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Tenerife sin pisar el Teide... ni la playa

¿Quién necesita volar 1000 millas cuando en España se puede visitar este paraíso exótico y cercano?

No hace falta hacer escalas ni cambiar de continente para viajar a un destino paradisiaco. ¡En menos de tres horas de vuelo y sin salir de España es posible disfrutar de una sugerente combinación de paisajes, cultura, playas y gastronomía.

Tenerife es una de las mejores opciones, pero merece la pena descubrir de verdad la isla e ir más allá de las postales del Teide o de las bonitas playas del sur. Este pequeño recorrido de norte a sur, apto para amantes de los paseos, de la ciudad o de la tranquilidad del hotel, puede ser una estupenda guía para un viaje diferente.

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iStock-1208376332. Primera parada: una ciudad Patrimonio de la Humanidad

Foto: iStock

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Primera parada: una ciudad Patrimonio de la Humanidad

Irse de Tenerife sin acercarse al Teide sería imperdonable. Al menos en una primera visita, claro. Las fotos desde El Portillo -la del billete de mil pesetas es obligatoria entre quienes tienen ya cierta edad- el mar de nubes, las postales del volcán desde diferentes miradores…

Pero la isla da para muchísimo más. De norte a sur: dos paisajes y dos climas diferentes que quedan claros al llegar a La Laguna (San Cristobal de La Laguna en realidad, aunque casi nadie la llama así) y descubrir que casi cada tarde el mar de nubes está ahora encima.

Es parte del encanto de este municipio declarado Patrimonio de la Humanidad y por el que merece la pena pasear sin prisas por su centro histórico, dejándose llevar desde la Plaza del Adelantado por sus calles empedradas y fachadas de colores.

El magnetismo de Masca

Foto: Iker Morán

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El magnetismo de Masca

La lista de lugares a visitar es muy amplia así que disponer de un coche para trazar la propia ruta es más que aconsejable. Otro imperdible de la isla situado en el extremo oeste es Masca. No son muchos kilómetros pero sí muchas curvas. Pese a ello merece la pena llegar hasta este rincón tan abrupto como espectacular de la isla, parte del Parque Natural del Teno.

rendered. Senderismo entre laurisilva

Foto: Shutterstock

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Senderismo entre laurisilva

Aunque de entrada se tiende a relacionar Tenerife con descanso y relax -que también- el turismo activo es otro de los fuertes de la isla. El Parque Rural de Anaga (en el norte, cerca de Santa Cruz de Tenerife) es un destino muy recomendable para quienes buscan naturaleza, rutas de senderismo y bici de montaña, o sencillamente pasear por los bosques de laurisilvas de las zonas altas de esta Reserva de Biosfera de casi 150 kilómetros cuadrados.

Llegar hasta el centro de visitantes de Cruz del Carmen para iniciar desde allí algunas de las rutas por este parque es un buen plan. Están perfectamente señalizadas y las hay para todos los gustos y formas físicas, así como algunas adaptadas y también pensadas para los más pequeños.

iStock-1252758767. Carne de Instagram

Foto: iStock

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Carne de Instagram

Hay tanto por ver y pasear por aquí que sólo esta zona merecería un viaje por sí sola, pero por citar un par de lugares muy populares, el mirador del Pico del Inglés ofrece, como no, unas vistas muy buenas sobre el Teide.

Muy cerca de allí, una pared de musgo que parece cortar la montaña en dos y que está enmarcada por árboles en su parte superior suele recibir el apelativo de lugar más mágico de la isla. Otros se refieren a este rincón como uno de esos sitios en los que hacer una foto de muchos likes. Bromas al margen, merece la pena asomarse por allí.

iStock-1201011603. Guachinches, gofio y barraquito

Foto: iStock

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Guachinches, gofio y barraquito

No anda nada mal surtida de Estrellas Michelin la isla de Tenerife, que suma nada menos que media docena, incluyendo un dos Estrellas liderado por Martín Berasategui. Una oferta de alta gastronomía que convive con la más popular, que tiene en los guachinches su máxima expresión.

Lugares originariamente dedicados a la producción y venta de vino donde además se servía comida, a día de hoy se han convertido en un gran atractivo turístico y gastronómico. Lo que hace que, como ocurre siempre, los haya muy auténticos y recomendables y otros más pensados para el visitante despistado atraído por el exotismo del nombre y del concepto que para el local que quiere comer bien, en cantidad y de forma económica.

Nunca faltan los de “ya no es como antes”, pero para el primerizo es toda una experiencia que se disfruta mucho. ¿Lo mejor? Dejarse guiar por alguien de allí para descubrir lugares tan recomendables (y escondidos) como el guachinche Salón el Cubano, en Santa Úrsula, bien arriba y con unas distantes pero bonitas vistas del El Teide entre viñedos.

Es sólo un ejemplo, porque abundan estos locales. ¿Menú? Mucha carne a la brasa, guisos de cabra y en general platos contundentes como las garbanzas -sí, aquí en femenino- o el escaldón. Se trata de una receta a base de gofio, la harina de tostada de millo (maíz) que durante muchos años ha sido clave en la alimentación de la isla y que sigue siendo parte de muchos desayunos y recetas.

Quienes se apunten a eso de que la forma de tomar el café es una forma interesante de conocer un lugar y sus costumbres, aquí tienen que memorizar un nombre: barraquito. Café, leche condensada, licor, canela y limón. Todo en capas y con decenas de versiones diferentes según el bar o la zona.

Benijo-2. Un atardecer 'ibicenco'

Foto: Iker Morán

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Un atardecer 'ibicenco'

Otra postal que requiere y merece algunos kilómetros y curvas más es dejarse caer a última hora de la tarde por la playa de Benijo, cerca del pueblo de Taganaga y dentro del parte de Anaga.

Considerada como una de las más bonitas y fotogénicas de la isla, no es raro encontrarse por allí sesiones de fotos de bodas buscando la mejor luz del final del día. Se trata de una playa salvaje sin equipamientos y a la que se desciende por una larga hilera de escaleras, así que con un poco de suerte no habrá demasiada gente.

Fotografiar la puesta de sol desde allí -por suerte esto no es Ibiza y nadie aplaudirá cuando acabe- y despedir el día con un chapuzón en el agua es un plan difícil de superar

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Foto: San Sebastián 57

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El despertar gastronómico de Santa Cruz

Aunque para muchos Santa Cruz de Tenerife es el patito feo de la isla, la capital también tiene cierto encanto. No es fácil para una ciudad competir con los encantos naturales del resto del territorio, pero aunque sea sólo por comer por allí la parada merece la pena.

Un par de recomendaciones para quienes busquen esta parte gastronómica y, por ejemplo, quieran un rápido repaso a algunos de los mejores vinos de la isla si no hay tiempo para turismo enológico. En San Sebastián 57 el vino es una pieza clave puesto que comparte espacio con la mayor vinoteca de la Tenerife, con más de 1000 referencias que, de hecho, se pueden comprar a precio de tienda y consumir en el restaurante pagando el descorche y servicio.

Situado cerca del Mercado Nuestra Señora de África -siempre hay que visitar los mercados de las ciudades- esta espectacular oferta de vinos locales, nacionales e internacionales marida con la interesante y delicada propuesta gastronómica del chef Alberto González. Producto local, técnica y elegancia en el plato y un resultado muy equilibrado.

Algo más difícil de encontrar es Silbo Gomero, una tasca -así se definen ellos- técnicamente situada en el municipio de La Laguna y donde Braulio Simancas demuestra que es (sigue siendo) uno de los cocineros más interesantes y con más que contar de la isla.

Cansado de ser chef y con ganas de ser cocinero, como a él mismo le gusta explicar, tras una meteórica carrera que le llevo a cocinas más amplias y con más pretensiones decidió volver a casa. A este sencillo restaurante donde defiende la identidad de la cocina canaria no sólo a través del producto local, sino también de las recetas y técnicas que siempre han estado ahí y que, puestas al día, forman el hilo conductor de una casa donde los vinos y quesos de las islas también juegan un gran papel.

Main-Pool-1. Un oasis (de verdad) en Costa Adeje

Foto: Baobab Suites

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Un oasis (de verdad) en Costa Adeje

Por su sol, playas y oferta hotelera el sur de Tenerife suele ser el lugar escogido por muchos viajeros para establecer su campamento base. No es mala idea. Y en un verano tan extraño como éste, la propuesta de Baobab Suites, en Costa Adeje resulta especialmente interesantes.

 

Las habitaciones tipo suite con cocina equipada y algunas incluso con piscina propia ofrecen una configuración tipo apartamento, ideales para familias y para quienes deseen privacidad. Y seguridad, claro.

 

De hecho, desde su reapertura a principios de julio todos los servicios se ofrecen en las propias habitaciones en lugar de en las zonas comunes, con lo que es posible cocinar uno mismo, pedir en la habitación la comida de los restaurantes o darse un capricho y que sea el chef el que cocine en la suite.

 

Y pese a que la situación excepcional de este verano puede condicionar algunos planes, si hay opción de realizar la salida de avistamiento de cetáceos en el catamarán del propio hotel es una actividad de lo más interesante.

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Tenerife sin pisar el Teide... ni la playa

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