Vídeo: La maravillas naturales de Brasil

El patrimonio natural de este gigante sudamericano supera todas las expectativas. Conocerlo es descubrir la riqueza de un país que lucha por conservarlo.

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No solamente es el país más grande de América latina, sino que con más de 8 millones de km2 Brasil ocupa el puesto número cinco en el ranking de países más extensos del mundo. Se podría decir que está ubicado al noreste del Sudamérica, pero visto en el mapa este modesto intento de ubicación se queda corto y se evidencia que la vasta extensión de territorio que enmarcan sus fronteras son prácticamente la mitad del subcontinente.

En Brasil todos los números son grandes y aún así se quedan en un mero intento de hacer justicia a la realidad. El norte está completamente determinado por el curso del Amazonas, el río más grande del mundo y el responsable de la existencia y vitalidad de la selva tropical que reúne la mayor biodiversidad del planeta Tierra. En esta región sorprende incluso la especie humana, pues se sabe con certeza que todavía habitan tribus no contactadas.

Amazonía
Foto: Istock

La cuenca del Amazonas es gigante y ejerce una gran influencia así como una inevitable atracción sobre todos los visitantes. Sin embargo, al sur se extiende una amplia ecorregión conocida como El Cerrado que comprende un área de casi 2 millones de km2 en la que reina la vegetación y la fauna propias de la sabana tropical. Y es que, aunque el clima tropical es el más generalizado, en este país se pueden contar hasta seis subclimas diferentes que, en parte, son los responsables (o dan lugar a) de que Brasil pueda ser considerado como un país megadiverso.

La línea del Ecuador al norte y el Trópico de Capricornio al sur enmarcan gran parte del territorio brasileño. Y el océano Atlántico baña seste territorio por el este, con 7.500 km de línea costera. Recorrerla con las correspondientes paradas en ciudades como Fortaleza, Recife, Salvador de Bahía y, por supuesto, Rio de Janeiro, la Cidade Maravilhosa, es una de las mejores maneras de conocer la hospitalidad de los locales y sumergirse en una rica cultura de orgullosas raíces mestizas en la que la música juega un papel fundamental.

Rio de Janeiro
Foto: Istock

Uno de los polos de ecoturismo del país, que además simboliza la importancia de la protección de su patrimonio natural, es el archipiélago de Fernando Noronha, a 400 km de la costa de Natal. Las 21 islas gozan de una protección especial por parte del gobierno, que limita el número de personas que pueden entrar para proteger un ecosistema de gran riqueza natural que constituye uno de los santuarios marinos más importantes del Atlántico.

Lamentablemente, los números también alcanzan niveles estratosféricos a la hora de medir el peligro al que está sometido el patrimonio natural de Brasil. La acción humana sobre el medio y el cambio climático amenazan seriamente grandes áreas amazónicas que se encuentran al límite de su supervivencia, incluyendo la fauna y flora a la que dan cobijo. Por ello, cada vez más, los brasileños se preocupan por ofrecer opciones sostenibles para acoger a los viajeros, pues el ecoturismo se está convirtiendo en la mejor respuesta para conciliar el respeto al entorno y el beneficio para la economía local.