Budapest

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Cuerpo y mente en Budapest

La capital húngara es un placer para los sentidos pero sobre todo para el cuerpo gracias a los balnearios y baños termales que plagan sus calles. Dividida en dos por el Danubio, Budapest es, además, una ciudad con una intensa historia que puede leerse en su arquitectura: en sus edificios y monumentos. Prueba de ello es su Parlamento, el segundo más grande de Europa tras el de Bucarest, su plaza de los Héroes y su Bastión de los Pescadores, un lugar en el que perderse entre las arcadas con espectaculares vistas sobre Pest y el Danubio.

Foto: AgeFotostock

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Budapest

El otoño en Budapest es frío, pero siempre tendrás a punto un baño termal para entrar en calor mientras cuidas de tu salud. Además, el Café New York o el Café Central, o cualquier de los muchos otros cafés de la ciudad, siempre estarán a punto para refugiarte de tus largos paseos por las calles del centro. Sin duda, los imprescindibles de Budapest se tornan mágicos durante esta época.

Foto: Csilla Zelko / Age fotostock

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El Danubio

Sus aguas son el nexo entre los barrios de Buda y Pest, los dos núcleos principales de la capital húngara. A la capital de Hungría se suele llegar en avión. Sin embargo, los cruceros desde Viena o desde Bratislava, o incluso el viaje en tren desde Praga y a través de Eslovaquia, ofrecen una introducción más armónica al paisaje. Además, el viaje en barco o en ferrocarril ayuda a calibrar la importancia del Danubio

Foto: Reinhard Schmid / Fototeca 9x12

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Basílica de san Esteban

El mayor templo de la capital es un popular lugar de encuentro gracias a sus conciertos de música clásica. El mirador situado en la cúpula ofrece una magnífica vista de la ciudad. 

Foto: Reinhard Schmid / Fototeca 9x12

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Café New York

Forma parte de la historia y la vida literaria del país. Conserva la decoración del siglo XIX: lámparas y esculturas de bronce, columnas y frescos de artistas famosos. Otros cafés como el Alexandra, con su estilo art nouveau y su librería, y el veterano Astoria también lucen sus mejores galas en la actualidad. 

Foto: Getty Images

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Músicos frente al mercado Szimpla, en la calle Kazinczy

Al húngaro le gusta especialmente disfrutar de la música al aire libre, como demuestra durante los ciclos de conciertos que organiza la ciudad a lo largo del año. Los festivales musicales se suceden en las tres estaciones del año en que el Danubio se desembaraza de su costra de hielo invernal y sus aguas vuelven a fluir con brío entre Buda y Pest. 

Foto: Alexandra Reinwald / Age fotostock

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Puente de las cadenas

Hasta su inauguración en 1849, tras 20 años de obras, para ir de Buda a Pest había que cruzar el Danubio en barco. Su nombre oficial es puente Széchenyi, en referencia al aristócrata que impulsó tanto su creación como el gran florecimiento urbanístico de la ciudad a finales del siglo XIX. 

Foto: Danita Delimont / AWL Images

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Hotel Gellért

No es casualidad que Budapest sea la capital balnearia de Europa, pues está asentada sobre una extensa red subterránea de grutas y fuentes de aguas termales. La civilización romana ya supo aprovechar ese regalo del subsuelo, como atestiguan los yacimientos arqueológicos de Aquincum, la plaza Flórián en Óbuda o Rómaifürdő, junto a la senda de ribera del Danubio. Muchos siglos después, los invasores otomanos refinaron la técnica hasta llevarla a su máxima expresión. Al sur, junto al puente de la Libertad, el hotel Gellért alberga piscinas interiores entre suntuosas columnas modernistas. Y en Pest, frente al parque Városliget, se encuentra el complejo neobarroco del balneario Széchenyi, otra de las clásicas postales en cualquier guía turística de la ciudad, con sus enormes piscinas termales al aire libre, incluso en invierno, abiertas al cielo gélido mientras los bañistas y jugadores de ajedrez se relajan entre sus vapores.

Foto: Fototeca 9x12

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De baños romanos a turcos y modernistas

Por la orilla de Buda se suceden varios baños turcos que en algunos casos conservan sus cúpulas originales del siglo XVI. Son dignos de admirar, aun si no se toman las aguas, por su sobriedad y la atmósfera que se crea según la hora del día, gracias a los tragaluces de colores de la bóveda. Los baños Rác y los Rudas, con su bañera exterior sobre el río, son los más conocidos. Los Király guardan cierto carácter vetusto y popular de la era socialista. Y, cerca de las piscinas Lukács, menos concurridas pero muy recomendables, los baños Veli Bej aúnan tradición y modernidad.

Foto: Awl images

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El Parlamento, símbolo de la historia de Hungría

El inmenso edificio neogótico del Parlamento –en húngaro, Országház o "la casa del país"–, inaugurado en 1904, fue construido para conmemorar el milenio de la llegada de las tribus magiares desde los Urales y la unificación de los 39 condados por parte de san Esteban, primer rey de Hungría. La mezcla de nostalgia y épica impregna todo el conjunto, desde su arquitectura grandilocuente hasta sus esculturas y tesoros. Entre los elementos que más impresionan destaca la gigantesca cúpula vista desde el interior y, en torno a ella, las estatuas de los reyes de Hungría. Una vitrina expone la corona de Esteban I, la que recibió del papa Silvestre II y con la que fue proclamado Rey Apostólico el día de Navidad del año 1000.

Foto: Danita Delimont / AWL Images

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La Ópera estatal

El emperador Francisco José financió este teatro lírico a finales del siglo XIX. Su historia está repleta de curiosidades, como el estreno de dos óperas de Puccini o que Gustav Mahler fue su director. 

Foto: Domingo Leiva / Age fotostock

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Vajdahunyad

Construido en madera para la Expo de 1896, unos años después se edificó en piedra. Se halla en el Parque Municipal o Városliget. 

Foto: Aci

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Ópera Nacional, Budapest (Hungría)

Con una de las mejores acústicas del mundo, la Ópera Nacional de Budapest fue inaugurada en 1884 por la emperatriz Sissí. Se trata de un gran treatro en forma de herradura que actualmente tiene capacidad para, aproximadamente, 1.300 personas.

Foto: Wizzard

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Váci-Utca, Budapest

Esta calle peatonal situada en el centro de la ciudad se remonta al siglo XVIII, aunque no se ha logrado conservar ningún edificio de la época. El más antiguo de ellos es de 1805. Váci Utca fue durante años una de las zonas comerciales reservadas a los húngaros más adinerados, actualmente se ha convertido en el corazón turístico de la ciudad. En ella se han establecido numerosas tiendas, centros comerciales, restaurantes y hoteles. 

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Calle Ulloi, Budapest

 La principal arteria de Budapest es una de las más largas de Europa y también de las más rectilíneas. En sus 15,6 kilómetros se pueden hallar la Universidad, el Museo de Artes Aplicadas e importantes zonas ajardinadas.

Gtres

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Puente de las Cadenas. Budapest

La silueta del más antiguo puente de la capital húngara y el más icónico de todo el Danubio queda totalmente iluminada por la noche y forma, con el castillo de Buda al fondo, la mejor imagen de la ciudad. El puente salva las aguas del gran río centroeuropeo desde 1849, aunque quedó parcialmente destruido tras la Segunda Guerra Mundial. En 1949, cien años después de su inauguración, fue reconstruido y volvió a ser el gran puente del Danubio

MICHELE FALZONE / AWL IMAGES

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Vista del Parlamento desde el Bastión de los Pescadores.

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La ciudad de Buda y la de Pest, origen de la capital húngara, crecieron a lado y lado del Danubio.

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Artes decorativas en Budapest

Detalles del Museo de Arte Contemporáneo, la iglesia de Matías y la catedral de San Esteban.

DOUG PEARSON / AWL IMAGES

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Parlamento húngaro

De estilo neogótico y dimensiones colosales encarna el poder económico de Hungría a finales del siglo XIX.

DENITA DELIMONT / AWL IMAGES

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Puente de las Cadenas en Budapest

Construido el año 1849, durante décadas fue el único que cruzaba las aguas del Danubio en Budapest.

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Budapest

La ciudad balneario por excelencia. La capital de Hungría es conocida desde 1934 con este sobrenombre pues dispone de 118 manantiales, naturales o artificiales, de los que cada día brotan más de 70 millones de litros de agua termal a temperaturas de entre 20 y 80ºC. Los tres establecimientos más conocidos son el de Gellert, el Széchenyi –uno de los más grandes de Europa– y el histórico de Rudas que data del siglo XVI. En la imagen, el balneario de el Széchenyi, uno de los más grandes de Europa,

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El Danubio y las capitales de Europa

Un largo viaje por Alemania, Austria, Eslovaquia y Hungría siguiendo el curso del río a lo largo de 1.000 kilómetros de carril bici. En la imagen, a su paso por Budapest.