La Isla de los mil nombres

Vídeo: Sri Lanka de norte a sur

Con una historia marcada por su situación estratégica en las rutas comerciales, este recorrido por la isla descubre los lugares imprescindibles de su patrimonio cultural, natural y paisajístico.

iStock-1191225810

Su carta de presentación no puede ser más sugerente. Como buen país insular, Sri Lanka exhibe algunos de sus mayores atractivos en sus más de 1300 km de de línea de costa, sellada con playas infinitas de aspecto tropical donde las palmeras llegan hasta la misma orilla. Las tierras altas del interior ejercen un irresistible contraste con un techo de algo más de 2.500 m y un clima húmedo y lluvioso, y las ciudades culturales ponen la guinda a un cocktail perfecto añadiendo el componente imprescindible de cultura e historia que todo viajero precisa para comprender la idiosincrasia del país.

Quizás haya sido a causa del grave y reciente conflicto civil que se vivió aquí hasta 2009, quizás debido a los estragos causados por el tsunami de 2004 en el Índico o quizás, simplemente, por el hecho de que los atractivos turísticos de los destinos cercanos como India o Maldivas le han hecho sombra, lo cierto es que los encantos de Sri Lanka no han sido descubiertos por el gran público hasta hace poco.

Precisamente, uno de sus mayores atractivos reside en que, si bien es cierto que se está haciendo un lugar en el mapa de destinos deseados, todavía es un viaje de rutas por explorar. Por ello, tanto el territorio como los propios ceilandeses mantienen esa inocencia que, junto con la sencillez y la hospitalidad propios de su carácter, cautivan al visitante desde el primer contacto.

La mayoría de parques nacional de Sri Lanka acogen grandes manadas salvajes de elefantes, el animal que se ha convertido en un símbolo del país.

Foto: Istock

Pero, con una privilegiada ubicación geográfica justo a medio camino entre Asia y Oriente Medio, la Isla de los mil nombres no siempre ha estado fuera de ruta. Al contrario, precisamente su estratégica situación la ha convertido en un lugar de paso que se ha beneficiado de la huella de todos sus visitantes, especialmente de las rutas comerciales marítimas que la establecieron como punto de referencia y la enriquecieron tanto cultural como gastronómicamente. Y sí, ha sido bautizada con muchos nombres, pero desde 1972 se quedó con Sri Lanka: Isla venerable.

Ceilán, la isla del té

Las antiguas capitales y reinos de Sri Lanka constituyen un testimonio viviente de su historia y de la llegada y expansión del budismo por el país, un proceso iniciado hace más de 2.000 años. Tras la llegada de portugueses en el siglo XVI y la presencia de los neerlandeses, a finales del siglo XVIII la isla se convirtió en una colonia británica, cuyo legado más longevo fue el nombre, Ceilán (una adaptación inglesa del nombre portugués), y la introducción del te.

Para los viajeros más intrépidos acostumbrados a moverse con agilidad conociendo todos los rincones, Sri Lanka es un destino ideal, pues la isla tiene un tamaño relativamente pequeño con una distancia de algo más de 400 km de norte a sur. En este espacio físico conviven 8 sitios Patrimonio de la Humanidad y 15 parques nacionales de muy recomendada visita que, de nuevo, se benefician de la todavía poca afluencia turística. Lejos del ajetreo de reservas muy visitadas, en ellos habita una fascinante fauna con varias especies endémicas y una de las poblaciones de elefantes salvajes más grandes del mundo. De mirada noble y con un carácter dócil e inteligente, sus andares parsimoniosos y su majestuosa figura se han convertido en un emblema del país.

Compártelo