Vídeo: lugares Patrimonio de la Humanidad del Camino de Santiago en Francia

El Mont Saint-Michel y Rocamadour son algunas de las paradas más espectaculares de las rutas francesas de peregrinación.

En 1993, el Camino Francés fue incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. Cinco años más tarde se incluyeron los Caminos de Santiago en Francia y, más adelante,  cuatro rutas de los Caminos del Norte en España. Con esta denominación, se englobaron una serie de monumentos relacionados con el camino a su paso por Francia, donde se encuentran cuatro rutas principales de peregrinación: la Via Tolosana o Via Arletanensis, camino de Arlés o de Toulouse, la Via Turonensis o camino de Tours, la Via Podiensis o camino de Puy y la Via Lemovicensis o camino de Limoges.

Rocamadour

El Mont Saint-Michel es uno de los más destacados, pero existen numerosas iglesias, puentes y otros monumentos que convierten estos caminos en toda una lección de historia.

La Iglesia de Saint-Sauveur y cripta de San Amador convierte Rocamadour en uno de los pueblos más bellos de Francia gracias a su ubicación en una grieta sobre la gran garganta del río Alzou. El asentamiento ya existía en el siglo XII, cuando la historia narra que fue hallado el cuerpo de san Zacarías, marido de santa Verónica, rebautizado con el nombre de San Amadour y enterrado en la cripta de una pequeña capilla. Alrededor de esta leyenda creció la Capilla de Notre-Dame lugar de peregrinaciones desde hace siglos.

Son muchas las iglesias y catedrales que enriquecen el patrimonio del Camino de Santiago a su paso por Francia, entre las que destacan la Catedral de Notre-Dame en Amiens, la de Sainte-Marie en Auch y la de Saint-André en Burdeos. La Abadía de Sainte-Foy, en Conques, está considerada una obra maestra del románico occitano.

Más allá de recintos religiosos, varios puentes y un dolmen conforman este elenco de Patrimonio Mundial. El puente Valentré, en Cahors, ofrece una espectacular imagen de sus tres torres fortificadas y seis arcos reflejados en el río Lot. Otro puente que cruza este torrente se encuentra en Estaing.

El colofón final lo pone el Mont Saint-Michel, un paisaje de encanto medieval que se convierte en el punto de partida ideal para visitar Normandía y Bretaña. La visita a la Abadía comienza en la Terraza del Oeste antes de entrar a la Iglesia Abacial, todo un éxtasis gótico, y al Claustro.