Tejeda: un pueblo entre roques sagrados y dulces divinos

Gran Canaria guarda en su centro uno de los pueblos más bellos de España, tanto por fuera como por dentro.

En 1910, Miguel de Unamuno salió abucheado del Teatro Pérez Galdós de la capital canariona a causa de sus ideas políticas. Lejos de incomodarse, el intelectual se animó a conocer la isla y llegó hasta la cuenca de Tejeda. “Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra, parece todo ello una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava”, escribiría después.

En el núcleo de esa tormenta de piedra se encuentra Tejeda, uno de los pueblos más bonitos de España, enclavado en un terreno doblemente protegido por la UNESCO: el extenso Parque Rural del Nublo, Destino Starlight y Reserva Natural de la Biosfera, y el Paisaje Cultural de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria. Sin duda, un coqueto pueblo donde la arqueología, la naturaleza, la arquitectura, la cultura, el arte y la gastronomía hacen de perfectas anfitrionas.  

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Foto: Shutterstock

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UN NÚCLEO CULTURAL Y ARTÍSTICO

Dividido en diversos barrios, Tejeda concentra casi toda la atención en su casco antiguo. Las casas blancas con balcones de madera y artesonados mudéjares se alinean prácticamente entorno a dos calles empedradas. Los rótulos de los comercios van a juego con ellas, y el conjunto, que contrasta con el verde y el roca del entorno, convierte al pueblo en una bella maqueta. Junto a la calzada, una baranda asoma la vista al abismo, donde se adivinan más casas, para luego subirla hasta la cumbre, donde el Roque Bentayga anuncia los atardeceres.

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Socorro, de 1921, es una de las postales más bonitas del pueblo. Reconstruida en 1921 tras un incendio y gracias a la solidaridad de Leocadio Cabrera y otros canarios residentes en La Habana, atesora una talla en madera del Cristo de la Sangre del s.XVII, pero también unas vistas inmejorables desde su plaza. Cercana a ella se encuentra el Museo de Esculturas Abraham Cárdenes, un reconocido artista canario, y el Museo de las Tradiciones.

Este último se encuentra en una casa tradicional canaria y en él se pueden conocer los vestigios prehistóricos de la isla, pero también el proceso de la conquista castellana, los oficios rurales del municipio y algunos productos de gran calidad de la zona. Para conocer más a fondo cómo era la vida en el pueblo es posible entrar a una de las casas vecinales, convertida en el Museo Tres Cruces, donde cada habitación se dedica a un oficio diferente gracias a los objetos donados por los habitantes.

Tejeda
Turismo de Tejeda

Para conocer alguna de las curiosas viviendas de la localidad pueden visitarse los barrios de Ronda, el Toscón o Cuevas Caídas, donde algunas casas están enclavadas en la roca y siguen siendo habitadas por los vecinos de Tejeda.

Otro de los orgullos de Tejeda es su Centro de Plantas Medicinales. Generación tras generación, este pueblo ha transmitido la sabiduría entorno a variedades como la salvia, la tabaiba o el hipérico, de gran importancia. Yerberos, remedios y curas tradicionales muestran a los visitantes siglos de experiencia en el uso de plantas medicinales, también a través de su jardín interpretativo, donde ver, tocar y oler es imperativo.

GASTRONOMÍA DE ALTURA

La agricultura y la ganadería fueron siempre, aunque ahora en menor medida, la actividad principal del pueblo, teniendo los vecinos incluso sus propios huertos, a los que llaman bocaos. Las papas, los quesos, los vinos y las mieles son, junto a la afamada almendra, los productos estrella de Tejeda, y los numerosos establecimientos, que se reparten sobre todo en su calle principal, reclamo de muchos de los visitantes que se acercan al centro de la isla.

Uno de los restaurantes a destacar es Cueva de la Tea, regentado por Fina Suárez, cronista de Tejeda y dueña de uno de los establecimientos más emblemáticos: la Fonda de la Tea, el Mejor Hotel de Montaña de 2019 según los Best Hotel Awards, ubicado en una antigua fonda del siglo XIX. En el restaurante, a tan solo tres curvas, se pueden degustar platos como las papas a la Bentayga, una receta propia de papas arrugás, fritas y regadas con mojo rojo y miel.

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Real Academia de la Gastronomía | Potaje de Berros

Platos típicos, como el caldo de papas, el potaje de berros o jaramagos y la carne de cabra, siguen sirviéndose en los establecimientos tradicionales, que comparten territorio con pizzerías, cocina moderna, opciones veganas, menús del día y braserías. Además de bodegas como la Bentayga o la Peña Rajada, con vinos de altura de varietales canarios y calidades premiadas, existen tiendas tradicionales, como el despacho de pan centenario Abraham Romero, donde todas las elaboraciones son artesanales y tienen especialidades como el pan de papas.

En otras, como La Tienda de Paco, se puede llevar el mejor souvenir en forma de queso, vino, miel, cerveza artesanal o mojo de elaboración propia, pero también degustar algunos platos en su espacio. En cuanto a los lácteos, existen en Tejeda cinco queserías, todas regentadas por mujeres. Naroy y El Roque elaboran quesos semicurados y curados. Esta última y Cuevas del Rey tienen su propio rebaño de cabras majoreras. El Toscón de Tejeda es la única que elabora queso tierno, y el Manjar de Tejeda tiene quesos tan especiales como el de almendras.

UN PUEBLO MUY DULCE

Si hay un lugar donde se arremoline más gente, sobre todo los domingos, es la Dulcería Nublo, y gran parte de esa fama se la debe a su especialidad: la almendra. Los almendreros de Tejeda son uno de los puntos fuertes de su paisaje y sus tradiciones. Ganando terreno al omnipotente pino canario, el almendro es una de las bases de la gastronomía del pueblo. Bienmesabe de almendra, polvorones de almendra, almendras rellenas y muchas más elaboraciones parten de este fruto seco para marcar el recetario de Tejeda.

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Shutterstock | Almendro de Tejeda con el Roque Bentayga de fondo

De hecho, algunas creencias antiguas que se transmitían en las familias tenían que ver con ellas, como que las almendras hacían crecer el pecho o que las amargas acababan con la diabetes. Lo que sí que es cierto es que su veneración llegó a crear la Fiesta del almendro en flor, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

En ella se mezclan el sonido de los timples, la buena gastronomía y la celebración por la floración de un árbol cuyo fruto ha convertido en un reclamo los dulces de Tejeda. La Dulcería Nublo es una buena embajadora de ellos. Fundada en el 1946, elabora desde entonces galletas, polvorones, mantecados y su dulce más típico, el piñón, o el mazapán de Tejeda, unas tortas de almendra cocinada y molida mezcladas con el mismo peso en azúcar y que se cocinan al horno.

Aun así, otro de sus productos con más fama es la palmera, de las que tienen más de 30 variedades, como la de chocolatinas Tirma, de plátano, de dulce de leche o de almendra, y que se puede degustar con un buen café en alguna de sus mesas.

Mazapán de Tejeda
Turismo de Gran Canaria | Mazapán de Tejeda

También es famosa Dulces de Tejeda, donde la tradición se mezcla con la innovación para dar lugar a postres como el mazapán tipo turrón o la roca Bentayga, delicias que solo se encuentran en Tejeda. De almendra, pero garrapiñada, hace la Heladería Lalexe algunos de sus helados artesanales. Propiedad del afamado chef Borja Marrero, este local utiliza leche de sus propias cabras y ovejas para hacer helados tan diferentes como el de mazapán de Tejeda o el de gofio.

Naturaleza volcánica y culto aborigen

Con el estómago lleno y la mochila repleta de souvenirs deliciosos, es el momento de conocer más de cerca la naturaleza y el paisaje cultural que abarca Tejeda. Aunque su núcleo se sitúa a unos 1050 metros de altitud, su punto más alto es el Pico de los Pozos de las Nieves, a 1949 metros, un recorrido que puede resultar de considerable dificultad. Uno de los puntos más cercanos al municipio y al que se puede llegar a pie es la Cruz de Tejeda.

Cruce de antiguos caminos de montaña, antaño llamados de sangre, está situada a unos metros del Parador Cruz de Tejeda, con unas magníficas vistas al Roque Nublo y el Roque Bentayga y rodeada de pequeños puestos de productos típicos y artesanales. Desde aquí se puede realizar rutas hasta el mirador natural de la Degollada de Becerra o llegar al Roque Nublo, uno de los mayores reclamos de Gran Canaria.

Esta enorme roca basáltica de origen volcánico mide unos 80 metros y está acompañada de otras dos pequeñas formaciones: El Fraile y la Rana. Este lugar, considerado sagrado por las tribus neolíticas que habitaron la isla, es ahora un emblema para sus habitantes y uno de los mejores puntos para ver una puesta de sol sobre el Parque Rural del Nublo.

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iStock | Roque Bentayga y Roque Nublo en la lejanía

Además de ser un paraje perfecto para la observación del cielo o la escalada, Tejeda también cuenta con vestigios prehispánicos tales como cuevas de enterramientos, grabados y pinturas. El Centro de Interpretación del Parque Arqueológico del Bentayga muestra como vivieron los antiguos pobladores de la isla en un enclave de culto religioso con su propio almogarén, un santuario donde practicaban sus ritos.

Escenario de grandes batallas por ser un lugar estratégico, el roque Bentayga reúne a su alrededor una interesante historia natural y humana, con sus antiguos graneros y silos, pero también con su interés geológico y medioambiental, que dirige la vista hacia la caldera y el roque Nublo, con Tejeda observando desde abajo la grandeza de un paisaje único y el legado de su pasado aborigen.