Cádiz

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Cádiz

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Cádiz

La palabra Cádiz tiene su origen en los fenicios que fundaron la ciudad. Procede del término Gádir que significa 'castillo', 'fortaleza' o, en general, 'recinto murado' y es muy frecuente en muchos topónimos del norte de África. Después, el nombre evolucionó al griego bajo la denominaron Gádeira, tal como aparecen en las escrituras de Herodoto. Finalmente los romanos la rebautizaron como Gades, nombre que se mantendría hasta la época reciente hasta adoptar topónimo de Cádiz. 

Playa de Bolonia (Tarifa)

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Duna de Bolonia (Cádiz): grano a grano

Con 30 metros de alto y 200 metros de ancho, este vasto conjunto de arena se encuentra dentro del Parque Natural del Estrecho, una de las zonas menos urbanizadas de la costa de Cádiz. Alimentada por el viento de levante, la arena se cuela en el pinar de sus inmediaciones. Es el principal atractivo de la playa de Bolonia, donde en su entrada también se encuentra el conjunto arqueológico de Baelo Claudia, un antiguo enclave romano declarado Monumento Histórico Nacional. 

Zahara de los Atunes tiene una de las mejores playas de Cádiz. Foto: iStock

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Playa de Zahara de los Atunes, la joya de la costa de Cádiz

Zahara de los Atunes es la joya gaditana o el paradigma de la Costa de la Luz. De hecho, si solo se tuvieran unas pocas horas para conocer las playas de Cádiz, ésta zona sería imprescindible. Son kilómetros de hermosas playas de arena clara y fina que van desde el mismo pueblo hasta el Cabo de Gracia. Conforme más al sur, dejando Barbate hacia Tarifa, la playa se va haciendo más salvaje. Desde playa del Carmen, accesible y llena de servicios hasta Playa del Cañuelo, la más pequeña y virgen de todas, un universo playero maravilloso.

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Playa de Camarón, el secreto de Chipiona

Esta playa de simpático nombre ocupa un bello paisaje de dunas y vegetación declarado como zona protegida, así que el acceso se hace a través de plataformas de madera: protegen a la vez que quedan muy vistosas para los selfies playeros. No hay que salir corriendo si ve a algún que otro camaleón andar lento sobre la ardiente arena; en todo caso, esta es su casa. Y de hecho, hay hasta un centro de interpretación camaleónico cerca de la entrada a la playa. Otra curiosidad: al bajar la marea, quedan al descubierto los corrales de pesca del camarón… de ahí el nombre de la playa.

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Playa de Regla (para cosmopolitas en chanclas)

Se ve tan familiar y concurrida, con sus chiringuitos a pies de paseo y las tumbonas y parasoles que resulta difícil imaginar que esta playa, en realidad, guarda algunos secretos. A finales del S. XIX, la playa de Regla, en Chipiona, fue escogida por sus aguas curativas para fundar el Primer Sanatorio Marítimo de España, el Sanatorio de Santa Clara, en el año de 1897 donde se trataron numerosos tuberculosos. No fue cosa de milagro, si no de yodo, que parece ser que se encuentra en altas dosis en el mar. Pero es que, además, hay cerca un faro histórico que se remonta a eso del año 140 a. C. Eso sin contar con la evidente presencia del  Monasterio de Nuestra Señora de Regla. Vaya toda una lección de historia. La temporada playera alarga hasta la festividad de la Virgen de Regla, el día 8 de septiembre, cuando la playa se llena de ambiente festivo.

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La Fontanilla (para foodies con arena)

El gran atractivo de Conil de la Frontera son sus playas, y es que tiene cerca de 14 kilómetros de arena fina bañada por el Atlántico. La de Fontanilla es la más famosa y concurrida por sus aguas calmas, ideales para familias con peques, y por su entorno natural. Pero resulta que foodies de todo el mundo, sobre todo durante la temporada de la almadraba del atún rojo, le tienen el ojo puesto a este lugar. Sin ir muy lejos de la arena, se encuentran dos clásicos: el Restaurante La Fontanilla y el restaurante Francisco La Fontanilla. En el municipio hay muchos otros restaurantes para disfrutar del atún, los pescados y arroces.

Playa del Faro de Trafalgar. Foto: iStock

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Playa del Faro de Trafalgar, la más salvaje de Cádiz

Las playas de Barbate son un clásico del verano gaditano. Una de ellas es la playa del faro de Trafalgar, que parece recién salida de un anuncio playero perfecto. Eso sí, conforme se accede por la pasarelas de madera que protegen el entorno, se ve un cartel:  “Zona Peligrosa: prohibido el Baño”. Así es, será una belleza, pero hay que ir con cuidado, donde sus bajíos y arrecifes pueden provocar remolinos y turbulencias. Frente a estas peligrosas costas se libró en 1805 la famosa batalla naval que enfrentó al almirante inglés Nelson contra una coalición de barcos franceses y españoles, en 1805. Basta ir a Londres para recordar quién ganó la batalla.

Playa de Valdevaqueros,, una de las más bonitas de Cádiz.Foto: iStock

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Playa de Valdevaqueros, donde quedarse tumbado no es una opción

Si se quiere experimentar con el ambiente surf de Tarifa, esta es la playa perfecta. De hecho es fácil encontrarla: decenas de cometas ponen color al azul del cielo como si fueran el haz de luz de un faro. La Playa de Valdevaqueros se ha convertido en la Meca del windsurf y el kitesurf de Cádiz y hasta ella llega un ingente ejército de deportistas atraídos por las olas, el viento y el entorno semisalvaje. Por supuesto, le dan un toque de frescura a la playa difícil de encontrar en otras playas de Andalucía. Hay conciertos, barbacoas, mojitos y, por supuesto, muchas velas. Además, como la de Bolonia, también tiene su propia duna en Punta Paloma (Parque Natural Del Estrecho).

Playa de Bolonia en Cádiz. Foto: iStock

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Playa de Bolonia y la duna por excelencia de Cádiz

En la playa de Bolonia, se mire donde se mire, su gran duna domina el paisaje. Y es que el Monumento Natural de La Duna de Bolonia es todo un espectáculo natural de más de 30 metros de altura y 200 de ancho que domina el sistema dunar al que pertenece. La arena remonta hasta impactar con un bosque de pinos, en un contraste mágico de ocre y verdes. A los bañistas que suben en procesión, les tienta bajar haciendo la croqueta cuesta abajo. Aguada un mar turquesa en el que luego quitarse la arena, siempre y cuando no sople el viento de levante.

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Playa de La Caleta, la playa urbana por excelencia

Hablar de La Caleta no es hablar de una playa, si no de la intimidad de una ciudad. Se podría decir que esta postal típica de Cádiz funciona a modo de un microcosmos que la representa a pequeña escala. A parte de la fama mediática por ser la playa en la que se bañó Halle Berry en Muere otro día, de la serie James Bond, La Caleta es una playa de carácter familiar que ha atraído desde siempre a artistas y bohemios como Isaac Albéniz, Paco Alba, o Fernando Quiñones, el poeta más querido de Cádiz.

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Por sus playas

Con cuatro playas que suman en total más de 7 km de costa. La más mítica, sin duda, La Caleta, playa urbana que concentra la vida de Cádiz como ninguna otra. Para abarcar la fachada marítima de Cádiz existe la posibilidad de que el recién llegado realice un paseo en catamarán que conecta la ciudad con la cercana población de El Puerto de Santa María; las vistas, especialmente en días luminosos, son preciosas. Con el punto de embarque en pleno centro, no se trata de un recorrido solo pensado para el turismo, sino de un medio de transporte cotidiano utilizado por los gaditanos, lo cual lo hace aún más atractivo.

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Por sus barrios populares

Otro de los encantos de Cádiz son sus barrios populares como El Pópulo, cuyo origen se remonta al siglo XIII. Para empezar a sentir Cádiz hay que adentrarse en este barrio peatonal, pavimentado con los lastres de los navíos que llegaban a la ciudad, entre el Ayuntamiento y la Catedral, cruzar el Arco del Pópulo, la puerta norte de la muralla de la antigua ciudad y dejarse llevar por sus calles. En el barrio destacan los arcos de entrada, el palacio barroco de la Casa del Almirante y el Teatro Romano. Hay que seguir hasta el muy genuino barrio de La Viña, lugar carnavalesco por excelencia.

Foto: Cádiz Turismo

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Tosantos en Cádiz

En Cádiz tiene una forma muy particular de celebrar el 31 de octubre con los Tosantos (y no, no se trata de ninguna errata). Los gaditanos, prácticos y festivos, encontraron una forma muy suya de referirse a  fiesta de Todos los Santos. También debieron pensar que como en España casi cualquier fiesta comienza en los mercados, pues que por qué no llevar la fiesta a los mercados y así fue como comenzaron a disfrazar a los conejos, pescados, cerdos o gallinas de los mercados de la ciudad. Cómo no aprovechan para hacer alguna que otra referencia a políticos de toda ralea o personajes de las revistas del corazón. Por supuesto, el concurso está regulado en diferentes modalidades ya sean los decorados a base de carnes, pescados, frutas o verduras.

Foto: Turismo de Cádiz

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Los Juanillos de Cádiz

En una provincia tan animada como Cádiz no podría su particular celebración. Se trata de  los «Juanillos», nombre de unos muñecos que se rellenan con deseos y que arderán la madrugada del 23 al 24 de junio. También es una tradición muy común de las playas de Algeciras, la Línea de la Concepción o en Conil de la Frontera, entre otras localidades gaditanas. En esta última, además, se organiza un concurso en el que se premia a la mejor hoguera. También es frecuente que algunos opten por darse un baño en el mar, ya que igual que en otras culturas como la celta, se cree que el agua esa noche está purificada.

Foto: Turismo de Cádiz

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Tosantos. Cádiz

Todos los Santos en gaditano es Tosantos, una fiesta en la que la gastronomía y la algarabía propia de la ciudad andaluza son las protagonistas absolutas. Buñuelos de cidra, crema de bonito y otras exquisiteces se pueden comprar y degustar en la tradicional Fiesta de los Mercados, en la que distintas paradas realizan con sus mercancías montajes irónicos sobre la actualidad.