Zoo-lógicos

¿Cuál es el futuro de los zoos?

La investigación y conservación de especies, elemento clave para distinguir a los zoológicos del futuro.

Tigre

Foto: Zoo de Barcelona

Hiena

El zoo más antiguo del mundo se encuentra en Schönbrunn, Viena, y fue creado en 1752. En su origen, los zoológicos eran meros centros concebidos para exponer animales exóticos al público. Eran comúnmente llamados “ménageries” o casas de fieras y no cumplían ninguna otra función más que mostrar a la gente animales de hábitats lejanos y muy distintos al lugar donde habían sido trasladados.

Sin embargo, y a pesar de que todavía hay zoos que continúan existiendo como antaño, muchos otros llevan años desarrollando tareas de conservación y recuperación de especies. Son centros de investigación cuya función es asegurar la supervivencia de especies amenazadas y que también llevan a cabo programas de conservación en los hábitats naturales de muchos animales. Y es que cuando uno piensa en hacer una visita al zoológico quizás es bueno saber antes si es un centro que actúa en pos de la conservación de la biodiversidad o un mero expositor de animales exóticos.

En esta tesitura se encuentra el Zoo de Barcelona que desarrolla varios proyectos de conservación in situ y ex situ. Los proyectos in situ son aquellos que tienen lugar en los hábitats naturales de las especies, mientras que los proyectos ex situ tienen lugar fuera del lugar de origen, en este caso, en los zoológicos. De esta forma, intenta asegurar la viabilidad y continuidad de las especies que se conservan en el parque conjugando los datos de investigación recogidos in situ y ex situ.

Al visitar un zoológico quizás es bueno saber antes si se trata de un centro que actúa en pos de la conservación de la biodiversidad o un mero expositor de animales exóticos.

Hiena

Foto: Zoo de Barcelona

La conservación que se desarrolla ex situ es un elemento clave a la hora de diferenciar un zoológico clásico de uno con visión conservacionista. Josep Maria Alonso, Jefe de Investigación y Conservación del zoo de Barcelona, pone en alza el valor de la conservación ex situ: “Está reconocida a nivel mundial como una herramienta fundamental para asegurar la supervivencia de algunas poblaciones naturales, reconociendo de este modo la importancia de la tarea de los zoos en este objetivo.” Además, Alonso defiende el papel de los zoológicos en estos casos: “En los últimos años, la degradación de algunos hábitats naturales no permite mantener la viabilidad de algunas poblaciones en estado salvaje, y es preciso mantener y reproducir algunos ejemplares ex situ, a fin de garantizar su supervivencia.”

A nivel mundial, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), trata de que cada vez más instituciones zoológicas se sumen a la estrategia que han denominado como el One Plan Approach para la conservación de la biodiversidad. Esta estrategia se basa en la coordinación efectiva de las acciones de conservaciónin situ y las de ex situ. Los zoos modernos que pretenden implicarse en la investigación científica y en la conservación de especies y hábitats apuestan clara y decididamente por esta integración, y por tanto, ésta se define como una línea estratégica prioritaria de estas instituciones.

Ahora bien, ¿cómo distinguir a un zoo clásico de un centro de investigación y conservación de especies? Para Pepa Crespo, directora de comunicación de Bioparc en Valencia, “son solo los que se atienden a las nuevas normas éticas, artísticas, científicas, educativas y conservacionistas que marcan las organizaciones internacionales al respecto.” Josep María Alonso apunta a una serie de indicadores cuantitativos para diferenciar a un zoológico clásico de otro moderno como el número de proyectos de conservación in situ, presupuesto global destinado a desempeñar tareas de investigación y conservación in situ o el número de proyectos de investigación. Aunque como dice Pepa Crespo, “por desgracia, son pocos los centros que tienen este enfoque y llegan a estos estándares, pero son los únicos que deberían considerarse realmente zoos del siglo XXI.”

Solo los zoos que se atienden a las nuevas normas éticas, artísticas, científicas, educativas y conservacionistas que marcan las organizaciones internacionales pueden considerarse zoos del siglo XXI" afirma Pepa Crespo

Suricata

Foto: Zoo de Barcelona

Los zoos modernos que pretenden implicarse en la investigación científica y en la conservación de especies y hábitats están reconocidos por la AIZA, la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios. Esta organización defiende la la labor conservacionista y de investigación de los zoos y acuarios de España y Portugal como un modelo a seguir. Sin embargo, es un trabajo que pocos zoos pueden llevar a cabo individualmente en la actualidad, y por tanto, el trabajo en red con otros zoos, instituciones y centros universitarios y científicos, se convierte en una pieza clave para alcanzar los objetivos a nivel global. Algunos centros que forman parte de este organismo son el Zoo Aquarium de Madrid, el Zoo de Barcelona o el Bioparc de Valencia.

Visitar un zoológico del siglo XXI implica, pues, descubrir un centro que ha superado la visión clásica de expositor de animales exóticos para convertirse en una institución que aboga por la conservación y la preservación de especies amenazadas. Solo mediante los proyectos que desarrollan en el propio recinto o en los hábitats de origen de las especies se puede entender la misión que los zoos tienen hoy día. Como apunta Pepa Crespo “si uno no se documenta sobre los trabajos de el zoo que se visita y por lo tanto no puede saber los trabajos y proyectos de conservación que desarrolla, no descubrirá las sensaciones que permiten diferenciar a estos zoológicos del siglo XXI.”

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