De 9h a 21h

Vídeo: Un día perfecto en Praga

Doce horas en la capital checa permiten maravillarse con su arquitectura, conocer su historia y degustar las recetas tradicionales de su gastronomía.

A un lado está la Ciudad Vieja, el Barrio Judío y la Ciudad Nueva. Al otro, el recinto del Castillo y el barrio de Malá Strana. Lo que el río Moldava separa, lo unen los puentes que cruzan su cauce y son capaces de hacer de la capital checa una ciudad homogénea de calles medievales por las que discurría el antiguo Camino Real. El más conocido, el puente de Carlos IV, se lleva toda la atención gracias a sus torres, como la de la Ciudad Vieja, uno de los mejores ejemplos del gótico de Europa. Cuenta, también, con 30 copias de las estatuas originales que, en la actualidad, se encuentran en el Museo Nacional de Praga y en Vyšehrad. 

Praga

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El ambiente solemne y bohemio de Praga atrajo a artistas y escritores que quedaron maravillados por sus iglesias, palacios góticos y barrocos y casas modernistas que ocupan las dos riberas del río Moldava. Destacan la Torre de la Pólvora, el barrio judío o de Josefov, la Colina del Castillo con sus museos, el Palacio Real y el Callejón Dorado donde vivió Fraz Kafka, así como todos los atractivos de la Ciudad Vieja y de Malá Strana.