcanza un molino.

La palabra Caaveiro en latín significa “afloramiento rocoso” y ese fue el reto en que los arquitectos encargados de la restauración se enfrentaron. Este recinto estaba asentado en una roca que se “deshacía” y hubo que fijarla muy bien. Desde marzo de 2021, tras 10 años de restauración, el monasterio de Caaveiro luce magnífico con unas espléndidas vistas al bosque.

 

shutterstock 214554937. La villa (y bella) Betanzos

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La villa (y bella) Betanzos

La siguiente parada, a solo 22 km de Pontedeume, es la villa señorial de Betanzos. Dicen que es una de las ciudades que mejor condensa lo que eran las villas antiguas de Galicia y algo de verdad hay cuando se visita su encantador casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1970. Tras atravesar el río Mandeo, el peregrino entra por el Arco da Ponte Vella, una de las puertas que cruzaban la muralla medieval. El paseo discurre entre soportales de granito, galerías, casas blasonadas, coloridos balcones de madera y casi sin darse cuenta se llega a la plaza de Fernán Pérez de Andrade donde sorprenden las iglesias de Santa María del Azogue y la de San Francisco, unidas por una esplanada de piedra en que no podía faltar un cruceiro en el centro. Lo que tampoco puede faltar es saborear la famosa tortilla de Betanzos poco cuajada de la que se celebra un concurso anual.

shutterstock 1802086078. De Sigüeiro a Santiago

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De Sigüeiro a Santiago

Tras dejar Betanzos, solo quedan tres etapas hasta alcanzar Santiago de Compostela. El Camino se convierte en una bellísima zona deshabitada con una cierta carencia de servicios que, lejos de resultar molesto, es una manera de encontrar sentido al Camino. Sigüeiro es el único núcleo urbano moderno, eso sí, repleto de servicios, cuyo puente destaca por ser de origen medieval. Como curiosidad, antes de atravesar esta población, el Parque de Carboeiro conmemora personajes históricos que pasaron por este tramo, como el rey Carlos V o Cosme de Médici. Dejando atrás Sigüeiro, a solo 16 km de Santiago, el trayecto es bastante recto y largo pero las enormes torres de la catedral de la plaza del Obradoiro que se yerguen en el horizonte transmiten esa satisfacción de haber cumplido una meta.

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