Estambul

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"Cartas desde Estambul", Mary Wortley Montagu

¡Qué viajera! Mary Wortley Montagu fue la primera persona que accedió a los espacios más privados e íntimos de la sociedad otomana, como los harenes, y lo contó en un libro en forma de epistolario que cambió para siempre la imagen que Europa tenía en el siglo XVIII de la cultura otomana. La vida de esta viajera, que despertó la admiración de intelectuales de la época, es hoy un necesario icono feminista: empujada por la pasión del viaje, ocupó un espacio que la sociedad victoriana de su época no le había abierto. En 1716, Lady Montagu viajó con su marido, embajador inglés, hasta Adrianópolis. Durante el tiempo que le acompañó, aprovechó para observar con atención e inteligencia todo lo que le rodeaba y mantuvo una abundante correspondencia con familiares y amigos. Cartas espléndidas de leer que, tras su muerte, en 1763, aparecieron publicadas bajo el título de Embassy Letters.

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Entre dos continentes: Estambul

La antigua Constantinopla es una de esas ciudades a las que querrás regresar una y otra vez, pues el encanto de sus calles, de sus mezquitas, de sus mercados y de su gente atrapa. Prueba de ello son la Mezquita Azul y la de Santa Sofía. Esta última nació como basílica y en su interior aún se ven frescos y mosaicos con Cristo como protagonista. Aunque si hay una mezquita no hay que perderse es la Yeni Camii, o Mezquita Nueva, en el Cuerno de Oro, frente al Puente Gálata. Por cierto, desde la Torre Gálata se ve una panorámica de Estambul y el Palacio de Topkapi inigualabes.

Foto: Gtres

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Estambul

(12,4 millones de turistas en 2015)
Una ciudad mítica. Conocida históricamente como Bizancio y, posteriormente, Constantinopla. Estambul no es la capital, pero sí es el centro histórico, cultural y económico de Turquía. El Bósforo, las mezquitas, los mercados y la silueta de la Mezquita Azul fascinan a todo viajero que siente la esencia de hasta cuatro imperios diferentes.

 

Foto: CC

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La viajera romántica

Mary Wortley Montagu es la mujer que estuvo en un harén y lo contó. La que parecía una vida de aristócrata al uso en Londres dio un giro radical en 1716, cuando su marido fue nombrado embajador ante el Imperio otomano de Constantinopla. Ese viaje fue el revulsivo para afrontar una depresión de la que Mary no lograba deshacerse del todo. Desde el primer momento no se limitó a ejercer de embajadora consorte y se lanzó a descubrir todo lo que le rodeaba con una determinación absoluta que la llevó incluso a disfrazarse de hombre para entrar en lugares prohibidos para las mujeres, como en Santa Sofía. Ella fue el primer occidental en entrar en los harenes del sultán. Todas sus experiencias las relataba, con exactas y bellas descripciones, en cartas que enviaba a amigos. Al morir fueron publicadas y alimentaron la imaginación de los viajeros románticos que soñaban con conocer Turquía.

Foto: Gtres

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Estambul, Turquía

Primero fue Bizancio, luego Constantinopla y ahora Estambul. La ciudad es un histórico cruce de culturas: Estambul fue capital de cuatro imperios. Tal vez por ello, y por su ubicación en el Bósforo, se considera una de las ciudades más bellas del mundo. Estambul es dos mundos a la vez: el de ayer y el de hoy, unidos por el Puente de Gálata. Una visita a la ciudad nos llevará a conocer tesoros como la Mezquita Azul, Santa Sofía, o la suntuosidad del Palacio de Topkapi. Todo ello sin olvidar curiosear por las miles de tiendas del Gran Bazar.

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El puente en 1846

El primer puente de Gálata fue construido donde se dice que, hasta el siglo XV, una enorme cadena permitía a los bizantinos proteger su puerto. De madera y anclada sobre pontones, la pasarela fue la obra más ambiciosa del proyecto otomano para modernizar la ciudad. Aquel puente fue reemplazado en 1863 por otro creado para impresionar a Napoleón en su visita a la ciudad, a la que legó una frase que pasaría a la historia: "si la tierra fuese un solo estado, Estambul sería su capital". El Gálata, trasladado en 1912 a su ubicación actual, ayudó a comunicar las dos orillas del Cuerno de Oro y sus gentes, que se reunían en las tabernas instaladas en su nivel inferior, y que resultaban irresistibles para los viajeros románticos del siglo XIX. Se dice que los bizantinos sumergieron tantos tesoros en el Bósforo durante la conquista otomana que sus aguas tenían un brillo dorano.

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El puente en 2016

Junto a otros puentes inertes que cumplen con su función, el de Gálata es como una ciudad donde la gente transita, trabaja, pesca, cocina... Reconstruido por última vez en 1994 tras un incendio, la visita a este nexo entre el Estambul histórico y el moderno se puede realizar en coche por sus 6 carriles superiores o a pie por el piso inferior donde hay comercios y restaurantes de pescado fresco. Sentados casi a ras del agua se puede contemplar el trasiego marítimo que circula por las aguas del Bósforo. A los lados se divisa la orilla europea, salpicada de minaretes como el de la mezquita Yeni Camïï, la más cercana, y la asiática, con edificios modernos en torno a la Torre de Gálata (s. XIV), otro excelente mirador.

Foto: Kizilsungur

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Istiklal, Estambul

En la parte más moderna de Estambul toda la atención se la lleva la avenida de Istiklal, o la avenida de la Independencia. Durante el Imperio bizantino, aquí es donde vivían los comerciantes genoveses y venecianos. Actualmente, esta céntrica calle que parte de Taksim es una zona comercial repleta de tiendas de las principales marcas internacionales.

Foto: Laura Fernández

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Constantinopla, Turquía

La actual Estambul cuenta con un pasado repleto de conquistas. La que sus inicios fue una antigua ciudad romana, con la llegada de Constantino I el Grande, Bizancio cambió su nombre por el de Constatinopla y comenzó una época de crecimiento, tanto geográfico como económico y cultural. Entre los siglos II a. C. y I a.C., el desarrollo de la nueva Constantinopla la llevó a convertirse en la ciudad más grande y poblada del mundo. Al igual que Italia, se levantó sobre siete colinas y su estructura siguió el modelo de Roma. Algunas de las construcciones de la época fueron el hipódromo, del que hoy se conservan dos de sus obeliscos, la iglesia de santa Irene o la universidad.

La fragmentación del Imperio romano provocó la llegada del bizantino. En el siglo VI, con Justiniano, es cuando se levanta Santa Sofía y la muralla de la ciudad, de la que hoy únicamente se conservan 7 kilómetros. Además, es en esta época cuando se convierte en una de las ciudades más ricas de Europa. Posteriormente, Constantinopla será conquistada por el Imperio latino y más tarde, por el Imperio otomano.

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Bazar de las Especias. Estambul.

Colorista e intenso, también es conocido como Bazar Egipcio y está situado cerca del Gran Bazar de Estambul. Es uno de los mercados más antiguos de la ciudad y el mejor lugar para adquirir productos típicos como especias, dulces típicos turcos (las esponjosas delicias turcas o los baklava) y frutos secos.

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Estambul

El llamado Tranvía Nostálgico (Taksim-Tünel) es una reliquia del pasado que recorre los principales lugares históricos de la ciudad, desde Istiklal Caddesi, en la estación de Tünel, a la Plaza Taksim. Esta línea se suma a otras cuatro más modernas pero también muy interesantes para moverse por la caótica Estambul.

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Mezquita Azul. Estambul

En la misma plaza de Sultanahmed, la gran mezquita Azul comparte protagonismo con la basílica de Santa Sofía. De noche los esbeltos minaretes de ambos templos se iluminan creando un espectacular conjunto arquitectónico. En las fragantes noches de verano, los jardines que se extienden frente a la mezquita Azul se convierten en un gran espacio para contar historias y leyendas de la ciudad de Estambul que tiene como telón de fondo la impresionante mezquita del siglo XVII.

Turismo de Turquía

jumeirah.com

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Pera Palace. Estambul

Clásico entro los clásicos, el Pera Palace fue inaugurado en 1895 como una instalación indispensable para los viajeros que llegaban a Estambul en el Orient Expres. Este magnífico edificio art dèco con toques orientales y situado en la zona de Pera tuvo como clientes habituales a Agatha Christie que se alojó en la habitación 411 diversas temporadas entre los años 1936 y 1932; también el rey Eduardo VII, el escritor y viajero Pierre Loti, la actriz Sarah Bernard, Alfred Hitchcock y Greta Garbo. La habitación reservada a Mustafá Kemal Atatürk, padre de la Turquia moderna, se puede visitar tal y como era cuando la ocupaba este mandatario. 

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Sultanahmet de Estambul

El camino entre la Mezquita Azul (de Sultanahmet) y la de Santa Sofía es una maravilla en si mismo, lleno de vida, fuentes, flores fragantes y puestos de comida humeante. Corazón del Imperio bizantino, en las noches de verano se convierte en el jardín de la ciudad, sus banco se llenan de familias que acuden a sentir el aire fresco del mar mientras se se representa la historia de la ciudad en un maravilloso espectáculo de luz y color.

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Estambul

Aunque en toda Turquía se puede disfrutar de los hammams, en la antigua ciudad otomana se hallan los más antiguos y señoriales. Los baños turcos son lugares donde además de mimar el cuerpo y el espíritu sus asiduos conversan, cierran tratos y se encuentran con los amigos. Merece la pena la experiencia. Tres de los más famosos son el de Çemberlitaş y el de Suleymaniye, ambos construidos en el siglo XVI, y el Cagaloglu, de 270 años de antigüedad.