Dale al play

Vídeo: el Taj Mahal en 90 segundos

El amor incondicional que Sha Jahan sentía por su esposa se materializó en la sublime estructura arquitectónica del mausoleo que construyó para ella.

Taj

Aunque Mumtaz Mahal fue la cuarta esposa del Sha Jahan, el quinto emperador mogol de la India, fue con mucha seguridad la más querida por el gobernante indio. Su matrimonio, celebrado en 1612, inauguró casi veinte años de amor incondicional entre ambos protagonistas. El emperador tenía más esposas, pero Mumtaz se convirtió en su favorita y le otorgó el título de Primera Dama de Palacio. Esta historia de amor parecía bendecida por la fortuna hasta que la emperatriz tuvo complicaciones en su decimocuarto parto y murió, dejando al Sha Jahan totalmente hundido en la tristeza. La leyenda cuenta que en ese momento el Sha prometió dos cosas: que se mantendría fiel en su viudedad y que construiría el más bello mausoleo para acoger el descanso eterno de su esposa.

Esta fue la semilla de lo que terminaría convirtiéndose en el Taj Mahal, uno de los mayores y más célebres monumentos funerarios jamás construidos. La inmaculada imagen del edificio blanco con sus cúpulas encebolladas reflejado en los estanques es su estampa más icónica, sin embargo el complejo monumental es mucho mayor. El edificio principal es el mausoleo que acoge los restos de la amada esposa del Sha y que está rodeado por cuidados y simétricos jardines que preceden el resto de edificios que completan el conjunto: patios, una mezquita, una fortaleza de acceso, otras tumbas secundarias e incluso un espacio para un bazar.

iStock-1152168512

La simetría es una de las características principales que da armonía al monumento. El río Yamuna, que cruza el trazado del conjunto en perpendicular, actúa como punto de referencia a partir del cual están proyectadas todas las simetrías sobre el plano. La decoración está cuidada hasta el más mínimo detalle. Una meticulosa caligrafía transmite algunos versos del Corán, y los motivos florales y los diseños geométricos abstractos llenan los espacios interiores y exteriores.

El maravilloso conjunto está impregnado de todas las influencias de las que bebía el imperio Mogol en el siglo XVII, una de sus épocas de máximo esplendor. Se calcula que trabajaron en su construcción cerca de 22.000 hombres que levantaron un templo que seguía la línea de la arquitectura palaciega mogol, con huellas evidentes de elementos islámicos, persas e indios. El resultado fue de tal belleza que empezó a correr la leyenda de que el emperador cortaba las manos a los obreros para que nunca más pudieran volver a construir nada que pudiera llegar a igual su belleza.

La construcción del Taj Mahal terminó en 1656 situando a la ciudad de Agra en el mapa de las maravillas arquitectónicas del mundo para siempre. Poco después, el emperador cayó enfermo y fue destronado por su propio hijo, quien le confinó en la fortaleza Roja al otro lado del río Yamuna. Pasó sus últimos días contemplando su hermosa creación desde la ventana, invadido por la melancolía y el dulce recuerdo de su esposa, a la que acompañaría en su reposo eterno tan solo un año después.