Ibiza

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Cascadas Suspendidas 1

Foto: HOTEL HACIENDA NA XAMENA

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Hotel Hacienda Na Xamena: el alma de Ibiza

Corrían los últimos años de los 60 cuando el arquitecto belga de origen polaco, Daniel Lipszyc, y su mujer se dieron cuenta de que se habían enamorado completamente de Ibiza. Así que en 1969 decidieron construir el Hotel Hacienda Na Xamena. El concepto buscaba desde un origen integrar el diseño en el paisaje. Tal vez sean sus Cascadas Suspendidas la mejor manifestación material de esa voluntad de preservar la naturaleza. Superando las barreras físicas, un conjunto de ocho piscinas de agua de mar comunicadas entre sí se asoman al Mediterráneo desde un acantilado de 170 metros. En ellas, se efectúa un circuito de talasoterapia. Además, hay otras tres piscinas, dos exteriores y una interior para acabar de disfrutar de un chapuzón al más puro estilo ibicenco.

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Sa Caleta (el secreto local)

Junto a un nido de ametralladoras y un asentamiento fenicio, la diminuta cala de pescadores de Sa Caleta (no confundir con la rojiza Bol Nou) es una de las postales más bellas de Ibiza, y sin embargo, es muy poco conocida. Abrazada por acantilados y sin arena en la que tumbarse, se trata de un espacio muy singular, ocupado en su totalidad por las tradicionales casetas varadero dispuestas en una media luna encarada a un mar turquesa excepcional. Muy aconsejable para quienes gusten de lo auténtico y, sobre todo, no tengan miedo de meterse en el agua con una zambullida directa.

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Cala Saladeta (si hay ganas de fiesta)

Presididas por Els Amunts, la sierra que vertebra la costa norte, Cala Salada y su hermana cala Saladeta son la postal playera más típica de Ibiza. Pero si la primera es de ambiente familiar, la segunda es para los que les va la marcha. Cala Saladeta es pequeña, por lo que en pleno agosto se pone hasta arriba.  Se llega a ella a través de un sendero con vistas que supera fácilmente un peñón rocoso. Para cuando ambas playas estén colapsadas, existe algo así como la habitación del pánico, pero en playa, algo más al sur, en Punta Galera, donde hay un pequeño embarcadero natural donde poder relajarse con los turquesas del mar.

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Cala d'en Serra (la tranquila)

En agosto en Ibiza suele invadir la misma inquietud, ¿habrá un hueco para la toalla o no? Pero no en las playas que están fuera del mapa turístico habitual, como esta del municipio de San Joan de Labritja. Escondida, pequeña, con la arena gruesa y rocas en la entrada al mar, parece que lo tiene todo en contra, y sin embargo,  el entorno prácticamente virgen, el mar cristalino, las típicas casetas varadero y el estar poco concurrida la hacen ideal para tomarle el pulso por primera vez a la isla. 

 

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Cala d' Hort (la mística)

El Parque Natural de Cala d' Hort, Cap Llentrisca y Sa Talaia justifica por sí solo un viaje playero a Ibiza. Ahí están algunos de los arenales más espectaculares del suroeste ibicenco. Entre ellos, cal d’ Hort. Esta playa de orgulloso pasado hippie tiene un aire místico que haría las delicias del mismísimo Iker Jiménez. Es Vedrà es el islote que se ve desde la orilla. Su magnetismo es evidente. En él pasaba largas estancias el místico Francesc Palau alimentándose a base de huevos de gaviota y agua del mar. Hoy hay algunos restaurantes con vistas donde pasarlo mucho más cómodo.

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Es Figueral (para quienes gustan de tumbona)

En Ibiza, hasta la opción de playa familiar con restaurantes cerca tiene su punto salvaje.  Alejada de Santa Eulalia del Río, con vistas al islote de Tagomago, Es Figueral es la vecina burguesa de Aguas Blancas, pero tiene la misma belleza. Protegida por acantilados, el agua se muestra dócil y poco profunda, por lo que es ideal para empezar con el snorkel o para las primeras brazadas en solitario de los más peques de la familia. Los aficionados a las playas nudistas, tienen su espacio hacia el extremo izquierdo.

 

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Es Cavallet (a todo ambiente)

Ubicada en el interior del Parque Natural de Ses Salines, Es Cavallet es una histórica entre las playas nudistas de la isla. Tal vez fuera porque era poco concurrida, ya que por orientación, en ella acostumbra a soplar viento tierra adentro y con las olas llega gran cantidad de restos de Posidonia que se queda en la orilla. Pero eso no debería ser problema para disfrutar de una de las mejores playas de Islas Baleares, también muy popular entre la comunidad LGBT, que ha hecho del Chiringay su particular lugar de encuentro.

 

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Platges de Comte (universo playero concentrado)

Todo un universo playero por el que navegar a sólo unos 8 kilómetros de Sant Josep. Hace tiempo, estas calas guardaban la esencia hippie de Ibiza, pero estos últimos años, la fama a golpe de redes sociales ha hecho que estén mucho más masificadas. Aún así vale la pena. Nada más llegar, al abrigo del histórico chiringuito Sunset Ashram, hay dos calas que parecen siamesas. Hacia poniente, aparece Racó d’en Xic, tradicionalmente nudista. Caminando hacia Ses Roques, se abren pequeñas calas de roca. Son más incómodas, pero a cambio se gana en tranquilidad. Los atardeceres por aquí son mágicos.

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Es Portitxol (o si no hay ganas de fiesta)

Disfrutar de la esencia Mediterránea sin artificios ni aglomeraciones se paga con un poco de aventura. Y es que no es fácil llegar a Es Portixol, no al menos por tierra. Por eso, este puerto natural de casetas varadero solo está frecuentado por los pescadores de la zona y senderistas que gustan andar por entre acantilados. Tras un descenso de una media hora entre pinos, la posible incomodidad de las rocas y gravas queda sobradamente compensada por la calma y la sensación de absoluta libertad. Hace snorkel aquí es una auténtica delicia.

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Cala Benirrás (para darle al tambor)

Esto es más que un día de playa, Cala Benirrás es toda una experiencia ibicenca. A la belleza de su entorno, hay que añadir su ritual de tambores cuando llega el atardecer. Sobre todo, el domingo, que es cuando más gente se concentra y le da al lugar un ambiente hippie inigualable mientras el sol se va poniendo tras ‘el dedo de Dios’, como se conoce popularmente al Cap Bernat, el singular islote frente a la orilla.

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Es Jondal (o cuando lo que importa es el chiringuito)

Ya era una playa singular, porque tenía más de campesina que marinera. Los pescadores la evitaban porque los bolos y cantos rodados no eran una ayuda precisamente a la hora de sacar las barcas del agua. Pero en los años 80 a alguien se le ocurrió abrir un chiringuito para dar servicio a los barcos que fondeaban de excursión frente a la playa, y desde entonces, Es Jondal es famosa por tener algunos de los  beach club más en forma de cada temporada, como el Blue Marlin o el Tropicana Beach Club.

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Ibiza, perla del Mediterráneo

Cuando dices Ibiza, viene a la mente automáticamente playa y fiestas; pero el verdadero encanto de la ciudad está en la huella aún apreciable que fueron dejado en ella las diferentes civilizaciones que recalaron aquí durante siglos de historia a su paso por el Mediterráneo. Según los historiadores, la ciudad fue fundada en el año 654 a. C. por los fenicios, que vieron en la colina y en la bahía natural la ubicación para su asentamiento. Justamente, cultura y naturaleza fueron los argumentos que valieron para su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad en 1999. El paseo por la capital ibicenca comienza en el puerto, asciende hasta el barrio amurallado de Dalt Vila y culmina en la Catedral (s. XIV-XVIII). Como premio, aguardan algunas de las mejores playas de Islas Baleares a un paso.

Foto: Turismo Ibiza

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El rojo en Ibiza lo pone esta coca de pimientos

Esta receta de Ibiza es muy apañada. Se deja preparada y se come fría como acompañamiento, merienda o aperitivo con un vermut, por ejemplo. Es de esos platos que todavía no sabemos la razón de que sepan mejor de un día para otro. Su ingrediente principal, los pimientos por si no te fijaste en la imagen, deben ser asados a la leña, si no, el sabor no es tan especial. Se le suele añadir pescado típico ibicenco y productos de la tierra.

Foto: BalearsNatura

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Turismo ornitológico en el archipiélago balear

El turismo ornitológico está de moda. Son muchos los aficionados que viajan alrededor del mundo buscando los mejores lugares para la observación de aves, una actividad que combina el amor por la naturaleza con bellos paisajes. Desde hace unos años, los parques naturales de las Islas Baleares se han convertido en un destino deseado por los amantes de las aves.

Foto: BalearsNatura

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Avistamiento de aves en Islas Baleares

Su ubicación y la gran variedad de paisajes, con bosques de acebuches, humedales y playas con dunas, convierten al archipiélago balear en un lugar escogido por aficionados a observar aves. Se pueden observar más de 300 especies diferentes tanto endémicas como otras que nidifican y pasan el invierno.

Foto: BalearsNatura

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Parque Natural de Ses Salines, Ibiza y Formentera

El Parque Natural de Ses Salines ocupa un territorio común entre Ibiza y Formentera, incluyendo el estrecho que las separa. Sus dimensiones lo convierten en uno de los parques naturales más extensos de España con 16.000 hectáreas. En sus paisajes, más de 200 especies de aves aguardan a los aficionados a avistar aves, entre las que destacan los flamencos, que se han convertido en el principal símbolo del parque. Los flamencos llegan entre agosto y octubre y se quedan hasta bien entrado el invierno, cuando migran hacia Málaga o Francia. 

Foto: Consell d’Eivissa

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Praderas de posidonia

Las praderas de posidonia son las responsables de la calidad de las aguas de Ibiza. En las Islas Baleares, la posidonia oceánica también se encuentra en un número importante en Formentera. Estas praderas submarinas son tan importantes que la Unesco las incluyó como uno de los elementos por los que nombró a Ibiza Patrimonio de la Humanidad. Conscientes de su importancia, en la isla se promueve un turismo náutico responsable con el medio ambiente.

Foto: Consell d’Eivissa

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Rutas en kayak

Las diferentes rutas que se pueden realizar en Kayak son ideales para conocer la costa de Ibiza. Al recorrer algunos de los 210 kilómetros de litoral de esta forma podremos alcanzar algunos rincones que de otra forma son totalmente inaccesibles. Además, el contacto con el Mediterráneo es más intenso al navegar en kayak que con cualquier otro tipo de embarcación.

Foto: Consell d’Eivissa

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Surf de remo

El Surf de remo, o en inglés, "stand up paddle", es una variante del kayak que cada día atrae a más y más gente. Esta disciplina que se remonta a pueblos polinesios, permite diferentes modalidades, como el yoga. Sin duda, es todo un lujo en Ibiza practicar yoga sobre una tabla mientras va cayendo el crepúsculo en el Mediterráneo.

Foto: Consell d’Eivissa

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Submarinismo en Ibiza

Por la luminosidad de sus aguas, la práctica del buceo es otra de las actividades acuáticas importantes en Ibiza. Aproximadamente existen 20 puntos de buceo en las costas ibicencas donde disfrutar de la diversidad de especies que habitan en ellas y la cantidad de cuevas y pecios diseminados en el fondo marino.

Foto: Consell d’Eivissa

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Navegar a vela

Las aguas de Ibiza son ideales para disfrutar de la navegación a vela. La Ruta de la Sal, la regata de altura con mayor participación que se celebra en el Mediterráneo, es el estandarte principal de este deporte acuático que encuentra en Ibiza las mejores condiciones.

Foto: Walking Formentera

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Cueva de Can Marçà (Ibiza)

Es la cueva más espectacular de Ibiza. Se localiza en un enclave de gran belleza al norte de la isla. Se calcula que tiene más de 100.000 años de antigüedad. La cueva fue descubierta por grupos de contrabandistas que la usaron como escondite para sus mercancías. A partir de la década de los 80, es uno de los destinos turísticos más importantes de Ibiza. Si visitas la Cueva de Can Marçà, desde el paseo que conduce a la entrada hay unas vistas sobre los acantilados espectaculares. 

Foto: Turismo de Ibiza

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Cala d'Hort (Ibiza)

A pesar de su reducido tamaño, Cala d’Hort es una de las mejores playas de Ibiza. Lo es por los paisajes que la rodean (en frente, los islotes de Es Vedrá y Es Vedranell), el entorno natural donde se conserva y por el agua de color turquesa que hará las delicias de los más playeros. En los días de viento se puede practicar surf. 

Foto: Turismo de Ibiza

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Cala Saladeta (Ibiza)

Si buscas una playa de Ibiza digna de postal es probable que escojas Cala Saladeta, la hermana pequeña de la popular Cala Salada. Se trata de una pequeña ensenada de arena fina rodeada por suaves colinas con frondosos pinos que llegan justo al mar. Su entorno apenas está urbanizado; pero eso no evita que Cala Salada esté masificada en los meses de verano, al contrario. Por ello, la alternativa está en su vecina y más pequeña, Cala Saladeta, a la que se llega siguiendo un estrecho sendero. Sin duda, dos calas dignas de estar entre las mejores playas de Islas Baleares.

Foto: Turismo de Ibiza

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Playa Aigües Blanques (Ibiza)

Un auténtico edén para los amantes del nudismo. Playa Aigües Blanques (Aguas Blancas) se encuentra al noroeste de la isla de Ibiza. Se trata de un arenal de unos 300 metros de largo, abierto al viento y bajo un impresionante acantilado que le confiere la atmósfera propia de una playa salvaje. Es normal ver a bañistas untados en barro, y es que el mineral que forma el acantilado es famoso como regenerador natural de la piel. El acceso a la playa se hace a través de un camino con una pendiente pronunciada.

Foto: Turismo de Ibiza

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Platges d'en Comte (Ibiza)

Para muchos, una de las más bellas de Ibiza. Su paisaje, un horizonte salpicado de islotes y con una puesta de sol de anuncio, muestra la esencia natural de la isla. La zona, a unos 8 kilómetros de Sant Josep, es una sucesión de diversas calas de pequeñas dimensiones y de arena blanca, más gruesa que fina. Todo ello hace que las playas tengan una alta densidad de ocupación sobre todo en verano. Es el precio que hay que pagar por una de las mejores playas de España.

Foto: Ushuaia Ibiza Beach Hotel

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9. Ushuaia Ibiza Beach Hotel

Situado en la Playa d'en Bossa, la más conocida y festivalera de Ibiza, este hotel de lujo es conocido por organizar algunas de las mejores fiestas de la isla al que acuden músicos de renombre internacional. Su fama y prestigio no sólo le han situado como uno de los complejos que más visitas recibe durante la temporada alta, sino que sus clientes también han hecho que esté entre los 10 lugares más geoetiquedos de Instagram en 2016. 

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Eivissa

El paseo por la capital ibicenca comienza en el puerto, asciende hasta el barrio amurallado de Dalt Vila y culmina en la Catedral (s. XIV-XVIII).

Foto: CORBIS

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Cala D’Hort

Frente a esta playa se erigen los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell. La torre-vigía de Savinar (s. XVIII), situada en primera línea de mar, es un excelente mirador.

Foto: CORBIS

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Recinto de Dalt Vila

Es el conjunto monumental más importante de la isla. Se asienta sobre el promontorio amurallado de Eivissa capital (s. XVI) y conserva el dédalo de callejones empedrados de origen medieval que cobijan el Museo de Arte Contemporáneo, el Arqueológico, la Catedral y el Ayuntamiento.

Foto: FOTOTECA 9 X 12

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Cala Salada

Esta apacible playa cercana a Sant Antoni de Portmany destaca por la transparencia de sus aguas y el entorno apenas urbanizado.

Foto: ACI

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Las iglesias-fortaleza

Son edificios emblemáticos de la arquitectura ibicenca. Además de lugar de oración, también se utilizaban como refugio ante los ataques piratas. Con muros encalados y pocas aberturas, tienen un interior austero y a veces pequeñas cruces negras en la fachada. En la imagen, iglesia en Sant Joan de Labritja.

Foto: ACI

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Cala Mastella

Una playita encajada entre pinos y situada al fondo de una rada a la que se llega por un sendero

Mapa: BLAUSET

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Lugares que no hay que perderse

1 Eivissa. Es una ciudad dinámica que ha sabido preservar el barrio histórico de Dalt Vila y su acogedor puerto.
2 Parque Natural de Ses Salines. Una zona de humedales en cuyos estanques se dan cita numerosas aves migratorias.
3 Cala d’Hort. No solo permite bañarse en un lugar espléndido, sino contemplar los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell.
4 Sant Vicent de sa Cala. Encajada entre pinos y sabinas que llegan hasta el mar, es una de las más tranquilas de la isla.

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Mercado callejero

Las calles de Dalt Vila se llenan de puestos de comida y artesanía que durante cuatro días cambian el aspecto habitual de la ciudad.

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Teatro en las calles

Juglares, trovadores, bufones, caballeros... son algunos de los personajes que estos días aparecen por los baluartes y las calles de Dalt Vila.

Xescu Prats. Consell Insular d'Eivissa

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Murallas

Los baluartes y las murallas de Dalt Vila ofrecen una visión imponente desde el mar. Durante cuatro días de mayo recobran su pasado medieval. 

Xescu Prats. Consell Insular d'Eivissa

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Portal de ses Taules

Es la entrada principal al recinto amurallado de Ibiza. Se encuentra entre los baluartes de Sant Joan y Santa Llúcia, y fue construida entre 1584 y 1585.

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14ª edición de Eivissa Medieval

La fiesta tuvo lugar por primera vez en el año 2000 para celebrar que Dalt Vila había sido designada por la Unesco com Patrimonio de la Humanidad.