Vídeo: Tsingy, el laberinto de torres calizas de Madagascar

A vista de dron, el parque se divisa como una gran metrópolis aunque en este caso, formado por un sinfín de rascacielos tan puntiagudos y afilados que parecen estacas.

Situado en la isla de Madagascar, el Parque Nacional Tsingy de Bemaraha representa mejor que ninguna otra ubicación la verdadera esencia de la isla. Biodiversidad y naturaleza virgen se unen en este enclave único en el mundo para formar un bosque hecho de columnas de piedra afiladas como agujas donde habitan centenares de especies, tanto vegetales como animales. Su peculiar orografía y la alta ratio de endemismos le han llevado a ser declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1990.

Tsingy

En lengua malgache, Tsingy significa ‘donde no se puede caminar descalzo’, una descripción más que acertada ya que, a excepción de las estrechas y angostas callejuelas que se abren paso entre los pináculos de piedra, apenas existe un lugar llano en todo el área. Aunque adentrarse en ellas significa cruzar espesos bosques húmedos en los que a duras penas penetra la luz diurna y las temperaturas se caracterizan por ser bajas. Desde las alturas, el paisaje no es más amable, y es que a vista de dron, el parque se divisa como una gran metrópolis aunque en este caso, formado por un sinfín de rascacielos tan puntiagudos y afilados que parecen estacas.

Sin embargo, a pesar de la dureza del terreno, Tsingy fue durante siglos el hogar de los Sakalava, una etnia que ocupó gran parte del oeste de Madagascar, incluso llegando a dominar la vecina isla de Nosy-Be. Parte de su comunidad vivió entre los pináculos hasta que en 1997 fue declarado Parque Nacional, momento en el que fueron expulsados. En la actualidad, los únicos inquilinos son los animales y plantas, que por otra parte, se han adaptado a la perfección a las condiciones geológicas y ambientales de la zona. El resultado, es un ecosistema donde viven 11 especies distintas de lémures, 5 familias de murciélagos, 17 especies de reptiles, 104 especies de aves y más de 650 especies vegetales, muchas de ellas endémicas del área de Bemaraha. Aún así se espera que la lista siga creciendo ya que, debido a la complicada orografía del lugar, no se ha podido acceder a todas las secciones del parque.