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Tossa de Mar: mucho más que un castillo de postal

Su fotogenia es, en ocasiones, alimenta los tópicos. Y sin embargo, esta localidad de la Costa Brava es un destino multidimensional.

A Tossa de Mar se la conoce mundialmente por ser uno de los iconos de la Costa Brava. Y sin embargo, a pesar de esta gran popularidad, pocos viajeros se animan a conocerla en profundidad. Una pena si se tiene en cuenta el muestrario de atractivos inesperados que tiene. Ya en los años 30 atrajo a toda la bohemia de Europa y algunos veraneantes ilustres se animaron a pasar largas temporadas, creando un ambiente creativo que hoy sigue siendo contagioso. 

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Origen Romano

Foto: Museo Municipal de Tossa de Mar

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Origen Romano

No importa si se llega en coche o en transporte público, el punto de partida de esta escapada es la estación de bus, al lado de un parking al aire libre, y junto a la oficina de turismo. Esto ya es una clara señal de que aquí se debe callejear y con la calma, hay mucho por descubrir a pesar de ser un pueblo pequeño. El viajero pronto se percata que todo queda cerca, como la interesante villa romana dels Ametllers (siglo I-IV d.C), visitable y a poca distancia de este lugar de inicio. Se trata de los vestigios de una enorme casa dedicada al cultivo de la vid y a la exportación de vino de gran consumo. Fue descubierta en 1914 y excavada en varias ocasiones. Sorprende la gran cantidad de objetos como monedas, cerámicas, fíbulas, etc. encontrados y que se exhiben en el Museo Municipal. Lo poco que queda de esta finca se compensa con un buen número de mosaicos bien conservados. En uno de ellos se lee el nombre romano de Tossa: Turissa.

SALON PATIO 268. Un secreto modernista

Foto: Hoteles Dante

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Un secreto modernista

Dejando atrás la villa romana, y girando hacia la izquierda por la calle La Guardia se accede por callejuelas estrechas repletas de bares y tiendas, pero también de plazas acogedoras como la de la Iglesia o pasajes con encanto de casas blancas y macetas en donde el tiempo se ha detenido. Lo ideal es deambular sin rumbo fijo descubriendo su centro, que al no ser muy grande es fácil llegar a todas partes. Y es así como se alcanza a la Platja Gran (playa grande) y el Paseig del Mar (paseo del mar) con forma de media luna y de casi 400 metros de largo. En este mismo paseo, merece la pena detenerse ante la singular Casa Sans, edificio modernista de estética marinera convertido en un hotel boutique. Si además, se toma algo en su terraza con vistas al mar se aprecia mejor esta joya modernista. Imprescindible admirar su patio interior con unas magníficas vidrieras y serigrafías con motivos vegetales azulados, a juego con el mar. El toque de distinción lo pone una escultura dorada que representa la diosa Diana y es la responsable del nombre de este hotel.

iStock-467513886. Todo por culpa de los piratas

Foto: iStock

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Todo por culpa de los piratas

El recinto amurallado con sus almenas y estilizadas torres asomando al mar, emblema de este municipio, se convierte en imán de todas las miradas. El mismo paseo marítimo se funde con el Passeig de la Vila que lleva al corazón de Tossa. Esta fortificación fue construida entre los siglos XII y XIV y protegía la entonces aldea de pescadores de ataques de piratas, entre ellos el mítico Barbarroja. Los cañones apuntando al mar, muy bien conservados, las torres de vigía repartidos por la costa, y las mismas murallas son testimonios de esta época convulsa. Por fortuna, ahora es un coqueto y tranquilo casco antiguo medieval con muchísimo encanto. Es una delicia pasear por sus plazas y fachadas en piedra, la ropa tendida, flores en las ventanas, una pequeña iglesia en ruinas…Pero lo más característico es, sin duda, las calles pavimentadas de guijarros traídos de la playa y que se conservan como antaño. Si a toda esta belleza se le suma las magníficas vistas al Mediterráneo, la experiencia resulta única.

shutterstock 1756974155. Por un beso de Ava

Foto: Shutterstock

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Por un beso de Ava

Siguiendo el recorrido, a unos metros más arriba, el viajero se topa con una estatua muy glamourosa, la de la mítica Ava Gardner, en una plazoleta con magníficas vistas. Este bronce recuerda que Tossa se convirtió en escenario de Hollywood, en 1951, lo que conllevó la llegada de paparazzis, que alcanzara fama en todo el mundo, y generó, cómo no, cotilleos. La buena química entre el apuesto torero y actor español Mario Cabré con la actriz americana, provocó que su prometido, el cantante Frank Sinatra se plantara en Tossa con la excusa de que necesitaba unos días de relax para descansar su voz. No se sabe si hubo un romance entre los protagonistas de la película Pandora y el holandés errante pero el caso es no hay que abandonar la Vila Vella sin la foto de la estatua a escala real. Los amantes de la fotografía antigua se deleitarán con imágenes curiosas de este rodaje realizadas por un fotógrafo local y expuestas en el bar del hotel Tonet, en la plaza de la Iglesia. En cambio, los más golosos se llevarán de recuerdo los “besos” de Ava Gardner; unos riquísimos merengues de distintos sabores en una caja con la foto de la estrella de Hollywood. Se venden en la Granja Tomás, una pastelería de 1885, que es toda una institución en este lugar.

iStock-1013275766. Vistas de faro

Foto: iStock

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Vistas de faro

El punto más alto es el Faro, en la misma Vila Vella por estar situado en el Cabo de Tossa. Sus vistas panorámicas de mar abierto logran que se olvide por completo el esfuerzo de haber subido hasta aquí. Estas vistas que quitan el habla son motivo suficiente para detenerse un largo rato y tomar algo en su terraza. Construido sobre las ruinas de un castillo que ya no existe, se inauguró en 1919, y en la actualidad, además de desempeñar las funciones propias de un faro, también es la sede del Centro de Interpretación de Faros del Mediterráneo. Un espacio de referencia que ayuda a tener una visión en profundidad sobre el mundo de los faros.

5 Interior Museu. Y llegó Chagall

Foto: Turismo de Tossa de Mar

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Y llegó Chagall

Tossa de Mar ya fascinaba mucho antes de la llegada del turismo de masas. En los años 30 atrajo a toda la bohemia de Europa. Artistas e intelectuales de la talla de Marc Chagall, Jean Metxinges, Georges Bataille, Francis Picabia o André Masson pasaron largas temporadas. Aquí encontraron refugio y también inspiración, razón por la que el pintor Marc Chagall la definió como el "paraíso azul”. Este municipio acabó convirtiéndose en un importante núcleo de vanguardia y muchos artistas regalaron sus obras de arte. Gracias a esa generosidad, el Museo Municipal presume de ser el primero de toda España (abrió en 1935) en exponer obras de artistas extranjeros contemporáneos. Esculturas y pinturas de importantes artistas nacionales de esa época tan fructuosa también se encuentran en este museo, aunque su pieza estrella es el cuadro El violinista celeste, de Chagall.

iStock-928576720. El agujero del demonio

Foto: iStock

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El agujero del demonio

Después de contemplar la inmensidad del mar que aporta esas dosis de desconexión tan necesarias en una escapada, toca ir pensando en volver a la Vila Nova o bien alargar un poco más cenando en algunos de sus restaurantes. Sin necesidad de tomar el camino inverso, se continúa la ruta hasta llegar a la bella plaza Pintor Roig Soler, toda en piedra, que acoge el Museo Municipal. Pero aquí la sorpresa es salir por una especie de hoyo en la muralla llamado Forat del Dimoni (agujero del demonio) en que el visitante, agachándose, abandona el recinto. Más que una salida es la entrada a un espectacular mirador a la Cala Codolar, una pequeña playa de antiguos pescadores encastrada entre los acantilados.

iStock-1062994416 (1). Entre almenas

Foto: iStock

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Entre almenas

Siguiendo el perímetro de la muralla hacia abajo, en la calle del Portal, los restaurantes con la terraza tocando la muralla crean una atmosfera especial. Rápidamente llama la atención la Torre de las Horas y su magnífico portal dovelado que invita a entrar al antiguo patio de armas. En este mismo lugar, unas escaleras de piedra conducen hacia arriba, a las murallas, para recorrer este maravilloso núcleo medieval, pero esta vez desde las alturas, paseando entre las almenas como si de un juego de niños se tratara.

iStock-932169412. Playas para todos

Foto: iStock

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Playas para todos

La visita a la Vila Vella ya justifica este viaje y es un destino con suficientes alicientes para venir en cualquier época del año. Pero si viene en verano, la oferta playera hace de esta escapada inolvidable. Por si no apetece moverse, el mismo municipio dispone de tres playas. La principal es Platja Gran, donde se puede realizar un paseo en barco y adentrarse en la Cova d’Es Berganti, en que una de sus rocas, esconde la figura de Napoleón, o eso dicen. En dirección al norte, des de Platja Gran, se encuentra la Mar Menuda, muy accesible y familiar en que esconde la cala “bañera de las mujeres”, que antaño solo ellas se podían bañar. Al otro lado del recinto amurallado, al sur, está la idílica Cala Codolar.

3 Dolmen Tossa. Tossa de Montaña

Foto: Turismo de Tossa de Mar

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Tossa de Montaña

Tossa atesora vestigios aún más antiguos que la Tarraco romana: los dólmens y menhires. Una ruta circular por el bosque los descubre. A pesar de ser un pueblo de tradición marinera, es también un destino perfecto para los amantes del senderismo. Su ubicación es inmejorable: escondida dentro de un valle que se extiende a una bahía y al abrigo de la sierra de Ardenya-Cadiretes que alcanza los 520 metros de altitud. De hecho, la localidad presume de serla capital del senderismo de la Costa Brava por la gran cantidad de rutas que dispone tanto de bosques interiores como las que bordean el mar. Es también un destino ideal para practicar bicicleta de montaña o cicloturismo. Incluso la terapia forestal shinrin-yoku, muy popular en Japón y con grandes beneficios para la salud, se puede realizar en esta zona boscosa.

2 Tossa de mar i de muntanya. Trekking entre calas

Foto: Turismo de Tossa de Mar

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Trekking entre calas

Si vienen ganas de ejercitar las piernas y andar entre pinos y acantilados, el Camino de Ronda está esperando. La primera parada es Cala Bona, a solo 40 minutos andando desde el centro, ubicada en un entrante de mar, donde apenas hay arena para plantar la toalla y su chiringuito es el protagonista. A poca distancia, se encuentra la Cala Pola, votada como una de las mejores playas del país según los lectores de esta web. Y razones no faltan: agua de color turquesa y transparente. Un paraíso a pesar de estar al final de un camping. Le sigue, a unos 20 minutos a pie, la Cala Giverola, donde se practica un sinfín de deportes acuáticos y recibe los barcos de fondo de cristal que parten desde Tossa. Es quizá la más concurrida pero eso no le resta belleza. Pero si el viajero busca una playa más abrupta, de difícil acceso, sin ningún tipo de servicio, y por supuesto, con menos gente, también la encuentra: Cala Futadera.

6 Cimitomba gastronomia. El plato estrella

Foto: Turismo de Tossa de Mar

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El plato estrella

No tiene tanta fama como las gambas rojas de Palamós o las anchoas de l’Escala, pero sería un pecado abandonar Tossa sin antes degustar su plato típico: el “Cim i Tomba”. Una expresión que significa algo así como sacudir la cazuela para lo que arriba vaya abajo y viceversa. Era el plato que los pescadores se preparaban en alta mar con aquel pescado que no servía para la venta. La receta se ha actualizado y ya no se utiliza ni la “sacudida” ni tampoco las “sobras”. Cada restaurante, como es de esperar, tiene su toque de distinción. La cuestión es que es un riquísimo plato de pescado, normalmente de rape y rodaballo, con patatas, y alioli.

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Tossa de Mar: mucho más que un castillo de postal

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