"Bienvenue dans le Sud"

Toulouse, un destino muy 'teen'

La Ciudad Rosa es perfecta para una escapada familiar con adolescentes incluidos. Estos son sus porqués.

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Por la plaza del Capitolio y sus curiosidades

Es el corazón de Toulouse y siempre está animado. Al fin y al cabo, se trata del punto de encuentro donde se reúnen los locales para tomar algo o para curiosear en sus diferentes mercadillos. Una forma de entretener a toda la familia es que cada miembro  busque su signo de zodiaco en el suelo de la plaza, en las doce puntas de una enorme cruz occitana. Los domingos se puede visitar gratis el Capitolio, un edificio neoclásico que alberga el ayuntamiento y la ópera. Entre las grandes e imprescindibles estancias de la planta superior destaca la sala principal, la de los Ilustres, donde se muestran pinturas de la historia local. En este mismo espacio solo cuatro columnas son de mármol mientras que el resto son de estuco. ¿Cómo se distinguen? Por las mariposas dibujadas en estas últimas lo que os propone un desafío: a ver quién es el primero en encontrar las 'falsas'. Otra curiosidad es pasarse por la sala Gervais que está dedicada al amor, con cuadros muy clásicos que lo representan en edades distintas: a los 20, a los 40 y a los 60.

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Aprendiendo algo de historia de forma entretenida.

La Rue-Galerie de la plaza del Capitolio está coronada por 29 placas de 2,5 y 3,10 metros que decoran su techo y que cuentan la historia local de la ciudad. Una de ellas tiene que ver con la Guerra Civil española: El Guernica de Picasso. El reto aquí consiste en que los más pequeños encuentren la pintura y, a su vez, es una buena excusa para explicarles quién fue Picasso y qué pasó en la Guerra Civil. Un cuadro que sintetiza una historia de solidaridad. Y es que Toulouse acogió a más de 100.000 refugiados republicanos españoles en una ciudad de 200.000 habitantes. Hoy en día más de 20.000 descienden de ellos. 

 

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Por su gran iglesia románica y su calle de los grafitis

La basílica de Saint-Sernin es una visita imprescindible, y no solo porque sea Patrimonio de la Humanidad, sino porque es la iglesia románica más grande de Francia.  En la Edad Media fue una etapa importante del Camino de Santiago en su Vía Tolosana, también llamada Vía de Arles. Su construcción va del siglo XI al XII dedicado a San Saturnino (en occitano Sernin) martirizado en el año 250. Destaca su precioso campanario octogonal de doble ventana que creó escuela y su cripta donde se hallan numerosas reliquias. No obstante, para aquellos adolescentes que sean más contemporáneos que románicos está la cercana  rue Gramat, una calle donde los grafitis se funden con la rutina de sus inquietos vecinos. 

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Porque es un destino barato y joven

Los precios en Toulouse son más asequibles que en otras ciudades de Francia, algo a tener muy en cuenta cuando se viaja en familia. La cuarta parte de la población son estudiantes lo que hace de esta ciudad un destino económico y muy animado. Su precioso centro histórico de calles estrechas que se extiende hasta la orilla del río no es muy grande y se recorre a pie sin problema. Las visitas guiadas que ofrece la oficina de turismo en español son un plus para conocer un poco más la historia de la ciudad. Las explicaciones son muy amenas, entretenidas e ideales para toda la familia. Además, el Pass Tourisme de 24 horas, 48 horas o 72 horas, que incluye uno de estos tours en el precio, permite entrar gratis a todos los museos del casco antiguo así como utilizar sin límites la red de transporte público.

 

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Por sus paseos por el Garona

Toulouse tiene el encanto de las ciudades atravesadas por un río. En este caso del Garona, que nace en el Pirineo de España y desemboca en Burdeos. Es una delicia pasear con la familia por el muelle de la Daurade y tomar una copa de vino en una Guinguette (bares al aire libre e incluso plataformas flotantes en el agua solo en temporada de verano) o en una gabarra convertida en restaurante mientras se contempla el Pont Neuf (puente nuevo), seña de identidad de la ciudad. De aquí parten los cruceros turísticos, una excursión fluvial de menos de una hora que permiten ver la ciudad desde otro punto de vista.  En verano, la ribera se convierte en una animada playa perfecta para que tomarse un merecido y refrescante descanso. Y, si lo que se quiere es enseñar a los hijos un poco de la cocina tradicional francesa, es muy recomendable acercarse al mercado de Carmes, donde se puede comprar y degustar la famosa salchicha de Toulouse, el cassoulet (un fabada de alubias blancas con carne o embutido), patés, licor de violeta o los vinos de la región.

 

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Por su palmera dentro de un convento

Visitar una iglesia y viajar con adolescentes no es un suicidio. Y es que la capilla del convento de St. Jacobins, además de ser una obra maestra del gótico meridional hecha en ladrillo y de apariencia militar, es una construcción disruptiva que sorprende por los colores cálidos de su interior. El punto divertido es retarles a que busquen la palmera y que digan cuantas "ramas" tiene (la solución es 22). Muy recomendable es entrar también en el claustro y no solo lo espectacular de su sala Capitular. Y es que aquí, entre largos pasillos y capiteles centenarios, el visitante se puede disfrazar de peregrino y vivir la experiencia de hacer una parte del camino de Santiago.

 

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Por el Canal Du Midi y sus decenas de opciones.

Merece la pena acercarse al famoso Canal du Midi, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997, por ser un  espacio perfecto para disfrutar de la naturaleza en plena ciudad. ¿Cómo? Alquilando un barco para recorrer sus esclusas, montando en bicicleta por el carril bici que se extiende paralelo a su ribera o, incluso, siguiendo su cauce en coche hasta el Mediterráneo. Eso sí, antes de optar por esto último, merece la pena seguir disfrutando de la ciudad. 

 

Foto: Aeroscopia

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Por aprenderlo todo sobre la aviación

Ubicado a las afueras de Toulouse, el Musée Aeroscopia es una oportunidad única para descubrir en familia la historia de la aviación y disfrutar del placer de volar sin necesidad de abrocharse los cinturones. Utilizar los simuladores de vuelo, ver una película en el mítico Super Guppy, entrar en un Airbus A300B con su interior transparente, visitar el mítico Concorde o asistir a talleres de restauración son algunas de las actividades que harán divertirse a cualquier adolescente díscolo. Más de 30 aeronaves civiles, científicas o militares están expuestas, y son ¡aviones reales!. Esta experiencia queda del todo completada cuando se visita la fábrica Airbus desde un balcón acristalado con las explicaciones de un guía. Es aconsejable reservar con antelación ya que las plazas son limitadas.

Foto: Cité de l'Espace

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Por la oportunidad de ser astronautas por un día

La increíble Cité de l'Espace es un imprescindible de la ciudad. Se trata de un parque temático (y también divulgativo) sobre el espacio muy interactivo y didáctico. Aquí se puede embarcar en la Soyuz, la legendaria cápsula espacial rusa, entrar en la réplica exacta de la mítica estación espacial MIR que, durante 15 años giró a 28.000 km/h alrededor de la Tierra con astronautas a bordo, tocar el famoso cohete Ariane 5 de 53 metros de altura, o también contemplar un trozo de luna. Y los adolescentes que quieren verse como unos auténticos astronautas pueden probar el Misiones Apollo, un simulador que les hace sentir seis veces más ligero que sobre la tierra, entre otras actividades. La entrada incluye las exposiciones permanentes y temporales, el cine Imax y el planetario. 

@MamourBlogue.fr

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Por el minotauro que recorre la antigua 'piste des géants'

En la Halle de la Machine, inaugurado a finales del 2018, existe un mundo de fantasía. Es un museo muy dinámico con exhibición de máquinas muy peculiares creación de François Delarozière, famoso director artístico de La Machine. Los grandes protagonistas de este lugar son el Minotauro y Ariane, una araña de 13 metros de altura, que se pasean por la Pista de los Gigantes, la antigua pista del Aéropostale, la compañía pionera en llevar el correo aéreo postal. Lo más divertido es subirse en estas criaturas con ciertos toques alucinógenos ya que parpadean, soplan, escupen, chillan, y dar un paseo por la pista. El tiovivo Carré Sénart con búfalos y cabezas móviles de peces y otros animales extraños os desafiarán con montones de palancas que giraréis y con las que podréis experimentar la leyes físicas del movimiento.

Mino

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