Alicante

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El significado de Alicante...

Según el diccionario griego-español del Instituto de Filología Hispánica, la palabra 'alicante' debe su origen al griego Akra Lefki, que significa 'promontorio blanco'. Probablemente lo llamaran así por la fortaleza que sigue dominando la ciudad hoy en día, el castillo de Santa Bárbara. Más tarde, el topónimo evolucionó a Lucentum o Leukante, una denominación romana estrechamente relacionada con el Tossal de Manises, hoy uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Comunidad Valenciana, situado a un par de kilómetros del centro actual. Permaneció intacta hasta la llegada de los árabes a la península, que aunque mantuvieron el significado, tradujeron el nombre bautizándola así como Al-Laqant. Lo mismo ocurrió más tarde. Tras la reconquista, se optó por castellanizar el topónimo hasta consolidarse Alicante. 

Foto: Turismo de la Comunidad Valenciana

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Cala la Granadella, Jávea (Alicante)

Una joya de cala. Un entorno de postal con aguas cristalinas de color turquesa hace de ésta una de las habituales en la lista de mejores playas de España. Se encuentra en la zona meridional de Jávea (Xàbia). Es una playa de grava y rocas blancas ideal para la práctica del submarinismo. A pesar de ser una cala de aspecto salvaje, cuenta con varios servicios e instalaciones que la convierten en la favorita de muchos alicantinos y visitantes. Por ello, su ocupación en los días de más calor de verano es alta. 

Foto: Turismo de la Comunidad Valenciana

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Playa Muchavista, El Campello (Alicante)

Más de tres kilómetros de fina arena y panorámica a las sierras del norte de Alicante para esta playa urbana en el municipio de Campello. Se accede a ella desde un típico paseo con palmeras de pueblo de playa, muy animado las tardes de verano junto a los chiringuitos. En su prolongación hacia el sur se convierte en la playa de San Juan. Sus accesos están adaptados a todo tipo de públicos.

Foto: Turismo de la Comunidad Valenciana

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Playa del Albir, Alfaz del Pi (Alicante)

Benidorm es una de esas ciudades que están ligadas con el desarrollo turístico desde hace tiempo en el litoral valenciano. Es algo así como la capital del turismo en la Comunidad Valenciana. Pues bien, para los que quieran escapar del ajetreo de Benidorm, está la localidad de Albir, en el municipio de Alfaz de Pi. La playa semiurbana de Albir es de cantos rodados pequeños y suaves y no de arena, lo cual puede ser una ventaja para los que no les gusta llevarse la arena pegada a casa. Sus aguas translúcidas son ideales para los amantes de snorkel.

Foto: Turismo de la Comunidad Valenciana

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Playa Tamarit, Santa Pola (Alicante)

Al sur de la localidad de Santa Pola, junto al enclave protegido del Parque Natural de las Salinas de Santa Pola, se encuentra esta pequeña y semiurbana playa dotada con todo tipo de servicios. Por sus condiciones de viento, se trata de una de las mejores playas de Valencia para los amantes del kitesurf o la vela. Su arena es fina y el agua limpia sin grandes desniveles a la hora de entrar en el agua. 

Foto: Turismo de la Comunidad Valenciana

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Isla de Tabarca (Alicante)

Antiguo refugio de piratas berberiscos, la Isla de Tabarca es la única que está habitada en la Comunidad Valenciana. Se encuentra frente a la ciudad de Alicante y cerca del cabo de Santa Pola. Las aguas de este pequeño archipiélago están declaradas Reserva Marina del Mediterráneo. En verano llegan muchos visitantes a pasar el día desde otras localidades turísticas para disfrutar tanto de algunas de las más bellas playas de la isla como del puerto, donde se puede degustar el tradicional caldero tabarquino.

Foto: Turismo de la Comunidad Valenciana

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Playa del Portet, Teulada-Moraira (Alicante)

Una joya de la Costa Blanca. Al abrigo de un cabo, es una de las mejores playas del litoral de la Comunidad Valenciana. Se trata de una bella cala de fina arena y aguas calmas y cristalinas que es ideal para baños en familia ya que tiene poca profundidad y su fondo carece de desniveles bruscos. Por ello, en los meses de verano su ocupación suele ser alta. En el paseo que la circunda hay multitud de chiringuitos donde acabar una mañana estupenda de sol y playa comiendo.

Foto: MARQ/cabrera.photo

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Viaje a las ciudades mayas

La exposición del  Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ) nos sumerge en la selva, cuna de la cultura maya. Ahí es donde encontramos los templos y palacios monumentales. Las ciudades mayas no tenían una red de calles formales; más bien, ellos no diferenciaban entre “urbano” y “rural”, sino entre “cultivado” o “selvático”. Por lo tanto; no debemos, imaginar una ciudad maya como una continuación ininterrumpida de edificios adosados. Todo esto y más tendremos oportunidad de aprenderlo desde el 25 de mayo  al 7 de enero de 2018, tiempo que permanecerá la exposición abierta al público.

Foto: MARQ/cabrera.photo

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Las bóvedas mayas

Las “bóvedas” caracterizan el interior de los templos mayas. De ahí que se haya utilizado dicho elemento arquitectónico para ambientar una de las salas de la exposición del MARQ. Su uso es representativo del Periodo Clásico, en el que se desarrollaron las grandes de ciudades como Tikal y Calakmul con sus monumentales palacios que divinizaban al rey.  Los mayas utilizaron la piedra, el barro, la madera y el estuco como materiales de construcción. Construían los edificios más importantes sobre plataformas elevadas y, aunque ahora los vemos con la piedra desnuda, los decoraban con colores vivos. Hay que tener en cuenta que en la tecnología constructiva maya no se utilizaron herramientas metálicas ni animales de carga.

Foto: MARQ/cabrera.photo

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Panel 1 de Cancuén

La escritura jeroglífica de los mayas se originó en el siglo V a.C. y se compone de más de 800 caracteres o glifos, que podían usarse con valor silábico o como una palabra entera. Cada glifo suele tener una forma cuadrada con las esquinas redondeadas, formando diseños abstractos y complejos. La escritura maya se ha conservado en estelas, altares, dinteles de las puertas de los templos y escalinatas. También hay escritura sobre recipientes cerámicos y en los códices. El panel de la imagen corresponde al período Clásico Tardío (Año 799).

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Máscara de jade

El arte maya se desarrolla en el campo de la arquitectura, la escultura, la escritura y la cerámica. Pero también en otras manifestaciones artísticas. Los artesanos mayas hicieron maravillosas obras de arte con piedras preciosas, como la obsidiana y el jade. Mientras que los objetos de oro y cobre los traían de lugares lejanos. La máscara de la imagen corresponde al Período Clásico (250–900).

Foto: MARQ/cabrera.photo

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Incensario

La base alimenticia de los mayas se basaba en el consumo de la llamada “tríada mesoamericana”: maíz, frijol (judías o alubias) y calabaza. Desde las primeras épocas, los cultivos se realizaban siguiendo el sistema de la “milpa”, es decir, el cultivo combinado de estos tres productos en terrenos ganados a la selva mediante el método de “tala y quema”. El incensario de la imagen corresponde al período Clásico Temprano (250-450) y manifiesta el papel predominante del maíz, cereal de origen americano. El maíz para las culturas precolombinas tuvo la misma importancia que el trigo en las culturas mediterráneas.
 

Foto: MARQ/cabrera.photo

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Hombre con atributos de jaguar

La escultura monumental del hombre con atributos de jaguar,  que es el animal más representativo del mundo sobrenatural maya, emula la postura de acecho del felino sagrado y data del Período Clásico Temprano (250–600). Se encuentra en la Sala III de la exposición “Mayas: el enigma de las ciudades perdidas” y es una de las piezas más relevantes.