Florencia

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Vive el síndrome de Stendhal en Florencia

Florencia es la cuna del Renacimiento por antonomasia y, por tanto, una excusa perfecta para huir de la rutina. Esta ciudad italiana es, además, una de las urbes más bellas del país. Tal es así que, si contemplando el puente Vecchio, su Catedral, la Galería de los Uffizi o la Plaza de la República se eleva tu ritmo cardíaco o sientes vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones, no te preocupes, es el Síndrome de Stendhal, una enfermedad psicosomática descrita por el propio autor francés, de quien toma el nombre, en su visita a la basílica de la Santa Cruz de Florencia. Y es que esta majestuosa urbe ha sido capaz de sobrevivir a guerras y revoluciones sin perder un ápice de su encanto.

Foto: Galería Uffizi

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Galería Uffizi

En Florencia, la Galería Uffici contiene la colección de obras de arte adquiridas por la familia Médici hasta el siglo XVIII. En ella se puede ver El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, La Anunciación de Leonardo da Vinci o la Venus de Urbino de Tiziano. Para planear la visita, o simplemente deleitarse desde casa con estas obras de arte, la web del museo ofrece una visita virtual desde la que inspeccionar cada una de las salas y las piezas que contienen.

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Florencia, la ciudad del Renacimiento

En el perfil de la gran capital toscana destaca la catedral de Santa Maria del Fiore, el campanario y el baptisterio de San Giovanni. Pero más allá, la belleza, la historia y la cultura que atesora la ciudad hará de ésta una de las escapadas más intensas que recordemos.

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Jardines de Bóboli

Y por último, ¿cómo resistirse a las mejores vistas de Florencia al atardecer? En la otra orilla del río Arno se erige el descomunal palacio Pitti rodeado por los excelsos jardines de Bóboli que tienen una extensión de 45.000 metros cuadrados.

Foto: Fototeca 9 x 12

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Plaza del Duomo

Es un lugar irresistible por el conjunto catedralicio y los cafés situados a su alrededor. Antes de la visita a la Catedral, el Campanile de Giotto y el Battistero di San Giovanni, conviene detenerse en el bar Scudieri que, desde 1939, ofrece café, pasteles y una vista perfecta. Es el momento de iniciar el recorrido por estas obras sublimes y admirar sus dimensiones –la catedral florentina es una de las más grandes del mundo– y su belleza. La cúpula construida por Filippo Brunelleschi (114 metros de altura y 45 metros de diámetro), fue decorada con obras de Giorgio Vasari y Federico Zuccari. No perderse la subida a la cúpula por sus más de cuatrocientos vertiginosos peldaños.

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Florencia

Una de las primeras ciudades en convertirse en icono mundial del turismo. Su belleza no tiene parangón. No obstante, fue el escritor Stendhal quien protagonizó el primer testimonio de los efectos secundarios de estar expuesto a la bella Florencia: elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones e, incluso, posterior depresión. Se conoce como el síndrome de Stendhal y lo fuerza la visión del conjunto monumental de la Piazza del Duomo, en el centro histórico de Florencia, Patrimonio de la Humanidad. Una de las mejores panorámicas de Florencia se obtiene desde el mirador de la piazzale Michelangelo (tal vez sea el más famoso). Un poco más arriba, está  la abadía de San Miniato al Monte, desde la que hay unas espléndidas vistas del Duomo y la cúpula de Brunelleschi.

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Florencia

Un jabalí de bronce, el Porcellino, es el animal que se invoca en la capital toscana para asegurar el regreso. Está situado en pleno centro y la estatua es una réplica, el original que se expone en la Galería de los Uffizi. Quienes quieran volver la ciudad de los Medici sólo deben acariciar el hocico del jabalí, al que también se le puede pedir suerte, para ello hay que colocar una moneda en la boca del animal y, mientras se le frota el hocico, esperar que ésta caiga en una alcantarilla.

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Florencia

Cuando la naturaleza no nos procura miradores naturales, podemos optar por los campanarios, torres vigías y otras construcciones que nos permitan elevarnos por encima la ciudad. O elegir un buen restaurante con terraza y buenas vistas, como el de la imagen, situado en la Piazza de Santa Elisabeta, y disfrutar de la cena mientras se obtiene una visión completa de la impresionante cúpula de Brunelleschi del Duomo florentino.

Turismo de Florencia

 

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Florencia

Una de las imágenes más recurrentes cuando se piensa en la ciudad de los Médicis es la del Ponte Vecchio, el más famosos de los puentes que cruza el Arno. Éste salva el río en su punto más estrecho y ya en el siglo I los romanos habían construido en ese mismo lugar un puente de madera. El gran centro renacentista queda en la ribera norte del Arno, una vez cruzado el río, se abre Oltrarno, que en el siglo XVI era el barrio popular de la ciudad hasta que la aristocrática familia Medici decidió mudarse allí en el suntuoso palacio Pitti.