Islandia hasta el fondo

Thrihnukagígur, el único volcán que se puede visitar por dentro

Un viaje al centro de la Tierra en Islandia, uno de los destinos geológicos más atractivos del mundo.

El volcán Thrihnukagígur, a solo 20 km de Reikiavík, es uno de los pocos del mundo que pueden visitarse por dentro. Una visita guiada desciende hasta 120 m hasta su corazón, la cámara magmática. Lleva 4000 años inactivo y no parece que vaya a despertarse… por el momento.

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2018LEDOUX 019 0024-1621x1080. Choque de placas

Foto: Inside the Volcano

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Choque de placas

Thrihnukagígur se eleva en medio del Parque Natural Bláfjöll o de las Montañas Azules, un extenso terreno volcánico situado a apenas 20 km al sur de la capital de Islandia. Este país insular, anclado en el Atlántico Norte y famoso por sus cascadas, glaciares y volcanes, es una de las regiones del mundo con mayor actividad geológica. Algo que no resulta extraño cuando se conoce que se localiza en el punto donde coinciden las placas tectónicas Euroasiática y Norteamericana, cuya separación es perfectamente visible en Thingvellir, uno de los enclaves del famoso Círculo Dorado.

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Foto: Inside the Volcano

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Único en el mundo

La experiencia del Thrihnukagígur es única, en primer lugar porque no se trata de un cráter a cielo abierto como pasa en otros puntos de la isla, sino de un volcán que se visita en vertical y bajo tierra. El descenso por sus entrañas alcanza los 120 m de profundidad y permite caminar por su cámara magmática, el enorme espacio donde la lava caliente se embalsa antes de salir expulsada durante una erupción. Normalmente, la lava se enfría y cierra el cráter, algo que aquí no sucedió probablemente porque la lava se filtró tierra adentro.

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Foto: Inside the Volcano

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El cráter de tres picos

El tour Inside the Volcano empieza en el centro de información de Báfjöll (accesible dede Reikiavík en los autobuses Gray Line Iceland) con una caminata de unos 50 minutos a través de un inmenso campo de lava, pedregoso, con algunas manchas de musgo y sin un solo árbol a la vista. El objetivo son las tres colinas que dan nombre al volcán, pues Thrihnukagígur significa justamente “el cráter de tres picos”. El sendero se sigue en compañía de un guía geólogo que va explicando a los participantes las particularidades del terreno islandés y, en concreto, de este volcán. 

Bajando por la chimenea

Foto: Inside the Volcano

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Bajando por la chimenea

Al llegar a la boca del cráter, es hora de ponerse los cascos con linterna y el arnés para sujetarse a la barandilla de la plataforma que desciende por el volcán. Durante los 6 minutos que dura la bajada es posible contemplar las formaciones y los colores de la roca que forran el interior de la chimenea volcánica. La media docena de pasajeros del montacargas pueden contemplar con calma un mundo subterráneo que Julio Verne habría matado por ver. Si se echa un vistazo hacia abajo, el espacio se ensancha como el de una botella, abriendo un hueco en el que cabrían tres campos de baloncesto en horizontal y la estatua de la Libertad en vertical.

2018LEDOUX 007 002-1620x1080 (1). Descubrimientos en la cámara

Foto: Inside the Volcano

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Descubrimientos en la cámara

La plataforma aterriza en la base de la cámara magmática, a 120 m de profundidad, aunque una serie de túneles no abiertos al público descienden hasta los 200 m. Después de las explicaciones del guía, los visitantes tienen unos 30 minutos para deambular libremente o bien, inmóviles, mirar a su alrededor y hacia arriba: el agua se filtra por las paredes o cae en forma de gotas desde la boca del cráter, los focos iluminan rocas de color amarillo, violeta, azul, rojo… Parece un escenario teatral, pero no, es real.

2018LEDOUX 019 0012-1621x1080. Viaje (de vuelta) del centro de la tierra

Foto: Inside the Volcano

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Viaje (de vuelta) del centro de la tierra

El viaje de vuelta otra vez en el ascensor se disfruta con más intensidad. La vista busca detalles, recovecos y colores que la excitación no ha dejado detectar durante el descenso inicial. Una vez en el exterior, de nuevo expuestos al viento del campo islandés, el grupo regresa al centro de información para recobrar el calor con una sopa de carne islandesa. Si Julio Verne se la hubiera imaginado no habría acabado su viaje al centro de la tierra en el siciliano volcán Etna.

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Thrihnukagígur, el único volcán que se puede visitar por dentro

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