El romanticismo era esto

Viena 25 años después de que amanezca

El mítico filme 'Antes del amanecer' cumple un cuarto de siglo e inspira un recorrido marcado por la cinefilia, la nostalgia y el amor.

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iStock-490639196 (1). Un tranvía para el deseo

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Un tranvía para el deseo

Ya que todo empieza en un tren, el tranvía urbano de Viena tiene que ser la primera parada de este recorrido. En el film, Jesse y Celine se sientan al final de uno que recorre los 5,3 kilometros de la Ringstrasse, una de las calles más bonitas del mundo que el emperador Franz Joseph mandó construir en 1857. Hoy , a bordo, se pueden visitar algunas de los highlights de la capital austriaca, como el Palacio Imperal, el Parlamento o la Ópera con un solo ticket.

iStock-846068952. El parque de las almas (y las galerías) gemelas

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El parque de las almas (y las galerías) gemelas

La pareja protagonista de Antes de que amanezca se dirigen al jardín de la Maria-Theresien Platz para despejar la vista después de tanto impacto visual. Esta plaza une el Ringstrasse con el Museumquarter, la zona de meses de la ciudad; en concreto, con el museo de Historia Natural y el de Bellas Artes (idénticos edificios). El monumento que le da nombre y que ocupa el centro de la misma es el homenaje a la casa de los Habsburgo mejor conservado, que en 1888 inauguró Sissí y que representa a la infanta de España y Portugal, la llamada ‘Emperatriz Autodidacta’ y luego María Teresa I de Austria; la mujer más poderosa de Europa durante esta dinastía, que llevó al Imperio Austro-Húngaro a su máximo esplendor.

iStock-1146499613. Dónde esté una noria...

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Dónde esté una noria...

Los parques de atracciones no solo son el escenario más recurrente para el romance (y el terror), sino que algunos son parada obligada simplemente por sus vistas. Es el caso de la Giant Ferris Wheel del Prater, uno de los símbolos de la ciudad.

 

Aunque el parque, que alberga 250 atracciones, abre solo de abril a octubre, su noria permanece abierta durante todo el año. Además, para los vieneses el Prater es mucho más que un lugar de entretenimiento: cuenta con jardines, cafés y un recorrido por el parque en un tren en miniatura (las Liliputbahn, o locomotoras de vapor que datan de los años 20).

iStock-471405015. Amanecer azul

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Amanecer azul

En el film Jesse y Celine ven amanecer en el río más azul del imaginario popular; el Danubio, que tiene una longitud de más de 2.800 kilómetros desde que nace en Alemania hasta su desembocadura en el Mar Negro, navega por un total de diez países. Austria también forma parte del bagaje artístico y cultural que durante siglos ha hecho que florecieran castillos, palacios y monasterios a sus orillas. Parte de su encanto sigue siendo visitarlo desde el agua, algo que DDSG (la primera compañía de transportes en barco austriaca) hace desde 1829. Con la flota más grande del mundo, en su parada del Reichsbrücke Dock (o muelle de piedra) también se puede ir hasta Budapest en sus modernos hidroalas.

3624194133 23ba647558 k. Un café con instagram

Foto: Julius Cruickshank (vía FlickR)

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Un café con instagram

El destino, algo que Jesse no termina de relacionar con una simple palma de la mano, puede conducir a Kleines café en cualquier momento. Pero también la belleza de su fachada, ubicada en una de las plazas más antiguas de la ciudad, que toma su nombre por su iglesia franciscana del s. XVIII (uno de los pocos ejemplos renacentistas con influencia gótica de Viena). Aunque de los años 70, este café-bar cuenta con una gran reputación por sus cervezas artesanas y su vida nocturna. Recientemente ha incorporado el brunch a su menú, así es que casi imposible no dejarse caer por su recogida terraza para probar un bocado y echar un rato… o la noche entera.

iStock-851563104. Cuando el tiempo se detiene... en un café

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Cuando el tiempo se detiene... en un café

Una vez más, entra en juego la cultura del café vienesa. No solo porque hasta que llega el ansiado verano, la ciudad es perfecta para disfrutar de una tarta Sacher y una buena taza de café caliente, sino porque la UNESCO declaró esta tradición Patrimonio Cultural Inmaterial en 2011. Es decir; que los cafés vieneses inspiran a estar horas bajo su hechizo, estudiando los periódicos o escribiendo en el diario, y tomarse las cosas con un ritmo que hace que “el espacio y el tiempo se desdibujen… y solo quede la cuenta”, como pasa en la película. El Sperl, además, data de 1880 y su interior se conserva intacto. Así que, además de probar su famosa pastelería artesana, puedes recrear el juego del teléfono entre ambos protagonistas… E instagramearlo.

iStock-1155932135. El arte de ver y dejarse ver

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El arte de ver y dejarse ver

Dicen que Viena es para los soñadores y las almas creativas. No es casualidad entonces que el Albertina Museum sea uno de los más visitados de la ciudad, ya que además cuenta con una de las mayores salas de grabados del mundo. Junto al millón de obras de clásicos, impresionistas, expresionistas y vanguardistas rusos, también hay una extensa colección de 65.000 bocetos y fotografías procedentes de todo el mundo. Además, y hasta el 13 de marzo se puede visitar ’The Beginning’, un recorrido por el arte contemporáneo austriaco que inició el postmodernismo y que sacó a sus artistas de la crítica fascista y la propaganda socialista para sumergirles en la vanguardia de la Galerie nächst St. Stephan y el principio del pop art austriaco. Su terraza sigue siendo tan buen escenario como el de la película para hacerse una foto o lo que surja.

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Foto: D.R.

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Si es 'vintage', suena mejor

El cartel de inspiración Mod que lee “Alt & Neu” da la bienvenida a este carismático local de vinilos donde Philippe no solo a se ofrece a ser guía entre los cientos de estilos que venden, sino también a sacar fotos a los visitantes en la esquina donde Jessie y Celine se intercambian discos y miradas furtivas, lugar que permanece tal y como en la película. Por que, al fin y al cabo, ¿hay algo más perfecto que una historia de amor incipiente en una tienda de discos?

Before sunrise

Viena 25 años después de que amanezca

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