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Veinte poderosas razones para volver a Asturias

Un gran viaje por uno de los territorios más diversos de nuestro país: montañas míticas, playas entre acantilados, gastronomía, pueblos marineros y tres ciudades

Al sobrevolar un mapa de Asturias se distingue la gran área urbana de Oviedo, Gijón y Avilés, enmarcada al este y al oeste por los 400 km de costa y las altas cumbres de la cordillera Cantábrica.

La cartografía también delata la insólita proximidad de las montañas y el mar, que tienen su máxima confluencia en el oriente asturiano, donde los Picos de Europa descienden hasta el bravo Cantábrico en apenas 20 km. Las villas pesqueras conviven aquí con un mar que un día se estrella furioso contra altos acantilados, y al siguiente, cansado de guerrear, busca reposo y sosiego en dársenas protegidas y en una serie de rías apacibles.

 
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Llanes

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Si así es el inicio...

La villa de Llanes, que remoja sus pies en el Cantábrico mientras se asoma a la sierra de Cuera, es una buena muestra del paisaje costero de Asturias. Su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico, está salpicado de palacios, casas blasonadas, sidrerías y tabernas donde degustar quesos de montaña y marisco del Cantábrico. Junto al puerto, los Cubos de la Memoria, del escultor vasco Agustín Ibarrola, actúan como un colorido rompeolas y marcan el inicio de uno de los paseos litorales más bonitos de estas costas, el de San Pedro. 

 
gulpiyuri

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Galaxia playera

El término municipal de Llanes esconde una cuarentena de playas, varias de ellas incluidas entre los mejores arenales del norte de España. Destacan la playa de Poo, la de Cué o la curiosa playa interior de Gulpiyuri (en la imagen), en la que una cornisa de roca tapa el horizonte. Aquí se puede contemplar el fenómeno de los «bufones», chimeneas por las que la presión de las olas hace que el agua salga disparada hacia arriba.

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Playa de Gulpiyuri (Llanes)

Viajes

Las playas más bonitas de Asturias

Ribadesella

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Ribadasella: Escaparate de Indianos

Siguiendo la dirección de la brisa marina, la autovía del Cantábrico conduce a Ribadesella, dominada por la ría que marca el encuentro del río Sella con el mar. El ambiente estival se concentra en las inmediaciones de la playa de Santa María, con su fachada de casonas de indianos, que también han dejado su huella en localidades como Llanes y Colombres. El Paseo de la Grúa hasta la Capilla de la Guía reconcilia al viajero con el mar y ofrece las mejores vistas de la zona; mientras que el casco histórico, de calles estrechas y coloridas, muestra el carácter más señorial de esta villa asturiana. Al otro lado de la ría de Ribadesella se encuentra la Cueva de Tito Bustillo, uno de los santuarios de arte prehistórico más importantes del mundo y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Asturias-Puente de Cangas de Onis

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puerta de entrada a los Picos de Europa

Desde Ribadesella, solo 25 km hacia el interior se localiza Cangas de Onís,  el primer parque nacional español, declarado Reserva de la Biosfera en 2003. Con su puente romano del que pende la Cruz de la Victoria y el Centro de Recepción de Visitantes del parque, Cangas de Onís es un buen lugar para surtirse del afamado queso de Cabrales y probar el Gamonéu, otro queso azul tradicional de la zona. 

 
Basílica Covadonga

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Orígenes de leyenda

Muy cerca de Cangas de Onís se encuentra el hito fundacional del antiguo Reino de Asturias, Covadonga, con la basílica y la Santa Cueva. Una carretera que se estrecha y retuerce según asciende conduce a los lagos Enol y Ercina, los llamados Lagos de Covadonga, donde el reflejo de las montañas regala imágenes de postal. De aquí parten rutas de senderismo para todos los gustos, como las que suben hasta los miradores del Rey y de Ordiales.

 
 Asturias-Naranjo de Bulmes

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Vistas a un símbolo natural

El funicular salva en un santiamén 400 m de desnivel para posarse en uno de los pueblos a mayor altitud de Asturias: Bulnes. Desde el mirador del pueblo o desde el de Camarmeña, se obtienen las mejores panorámicas del icónico Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes (2519 m), auténtico rey de estas montañas y cumbre mítica para escaladores de todo el mundo.

 
Mirador del Fitu

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El mejor mirador del mundo

Rumbo a la costa a través de Arriondas y la sierra del Sueves (AS-260), la primera parada será el mirador del Fitu, a 1100 m de altitud, que ofrece espectaculares vistas del horizonte fundiéndose en el mar Cantábrico por un lado, y de las aristas casi siempre nevadas de los Picos de Europa, por el otro. La carretera desciende hasta Colunga, con playas magníficas como La Griega o La Isla, y llega al pueblo costero de Llastres, pasando por el Museo del Jurásico de Asturias, que recrea un mundo extinguido hace millones de años.

Lastres

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Cascada de colores en Lastres

Esta localidad desafía la gravedad colgada de un acantilado, y refleja sus casas balconadas en las aguas del Cantábrico. Las callejuelas del barrio de los Balleneros recuerdan la actividad ancestral de sus pescadores, a los que hoy se puede ver en plena faena, reparando aparejos y en la subasta de pescado del puerto. Será difícil encontrar mejor lugar para degustar mariscos y pescado fresco que los restaurantes de esta localidad.

 
PLaya de Rodiles

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Inmersión natural en Villaviciosa

Villaviciosa ofrece la continuación lógica del viaje desde Llastres. Allí se encuentra la sensacional playa de Rodiles, una de las más bellas de la zona, que junto al estuario de la ría de Villaviciosa conforma una reserva natural de gran riqueza ecológica. Centro neurálgico de la producción de sidra asturiana, Villaviciosa es también el punto de partida de rutas guiadas por las pomaradas de manzanos, que incluyen visitas a lagares para conocer de primera mano el proceso de elaboración de esta bebida.

 
iStock-508707568. Gijón

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Gijón y todas sus versiones

En menos de media hora en coche desde Villaviciosa se accede a la ciudad más grande de Asturias, Gijón, a la que cualquier época del año le sienta bien. Vital, marinera, pero también festiva y con un toque canalla, Gijón tiene su centro neurálgico en el barrio de Cimadevilla, donde se acumulan los locales de tapas y de sidra, con el puerto deportivo a un lado y el cerro de Santa Catalina, presidido por la enorme escultura de Chillida, Elogio del Horizonte, al otro. Azotada por las olas de un mar bravío, Gijón ha sabido pasar de ciudad industrial a núcleo moderno pleno de vitalidad diurna y nocturna. Y mientras sus playas urbanas parecen haber amansado la costa, su vida cultural presenta una agenda repleta de actividades y encabezada por el Festival Internacional de Cine de noviembre.

 
Cabo Peñas

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El romanticismo de faros y acantilados

La proximidad entre Gijón y Avilés justifica un pequeño rodeo para visitar el cabo Peñas, el punto más al norte de Asturias, con escarpados acantilados de fácil acceso que se adentran en el Cantábrico y dan lugar a un estupendo balcón sobre el océano. Desde este desolado paraje se divisa, en días claros, la ría de Avilés a poniente y el puerto de Gijón a levante. Su atmósfera de confín de la Tierra se refuerza con la solitaria presencia del faro, en funcionamiento desde 1852. El edificio alberga el Centro de Recepción de Visitantes del Medio Marino de Peñas, con una interesante exposición sobre la historia de los faros, las tormentas marinas y los naufragios. 

 
Centro de Niemeyer-Aviles

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Nuevos símbolos

Aparece Avilés recostada en su gran ría, y embellecida por un núcleo histórico monumental que sorprende con calles porticadas y fachadas de imponentes palacios. Desde la plaza de España, presidida por el regio edificio del Ayuntamiento, parten las calles de Galiana y de La Ferrería, que acogen palacios, iglesias y casonas de indianos, buena muestra del carácter señorial de la ciudad. Hacia el norte, la ría de Avilés, símbolo en otros tiempos de la siderurgia española, tiene hoy como nuevo icono el Centro Niemeyer un conjunto arquitectónico de vanguardia, obra del brasileño Oscar Niemeyer, que propone una programación multidisciplinar.

 
Asturias-Santa María del Naranco

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Amor por el prerrománico

Oviedo completa el triángulo de urbes asturianas de gran solera y personalidad. Se trata de una ciudad de dimensiones humanas, calles peatonales y origen del primer reino cristiano de la Península Ibérica. Su patrimonio prerrománico, que incluye tesoros como la Cámara Santa de la Catedral, la fuente de La Foncalada, San Julián de los Prados, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, le ha valido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Asturias-Oviedo

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Oviedo: corazón del Principado

La capital asturiana tuvo un papel protagonista en el origen del Camino de Santiago. En el año 813, cuando se produjo el descubrimiento del panteón del apóstol, Alfonso II partió desde Oviedo para rendirle homenaje, sin sospechar siquiera que se convertiría en el primer peregrino de la ruta jacobea y precursor del Camino de Santiago Primitivo. Oviedo presume de casco histórico, presidido por la monumental catedral de San Salvador, que custodia extraordinarias reliquias de la cristiandad, entre ellas el Santo Sudario de Cristo. Aquí destacan la plaza del Fontán, de origen medieval, cuyo mercado es el mejor lugar para adquirir quesos, embutidos, mariscos y otros tesoros de la gastronomía asturiana. Cerca se halla la calle Gascona, la más sidrera de la región, conocida como el Bulevar de la Sidra. Y a pocos pasos, dos museos de imprescindible visita, el de Bellas Artes de Asturias y el Museo Arqueológico. 

 
parque nacional de Somiedo

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Sin dejar de caminar

Hacia el sur del Principado, en el límite con León, la reserva de Somiedo es una encrucijada de valles, lagos glaciares y altas cumbres por donde extiende sus dominios el oso, que convive aquí con el lobo, el corzo o el urogallo, ocultos en un laberinto vegetal en el que predominan los bosques de haya y roble. Las grandes diferencias de altitud han hecho de Somiedo un territorio de trashumancia. En las zonas altas aún se ven brañas, que son conjuntos de cabañas de teito (techo vegetal) y corros (cercas para el ganado) de piedra. Algunas de estas rústicas casas, como las de la aldea de Veigas, forman parte del Ecomuseo de Somiedo, que también incluye una exposición sobre trashumancia y una muestra de oficios tradicionales en el vecino pueblo de Caunedo. El parque dispone de una red de espacios habilitados para el avistamiento de fauna, como el mirador del Príncipe, en los alrededores de la aldea vaqueira de La Peral; o los miradores de la collada de Aguino y el del Lago de la Cueva. Entre su extensa malla de senderos destacan el que lleva al lago del Valle, el más grande de Asturias; el de la braña de La Pornacal; y la ruta de los lagos de Saliencia desde el alto de La Farrapona (1708 m).

 
Cudillero

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Cudillero: uno de los pueblos costeros más bellos de España

El viaje por Asturias depara nuevas sorpresas en la Costa Occidental, donde los envites del mar dan forma a acantilados desafiantes entre los que se refugian faros solitarios, calas salvajes y pueblos marineros. Para recorrer este territorio conviene olvidarse de la autopista y encomendarse a la carretera N-632, que sumerge al viajero en un contoneo permanente. Y para comenzar, un plato fuerte, Cudillero, con sus casas multicolores que se descuelgan de la montaña hasta el puerto, dando forma a un precioso anfiteatro siempre rebosante de vida. Al pasear por sus calles estrechas llaman la atención los pequeños escualos que cuelgan de las fachadas de las viviendas de pescadores, una vieja tradición para el secado del pescado, que da origen a un manjar local conocido como curadillo.

Cabo Vidio

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Apoteosis de acantilados

El trayecto por la costa en dirección a Luarca invita a detenerse en enclaves de belleza desbordante. El primero es el Cabo Vidio, cerca de Oviñana, uno de los acantilados más feroces de Asturias, con su faro y mirador. Y más adelante, la playa del Silencio, junto al pueblo de Castañeras, un arenal rodeado por riscos que lo convierten en un plácido refugio marino.

 
cementerio de Luarca

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Un cementerio para enamorarse

Al llegar a Luarca se descubre uno de los enclaves ribereños más destacados de este litoral, con los barrios marineros –el Cambaral, la Carril y la Pescadería– que forman un hemiciclo en torno al puerto, y las casas de indianos de el Villar, en la parte alta. Vale la pena acercarse al cementerio de la colina, considerado uno de los más bonitos de España por sus espectaculares vistas al mar; y al Parque de la Vida, un espacio de divulgación científica que sorprende con la mejor exposición de cefalópodos del mundo. 

 
iStock-1256670310. Puerto de la Vega

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Puerto de la Vega: la postal marina perfecta

Luarca puede ser un buen punto de partida para explorar la costa occidental del Principado. La primera parada de este sector es Puerto de la Vega, con una marina muy activa y un interesante repertorio de quintas indianas y casonas asturianas. Se continúa hasta la playa de Frejulfe, un extenso arenal de gran valor ecológico bordeado por una senda costera. Y finalmente aparece Navia, villa asentada en la margen izquierda de su gran ría, que junto al puerto y al astillero naval han trazado su vigorosa personalidad marinera.

iStock-950295682. Taramundi

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Taramundi: paisaje cultural

El extremo noroccidental de Asturias está marcado por la Reserva de la Biosfera del Río Eo, Oscos y Terras de Burón, que se prolonga por la vecina Galicia. Vertebrado en torno al río Eo, es un territorio donde el reloj parece haberse detenido hace tiempo, que ha sabido preservar la memoria de las actividades ancestrales y el trabajo artesanal. Así, en Taramundi abren sus puertas los conjuntos etnográficos de Teixois, toda una aldea magníficamente conservada, y de Mazonovo, con su recuperado edificio de la ferrería. En Pardiñas el Museo de la Cuchillería enseña cómo nace una navaja artesana. En los telares de Taramundi y Santa Eulalia de Oscos se ve a las tejedoras trabajando sus diseños con materiales naturales. Sin duda, un magnífico final a esta gran ruta por el mosaico de paisajes que abarca Asturias.

Basílica Covadonga

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