Córcega

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Foto: John_Walker / Shutterstock

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Bonifacio

El núcleo medieval de este pueblo situado en la punta sur de la isla y su ciudadela que data de la época genovesa asombran al visitante. A Córcega la definen la preservación de un entorno natural y la conciencia ecológica. No abundan cadenas hoteleras ni bloques de pisos frente al mar ni lugares de comida rápida. Apuesta por el turismo, pero sin poner en peligro la identidad.

Foto: Riccardo Spila / Fototeca 9x12

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Menhires de Filitosa, al norte de Propiano

Hasta hace poco era imposible llegar a Córcega en compañías low cost. Su riqueza patrimonial y paisajista es ajena a tendencias. Se expresa principalmente en francés pero leeremos muchos carteles en corso, idioma de origen italiano

Foto: Slow Images / Getty Images

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Punta de Parata

La bahía de Ajaccio culmina al oeste en esta punta con una torre genovesa. El vivo color rojo de sus rocas de pórfido da nombre a las vecinas islas Sanguinarias. Para abarcar Córcega en su conjunto conviene apostar por el coche como medio de transporte y separar en el mapa la Córcega del oeste y la del este. La primera tiene como capital a Ajaccio. 

Foto: Gevision / Shutterstock

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Palombaggia

Esta playa rodeada de pinos y en la que emergen rocas graníticas es la más famosa entre las calas próximas a Porto Vecchio, en el sudeste de la isla. Es un lugar ideal para las actividades marinas como el snorkel

Foto: Bastien Hajduk

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Purcaraccia

La isla está atravesada de norte a sur por una imponente cordillera. Esta columna vertebral puede recorrerse a través de un sendero que no tiene nada que envidiar en paisajes y verticalidad a los que surcan los Pirineos. Pozas idóneas para el baño salpican los arroyos cristalinos que bajan de las montañas corsas. El de Purcaraccia nace a 1.700 metros y es afluente del río Solenzara.

Foto: Jean-Christophe Moracchini

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Muflones en el Col de Bavella

El GR-20 es una de las rutas de senderismo más impactantes de Europa. Enlaza Calenzana y Conca, dentro del Parque Natural Regional de Córcega, y, a lo largo de 180 kilómetros, asciende un desnivel de nada menos que 12.800 metros.

Foto: AgeFotostock

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Quesos con sabor y carácter

Los quesos corsos se elaboran con leche cruda de cabra o de oveja y presentan un sabor pleno en matices. El ganado pasta la rica flora de la isla, donde se sigue practicando la trashumancia hacia las cumbres en primavera y verano. En esa época algunos quesos son aún más exquisitos, como el Niolo, el Venaco o el Calinzanincu. Aprovechando el suero de leche –líquido que aflora al cuajar el queso– y añadiéndole una parte de leche entera se elabora el brocciu, un queso fresco y suave considerado un símbolo de Córcega. La corteza del Brin d’amour está revestida de plantas aromáticas, la del Fium’orbo incorpora trocitos de naranja. El Sartinesu podría recordar a los de Cerdeña o La Mancha.

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Évisa

Este pueblo rodeado de castaños permite disfrutar de la selva de Aïtone, que cuenta con algunos de los mejores bosques de la isla y un buen río para bañarse.

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Bastia

La segunda ciudad de la isla, fundada por los genoveses en el siglo XIV, gravita en torno a su animado Vieux Port y la iglesia de Saint-Jean-Baptiste. Bastia es bastante más marinera que Ajaccio y, por tanto, más festiva y reconocible desde el humor. La gastada belleza de su puerto habla de arquitectura genovesa, de pescadores felices. 

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Córcega Francia

Uno de los destinos mediterráneos más reputados en el cuestión de temas marinos es la costa sur de Córcega. La playa de Pombaggia, con sus aguas cálidas, transparentes y en calma, es perfecta para la práctica del esnórquel. Alrededor de la isla se hallan importantes pecios en los que hacer submarinismo entre restos de naufragios. La bahía de Potro Vecchio, la reserva de Sacandola y la costa de Bonifacio son los lugares recomendables.

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Córcega y la desaparición

Su compromiso era tal que Saint-Exupéry no paró hasta lograr reincorporarse en activo. Su edad (cuarenta y cuatro años) no era la ideal y su salud, muy maltrecha por todos los accidentes que había ido sufriendo, tampoco; a pesar de todo ello, en febrero de 1944 logró reincorporarse en su escuadrilla destinada primero en Cerdeña y, posteriormente, en Córcega. Le autorizaron a cumplir cinco misiones. La mañana del 31 de julio de 1944, Saint-Exupéry partió en vuelo de reconocimiento hacia la región francesa de Grenoble, al este de Lyon. Ya nunca volvió; tal vez aprovechó para sobrevolar por última vez el castillo de Saint-Maurice, el refugio de infancia al que siempre acudía cuando comenzaba a notar la punzada de la nostalgia.

Foto: Fototeca 9x12

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5. Palombaggia, Córcega (Francia)

En el extremo sur de la alargada isla de Córcega se encuentran algunas de esas playas que son capaces de evocar toda la belleza del Mediterráneo más puro. Es el caso de la playa de Palombaggia. Rodeada de pinos, esta cala se encuentra dentro de Porto Vecchio, una antigua población marinera reconvertida en la actualidad al turismo. Por si no fuera suficiente, tiene otro aliciente: su proximidad a la reserva natural de las islas Cerbicale.

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Alpina y Mediterránea

En el norte de la isla, es una península moteada de viñedos y poblada por grandes extensiones de maquis, con un penetrante aroma de camomila, romero y tomillo, y más de veinte torres genovesas, como la Tour Sénèque, que ofrece uno de los más bellos panoramas de la isla. Las montañas se precipitan al mar en esta isla que sorprende por sus paisajes y gastronomía. En invierno su interior alpino está cubierto por un manto de nieve. 

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Parque Natural Regional de Córcega

Carreteras sinuosas atraviesan este paisaje de granito y lagos glaciares. El sendero GR20 atraviesa paisajes graníticos llenos de fragantes bosques y cimas que alcanzan los 2.700 metros, en 16 etapas con un recorrido total de 180 kilómetros. Dos de sus hitos son las gargantas de Restonica y el lago de Melo. 

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Vinos con denominación de origen, en Propiano y Sartène

Dos de los pueblos con más encanto de la isla, situados en la ruta hacia Bonifaccio. Cerca de Propiano se halla el yacimiento prehistórico megalítico de Fillitosa donde se pueden admirar gran cantidad de enormes menhires. La medieval Sartène hace equilibrios sobre una roca y esconde callejuelas empedradas y bellas mansiones de granito gris. Los viñedos que rodean la población producen uno de los más prestigiosos vinos corsos.

En el pequeño territorio corso se producen vinos con caracter que gozan de gran reputación. Están regulados por catorce D.O.C.

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Ajaccio

La capital corsa y cuna de Napoleón Bonaparte. Bulliciosa y festiva y con un animado puerto de pescadores donde hay que probar una de las especialidades gastronómicas más inspiradas de la isla, la sopa bullabesa o aziminu hecha a base de langosta y pescado. Cerca, no hay que perderse el final del día en la Punta de la Parata, con las Îles Sanguinaires emergiendo rojizas en el mar.

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Bastia

La barroca ciudad del norte tiene en su animado Port Vieux, lleno de restaurantes donde sirven un delicioso pescado, uno de sus lugares más atractivos. Otra de las zonas que merece una visita es el barrio genovés Terra Nova, y también la plaza del Mercado, siempre animadísima.

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Golfo de Porto

Esta ciudad se asoma al mar sin timidez, rodeada de un golfo con playas de arena fina. La Ciudadela es el símbolo de la ciudad de Calvi, que fue construida por los genoveses sobre un promontorio rocoso en el siglo XIII. Se impone una parada en Île Rousse y el faro situado en la península de la Pietra, para contemplar la más extraordinaria puesta de sol. Al sur de Calvi se abre el golfo de Porto, con la ciudad homónima como punto de partida para conocer los acantilados y las grutas de la Reserva Natural de Scandola, Girolata y las Calanques.

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Reserva Natural de Scandola

Una de las perlas de Córcega que junto a Girolata y las Calanques está catalogada como Patrimonio de la Humanidad. Alberga una biodiversidad excepcional e impresionantes fondos marinos; su estado de conservación es un referente en Europa.

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Quesos y embutidos en Corte

Situada en el centro de la isla, sobre un promontorio donde se eleva la ciudadela del siglo XV que recibe el elocuente nombre de «Nido de águila» y ofrece una vista panorámica extraordinaria. En este entorno de impresionante belleza, las tentaciones gastronómicas se suceden, embutidos como el prisuttu (jamón), el salame (salchichón), o los figatelli (salchichas); quesos con sabor intenso, entre los que destacan el brocciu y el fleur du maquis, curado con romero, y el niolo, fuerte y picante..

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Bonifacio

Situada en lo alto de una península calcárea, su fundación se remonta al siglo IX. Desde su puerto, se divisan las casas que cuelgan de las paredes del acantilado; enfrente, como un espejismo maravilloso, se observa la Reserva Natural des Bouches de Bonifacio,y las misteriosas Îles Lavezzi. No perderse la visita a L'Escalier du Roy d'Aragon con 167 peldaños excavados en la roca y el recorrido por el camino excavado en el acantilado.

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GR20, Córcega.

El espectacular GR-20 atraviesa la isla de Córcega a lo largo de 180 kilómetros y recorre el Parque Natural Regional de Córcega en 16 etapas. El incicio se sitúa en la población de Calenza, en el noroeste, y culmina en Conca, al sureste. Esta ruta senderista está considerada como una de las bellas de Europa y aunque tiene tramos que entrañan bastante dificultad, siempre es posible elegir etapas más asequibles que también constituyen una experiencia única.

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Palombaggia. Córcega (Francia)

El extremo sur de la alargada isla de Córcega reúne playas que, como la de Palombaggia, ejemplifican el Mediterráneo más puro. Bajo la sombra de los pinos se descubren los juegos de luz que el sol crea sobre las rocas y la espuma de las olas.

La cala se encuentra dentro del término de Porto Vecchio, una antigua población marinera ahora dedicada al turismo y con un puerto muy animado. Otro aliciente de Palombaggia es su proximidad a las islas Cerbicale, una reserva natural habitada por multitud de aves marinas.