Geología y percebes

Trucos para disfrutar de la playa de las Catedrales

La playa famosa por sus formaciones geológicas es el epicentro turístico de la Mariña Lucense.

En plena Mariña Lucense, la playa de las Catedrales es la playa hecha monumento. Lo que caracteriza a toda playa -es decir, la arena, el mar y el sol- es, paradójicamente, lo menos interesante. Aquí se viene por la admiración que provocan arcos, contrafuertes, pilares y bóvedas que la naturaleza y la erosión geológica han ido formando con el paso del tiempo. El plan playero en esta parte del norte de la provincia de Lugo se completa con acantilados, aldeas pesqueras y senderismo.

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Un síndrome de Stendhal playero

A veces a la naturaleza le gusta jugar con la arquitectura. Entonces, con las formaciones rocosas moldea arcos, pilares, arcadas, naves y arquivoltas sorprendentes. Esto es lo que sucede en esta playa que puede recibir el calificativo de monumental sin que se antoje una exageración. Bastará pasear por sus amplios pasillos de arena blanca para confirmarlo: la experiencia es similar a la que se siente al visitar un conjunto histórico-artístico. Algo así como un síndrome de Stendhal, pero acompañados por el rumor del oleaje.

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Las mareas en Playa de las Catedrales

Declarada Monumento Natural, la playa de las Catedrales forma parte de una extensa área protegida que llega hasta la punta O Penedo do Corvo. Aquí y allí, las paredes rocosas de pizarra y esquisto erosionadas en formas caprichosas protagonizan el paisaje. Eso sí, antes de ir es importante conocer la tabla de mareas de la playa de las Catedrales. Es con la marea baja que se puede disfrutar mejor de la fisonomía monumental de la playa. Al contrario, con la marea alta, el paisaje cambia por completo. Entonces, las olas espumosas del Cantábrico saltan la parte superior de los acantilados en dirección oeste-este, hacia la playa de Esteiro. Hay habilitado un paseo marítimo en la parte superior formado por pasarelas de madera con paneles informativos que explican el valor biológico de este litoral.

 
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Una playa bajo reserva

Aunque siempre se ha conocido en la comarca como Augas Santas, hoy en día las Catedrales es una playa hecha reclamo. La primera playa de Ribadeo se encuentra sólo a unos 10 km de su centro histórico y es el epicentro turístico de la Mariña Lucense. De ahí que durante los meses de verano y Semana Santa, sea obligatorio solicitar una autorización para poder visitarla. La playa de las Catedrales acepta un máximo de 4812 personas diarias. De lo contrario, la presión incontrolada de los visitantes haría peligrar el frágil entorno natural.

 
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Rinlo: La capital del arroz caldoso

No sólo el Cantábrico se muestra con bravura en la Playa de las Catedrales. En Rinlo el mar también golpea fuerte, abre recovecos y agujerea las rocas. Y eso es algo que a los sedentarios percebes les gusta porque les permite agarrarse y encontrar cobijo. Más andarín es el centollo, menos cuando barrunta temporales. Langostas y bogavantes suman en la nómina de crustáceos que hacen especial a Rinlo, conocido popularmente como el mejor lugar de Galicia para comerlos. De hecho, en Rinlo el percebe tiene su propio festival. La especial condición para la cría de crustáceos hizo que a principios del siglo XX, el lugar viviera un pequeño boom de cetarias cuyas instalaciones ya abandonadas se pueden ver siguiendo la senda costera.

Los restaurantes de Rinlo miran al mar, pero sus casas no. Las casas, a un lado de la estrecha calle, dan la espalda al escueto muelle de la Ría de Arousa para protegerse del viento. Pero aquí no se viene solo a comer. En Rinlo comienza la "Ruta das praias", una estupenda forma de conocer la línea del litoral ribadense

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La ruta de las playas de Ribadeo

Dado el numeroso público que acude a la playa de las Catedrales es buena idea seguir la “Ruta de las praias” para disfrutar del litoral de forma más íntima. El sendero arranca desde Rinlo y continúa hasta la playa de Xuncos para pasar a Los Castros (en la imagen), la alternativa más relajada a la Playa de las Catedrales. Con la marea baja, desde esta última se puede ir a la vecina As Illas. El denominador común de este litoral es el aspecto rocoso y sus acantilados cortantes. Siguiendo las indicaciones, se llega a la playa de Esteiro, una ensenada perfecta que constituye por sí sola una excepción entre las playas de Ribadeo. El remate final de esta ruta está en As Catedrais.

 
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Los peligros de la belleza

Lo mejor es hacer coincidir el final de ruta con la marea baja para poder disfrutar de un paseo por el laberinto rocoso de la Playa de las Catedrales. Como avisan las autoridades tras algún accidente del pasado, se trata de una zona sujeta a la erosión, en constante cambio, por lo que puede haber zonas inestables de acantilados. Hay que seguir las recomendaciones de seguridad, no salirse de los senderos autorizados, no hacer un picnic bajo arcos o acantilados y, por supuesto, no adentrarse en las grutas marinas. Son solo algunos inconvenientes cuando el monumento es natural.

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