Master Photographer

Receta de una foto: Osaka por la noche

Todo lo que hay que saber sobre cómo fotografiar los neones más famosos de Japón.

Cada día, miles de personas ocupan la calle Dotonbori de Osaka, un lugar icónico de la ciudad por su enorme oferta de restaurantes. Al llegar la noche, neones y farolas iluminan este espacio, convirtiéndolo en una irresistible invitación para hacer una fantástica fotografía. Imágenes como esta eran casi impensables hasta hace bien poco sin la ayuda de un trípode, y hoy día están incluso al alcance de un móvil. Todo se simplifica, y el impulso de seguir retratando ya no termina cuando se pone el sol. Tanto de día como de noche el ojo y la cámara siempre han de estar alerta… La fotografía, como la cocina, es pura pasión.

OsakaIOK

Foto: Gonzalo Azumendi

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INGREDIENTES

  1. Cámara con objetivo zoom 28-70 (o el equivalente 18-55 en una cámara más económica). Permite amplitud y dinamismo, o comprimir como en este caso…

  2. Usar sensibilidades altas por la falta de luz ( ISOS de 400, 800, 1600…) para cocinar la foto a fuego rápido.

  3. Eliminar bultos, mochilas o peso superficial para desenvolverse con soltura en la jungla urbana, cuanto menos cargados de ópticas y accesorios, mayor frescura en las imágenes. Como en cocina, si el producto es bueno, no son necesarios artificios.

  4. Un trípode es recomendable a la noche ya que permite tomas con luz escasa; aunque por el contrario, fatiga y condiciona los puntos de vista (imposible sobre la estrecha plataforma de una farola en Dotonbori).

  5. Y en Japon, siempre viajar con dos discos duros, uno para descargar las imágenes y otro para la imprescindible copia de seguridad. Con tantísimos estímulos visuales, siempre es de agradecer espacio para almacenar las miles de fotografías que el país ofrece.










MODO DE PREPARACIÓN

En este caso, esta imagen tiene elementos que se repiten en las avenidas de otras muchas metrópolis del mundo. El objetivo es crear un “paisaje”, una fotografía vibrante con todos los elementos y estímulos que asaltan. En la misma calle, un fotógrafo apenas destaca atrapado entre la multitud que le envuelve y lo tapa todo. Con más espacio sería interesante disparar desde casi el suelo, buscando una toma con siluetas en movimiento, recortadas contra las filas de neones. Quizás un mejor reflejo de la velocidad y el frenesí del lugar; pero aquí la muchedumbre engulle y oculta la escena...” Los arboles no dejan ver el bosque”. Uno se siente como un pixel viajando junto a miles por las redes, para formar la imagen de este espacio agotador.

Y como rendirse no es una opción contemplada en el mundo de la fotografía, se impone mirar y pensar. Lo primero es elegir un ángulo. Necesariamente tiene que ser elevado para destacar entre la gente. Muchas veces vendrá impuesto por una ventana a la que se tenga acceso o unas escaleras en la misma calle. Aquí esto no es posible y, además, las luces son atractivas en ambos lados, con la gente circulando en medio…Se impone la centralidad.

Para destacar entre la masa, solo queda una apuesta audaz…El único lugar posible es la pequeña plataforma sobre la base de las farolas, que permite dominar la escena y la perspectiva cambia, mientras el enjambre humano circula bajo la cámara.

Es fundamental disparar muchas fotos para elegir luego, pues los sujetos del primer plano varían, por lo que cada foto va a ser diferente.

También fotos más claras y más oscuras, para atrapar las diferentes luces y los cambios de intensidad y color en los neones.

Igualmente importante es buscar los carteles más expresivos o coloridos. En esta foto resulta muy llamativa la cara del panel de la izquierda ya que humaniza y añade fuerza y caos a la imagen. De entre las farolas posibles en la calle, todas con la misma estructura y plataforma, hay que elegir el mejor punto de vista tras estas valoraciones.

EDICIÓN Y EMPLATADO

El último paso es optimizar la imagen con Photoshop, o cualquier otra aplicación de las existentes. Lo ideal es, por supuesto, disparar en RAW que permite rescatar mejor las zonas de luces para que no queden quemadas. Lo siguiente es abrir la zona de sombras, donde está la gente, para aclararla buscando al máximo la información que contiene, vigilando que no se rompa y salga ruido. Después, se aplica contraste para resaltar más las zonas de luces y sombras y de más sensación de enfoque. Finalmente, con un poco de saturación, los colores quedan más realzados y vivos.

Pero, sobre todo con esta instantánea, lo importante es insistir que para fotografiar hay que luchar, ser imaginativo, buscar soluciones. Sin esfuerzo, sin exponerse, es difícil conseguir una buena imagen.

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