Urbanismo en verde

Valencia en clave sostenible

Arropada por el mar, l'Albufera y l'Horta, la ciudad del Turia apuesta por la recuperación de su patrimonio natural y cultural.

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Turia. Una ciudad conectada

Foto: Visit Valencia

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Una ciudad conectada

Vista desde las alturas, Valencia se presenta dividida a la vez que conectada por el cauce del Turia, donde el río seguía su curso en lo que hoy es el mayor espacio verde de la ciudad. A un lado y a otro se extienden barrios con personalidad propia que hacen de Valencia una ciudad tan heterogénea como compacta, abrazada por el Mar Mediterráneo, el Parque Natural de l’Albufera y las extensas tierras de l’Horta donde se cultiva chufa, naranjos y hortalizas.

Horta Valencia. Horta

Foto: Visit Valencia

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Revalorizando l'Horta

Reconocida por la FAO como Sistema Importante de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), L’Horta de València es una de las pocas huertas periurbanas que quedan en Europa, exhibiendo un entorno de gran valor ambiental y cultural donde permanecen barracas y alquerías típicas valencianas dedicadas a la agricultura y a la hostelería. Este mundo rural de 20.000 hectáreas de gran valor ambiental y cultural queda conectado por un carril bici con el centro de Valencia.

Albufera

Foto: Visit Valencia

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Todo el sabor de l'Albufera

Pedaleando también se puede acceder al Parque Natural de l’Albufera que, ubicado a 10 kilómetros de la ciudad, es uno de los parajes naturales con mayor valor medioambiental de Europa. Con tres ecosistemas diferenciados (el lago, el arrozal y El Saler), permite escapar de la ciudad para recorrer senderos y degustar recetas elaboradas con las tres variedades que ampara la Denominación de Origen Arroz de Valencia: albufera, senia y bomba. Platos que se abastecen también de productos de la huerta y pescados y mariscos que a diario llegan a las cinco de la tarde a la Lonja del puerto.

Entre los productos de l’Albufera, de l’Horta y también del Mediterráneo, el centro urbano no tenía más remedio que ponerse a la altura de su entorno. Y no hay duda de que lo ha conseguido gracias a sus mercados y restaurantes donde la tradición y el producto local son primordiales.

Mercado Central Valencia. Mercado Central

Foto: iStock

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Cuando patrimonio y gastronomía van de la mano

El mimo por lo tradicional encuentra bajo las cúpulas modernistas del Mercado Central su máxima expresión, ya sea en las paradas de producto fresco o en el Central Bar de Ricard Camarena. La huella creativa del chef valenciano, quien trabaja con alimentos km0 cosechados en la huerta de la mano de su agricultor Toni Misiano, también está presente en el restaurante Habitual del modernista Mercado de Colón, donde su pasado como mercado alimentario permanece en los locales y tiendas gourmet, y en Ricard Camarena Restaurant en Bombas Gens. Galardonado con dos Estrellas Michelin, se ubica en esta antigua fábrica de estilo Art Nouveau al otro lado del Turia, en el barrio de Marchalenas. Hoy, esta joya del patrimonio industrial valenciano acoge exposiciones y actividades culturales y un proyecto educativo que acerca la cultura a las personas.

CCCC. Cultura de barrio

Foto: iStock

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Cultura de barrio

Esta relación entre el patrimonio y los vecinos también tiene lugar en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), un antiguo convento del barrio del Carmen que tras ser escuela de bellas artes se ha convertido en espacio expositivo de referencia del arte contemporáneo, ofreciendo un exquisito diálogo entre la tradición y la modernidad. A escasos 500 metros, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) alberga una colección de unas 12.000 obras en lo que fue el primer museo de arte contemporáneo de España.

Mercado Ruzafa. Todos los colores de Ruzafa

Foto: Visit Valencia

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Todos los colores de Ruzafa

Es esta recuperación del patrimonio y su interesantísimo programa cultural los encargados de que la ciudad del Turia sea Capital Mundial del Diseño 2022.

También la efervescencia artística de sus barrios gracias a la apuesta de la ciudad para mejorar el ecosistema local de las industrias culturales y creativas. En este sentido, Valencia encuentra en Ruzafa su epítome de lo moderno y lo creativo. Hacia el sur y pasado el Ensanche, construido tras el derribe de las murallas medievales en la segunda mitad del siglo XIX -de las que hoy permanecen las icónicas torres de Serranos y de Quart-, el trazado en cuadrícula se extiende hasta Ruzafa. Aquí, los talleres y tiendas bohemias comparten espacio con gastrolibrerías, restaurantes y el Mercado de Ruzafa, donde en cada parada se encuentra la esencia de l’Horta, l’Albufera y el Mediterráneo.

Foto: David Sangüesa / Visit Valencia. Benimaclet-VV-13057 1024- Foto David Sangüesa

Foto: David Sangüesa / Visit Valencia

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La resistencia de Benimaclet

Al norte, Benimaclet abraza la cultura valenciana como si se le fuera a escapar de las manos. En constante lucha por la defensa de l’Horta y de unas calles que hasta 1878 gozaban de autonomía propia, con su iglesia y plaza mayor, cuenta con proyectos que dinamizan la vida del barrio y constituyen un modelo de ocio sostenible para los vecinos. Sus negocios locales y tabernas son su seña de identidad, como El Colmado de la Casa del Trencadís, caracterizada por los azulejos de colores de inicios del siglo XX.

Cabañal. Ciudad Marítima

Foto: David Rota / Visit Valencia

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La Valencia que mira al mar

La otra cara de Valencia vive asomada al mar, en los Poblados Marítimos. El Cabanyal-Canyameral, que también fue un municipio independiente hace dos siglos, todavía conserva el espíritu marinero con sus casas de pescadores, fachadas de azulejos y edificios modernistas. Hoy, las nuevas generaciones vuelven a mirar al mar gracias a iniciativas como el Teatro El Musical (TEM) y a La Fábrica del Hielo, un espacio de difusión artística y cultural donde aparte de exposiciones y conciertos, ofrece una oferta gastronómica con producto local del Mercado del Cabanyal.

Marina de Valencia. Del Mediterráneo

Foto: Josep Gil / Visit Valencia

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Del Mediterráneo a la mesa

Desde la Playa del Cabanyal, al norte se extienden La Malvarrosa y La Patacona, y al sur La Marina de València, donde la formación y el emprendimiento conviven con el turismo y la gastronomía. Aquí, también reposan los tres tinglados que se mantienen de los seis construidos a inicios del siglo XX como almacenes y que todavía conservan su decoración modernista. Cerca, en la Lonja de Pescadores llegan a diario los barcos antes de que empiece la subasta a las cinco de la tarde. De su pescado y marisco se abastecen restaurantes con estrella Michelin como El RiFF de Bernd H. Knöller o El Poblet de Quique Dacosta, llevando lo mejor del Mediterráneo al centro de Valencia.

Horta Valencia