En Egipto

Vídeo: Abu Simbel en 90 segundos

Erigido bajo el mandato de Ramsés II, es una de las obras más espectaculares del legado de la civilización faraónica en Egipto.

Ramsés II, el tercer faraón de la Dinastía XIX y uno de los mayores constructores de Egipto, erigió en Nubia el conjunto de Abu Simbel, una de los mayores ejemplos de la civilización faraónica. Patrimonio de la Humanidad desde 1968, los templos fueron construidos para conmemorar su victoria en la batalla de Kadesh y mostrar su poder a los vecinos nubios.

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El mayor de los templos está dedicado a las tres deidades estatales del Antiguo Egipto, Ra, Ptah y Amón, y alberga cuatro estatuas colosales de Ramsés II esculpidas en la roca de la fachada, que alcanza los 33 metros de altura por 38 de ancho. Cada una de las cuatro estatuas sedentes mide unos veinte metros de altura y están encabezadas por un friso de 22 babuinos, adoradores del sol y que flanquean la entrada.

Construido a lo largo de 20 años, por su orientación cada 21 de octubre y 21 de febrero -61 días antes y 61 días después del solsticio de invierno- los rayos del Sol iluminan tres de las cuatro estatuas sedentes del santuario, excepto la del dios Ptah, relacionado con el inframundo, que permanecía en la oscuridad.

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Foto: Getty Images

Por su parte, el templo menor está dedicado a Nefertari, la Gran Esposa Real de Ramsés II, presente en dos de las seis estatuas de la fachada junto a otras cuatro de Ramsés II. La entrada conduce a una sala con seis columnas centrales, esculpidas con capiteles decorados con la cabeza de la diosa Hathor.

En 1968, el complejo fue reubicado en una colina artificial en la ribera occidental del lago Nasser, a 230 km de Asuán, cerca de su ubicación original, para evitar que los restos quedaran sumergidos bajo el agua tras la construcción de la presa de Asuán.