Vídeo: El Tajo de Ronda en 90 segundos

Con 100 metros de profundidad, conforma un enclave de especial interés paisajístico e histórico.

Parece que Ronda se explique con una imagen: la garganta, el puente y la localidad a sus alrededores. Lo cierto es que detrás de este fotogénico enclave malagueño, la geología y la historia tienen mucho que contar. Durante milenios, la acción erosiva del río Guadalevín moldeó esta formación geológica de especial belleza. El Tajo de Ronda se abre en pleno centro de la ciudad con sus 500 metros de longitud, 100 de profundidad y 50 de anchura. 

Ronda

La enorme garganta constituye un escarpe que se abre en una hoya circular, la Caldera, cubierta de matorral donde habita una importante colonia de cernícalo primilla que nidifica en sus paredes, así como la chova, el halcón peregrino, el búho real y el vencejo, entre otras especies. Por su importancia ambiental y ecológica, parte de su extensión se incluye dentro de la Zona Especial de Conservación Río Guadalevín.

El Tajo de Ronda también es Conjunto Histórico y Cultural gracias a la protección de sus valores arquitectónicos e históricos. Su atractivo principal, el Puente Nuevo, se construyó entre 1759 y 1793 después del derrumbamiento del antiguo puente. Desde este, se obtienen vistas de la Hoya del Tajo y la Serranía de Ronda, además de monumentos como la Casa del Rey Moro o el Convento de Santo Domingo.

Las calles de Ronda también descubren otros lugares de interés como el paso de los Ingleses, los Jardines de Cuenca o la Plaza de María Auxiliadora.