Oporto

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El Atlántico, a cuatro pedaladas

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El Atlántico, a cuatro pedaladas

Bajo los dormitorios descansan más de 2.000 botellas de vino y miles de litros en barricas de roble. Cabe decir que el tour a través de las bodegas no está incluido en la reserva aunque su visita es casi de obligado cumplimiento. Sin embargo, si se opta por otra actividad, es recomendable tomar una de las bicicletas que posee el hotel y salir a descubrir la ciudad. La orografía llena de subidas y bajadas, callejones estrechos y cuestas interminables no invita especialmente a recorrerla sobre dos ruedas, por eso una de las rutas más aconsejables es también una de las más alternativas, la que parte desde el paseo hasta la desembocadura del Duero, justo donde el río se encuentra con el océano Atlántico.

Si se escoge la orilla de Oporto, desde el barrio de la Ribeira, se llega hasta el fantástico faro de Felgueiras. Desde allí, a pocos minutos hacia el norte, también se encuentra el pueblo pescador de Matosinhos, el fuerte de San Francisco Javier o la Praia de Leça da Palmeira, lugar donde se encuentra la fotogénica Piscina das Marés, obra del arquitecto oriundo Álvaro Siza.    

En cambio, si se prefiere tomar el paseo de Vila Nova de Gaia, la ribera termina unos metros antes aunque en este caso lo hace en una Reserva Natural. Se trata del Estuario del Duero, un paraje donde observar decenas de aves en su hábitat. De vuelta, el olor a sardinhas grelhadas recorre las calles de Afurada, un pequeño pueblo de pescadores con parrillas en cada esquina donde parar a comer y seguir el viaje en bicicleta hacia el hotel.

Esencia portuguesa con toque español

Foto: Javier Sánchez

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Esencia portuguesa con toque español

A pesar de las guerras napoleónicas y los conflictos de la época, George Sandeman viajó mucho por España y Portugal, y producto de aquellas aventuras por tierras ibéricas es el vino que sigue produciéndose hoy en día. Considerados como dos de las denominaciones de origen más importantes de Europa, el vino de Oporto y de Jerez representan las joyas de la corona respectivamente, aunque la bodega también produce Madeira y Brandy.

Esa unión es visible en el logo. En la azotea, una figura misteriosa y lúgubre observa a los turistas que pasean tranquilos por la ribera. Es el Don, un caballero oscuro ataviado con la capa tradicional de los estudiantes de Oporto y un sombrero de ala jerezano. La obra fue diseñada como una campaña de publicidad por el artista George Massiot-Brown en 1928, debido a la gran aceptación que tuvo, unos años más tarde se consolidó como la imagen de la empresa siendo hoy uno de los personajes más icónicos que habitan en la ciudad.

Y es que como decía Jarabe de Palo en aquella canción:

En lo puro no hay futuro,

La pureza está en la mezcla.

La mejor posta de Oporto

Foto: The House of Sandeman

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La mejor posta de Oporto

Al igual que muchas otras ciudades del mundo, la mejor vista de Oporto se consigue alejándose de ella. Es en la periferia más cercana, en la vecina Vila Nova de Gaia, donde se le muestra al viajero la postal más reconocible de la ciudad portuense, y no existe mejor mirador que a través de alguna de las ventanas de The House of Sandeman.

Cualquiera de las habitaciones que miran al Duero son en esencia un palco exclusivo desde el que admirar la belleza decadente de Oporto. Sin necesidad siquiera de levantarse de la cama, es posible contemplar como los tejados tiñen la ciudad de diferentes tonos anaranjados a medida que transcurre el día. Amontonados, dibujan estratos en el horizonte a medida que se gana en altura. En la parte inferior, el barrio de la Ribeira se abre frente al río, acogedor y alegre. El paseo es un vaivén de turistas que remontan la ciudad a ritmo pausado. Desde allí hasta la cima, miles de azulejos de todos los colores y diseños posibles cubren las fachadas de los edificios. También se dejan ver algunos miradores desde los cuales tomar buenas panorámicas como el Mirador da Vitoria; y monumentos como el Palacio de la Bolsa, la Catedral de Oporto o los jardines del Palacio de Cristal. Ya en la cúspide, la Torre de los Clérigos sobresale por encima del resto, traza una línea prácticamente recta hasta el hotel y desde allí, otea el horizonte con la misma solemnidad que un faro.  

Modernidad reminiscente

Foto: Javier Sánchez

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Modernidad reminiscente

Las habitaciones privadas se encuentran en el piso superior, y al igual que las demás, las referencias a la bodega y la ciudad son innegables. Decoradas en blanco, negro y amarillo (colores insignia de la casa) cada dormitorio alberga varias piezas de museo vintage: la selección de vinilos que aguarda junto a un tocadiscos bajo el alfeizar de la ventana, los azulejos que visten el suelo del baño o los pósteres publicitarios de Sandeman -estilo francés- que decoran el cabezal.  

Sueños macerados

Foto: The House of Sandeman

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Sueños macerados

Como ciudad universitaria que es, el hotel no quiso olvidarse de los viajeros más jóvenes, por eso parte de The House of Sandeman ejerce como hostal. Restaurado con gusto por lo sencillo y lo moderno, a esta ala del edificio no le faltan detalles. La pérgola del hall donde comienza a enredarse una pequeña parra o la figura del caballero de Sandeman al fondo del pasillo dan buena cuenta de ello, aunque lo más llamativo son los dormitorios comunes. Con espacio para siete personas, las camas tienen forma de barrica, de hecho, la sensación de estar durmiendo en una de ellas es tan real que por la ventana se filtra el olor de la uva prensada y macerada en ellas, pues todas las habitaciones compartidas dan a parar a la retaguardia de Gaia. Allí se concentra el verdadero corazón del vino de Oporto: las bodegas y almacenes de todas las casas vitivinícolas.

Una historia de pioneros

Foto: Sandeman

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Una historia de pioneros

Antes de decidir emprender esta nueva aventura empresarial, Sandeman ya había escrito varias páginas de su particular historia a base de decisiones arriesgadas que, después de todo, resultaron adelantadas a su propia época. De este modo, a base de sagacidad y visión de futuro se convirtieron en una referencia para las demás bodegas de la ribera.

La primera de ellas se remonta a principios del siglo XIX. Para aquel entonces, los vinos se comercializaban en barriles y no en botellas como ahora. Eran muy pocos los que conocían quien eran los productores y lo que se escondía detrás de esas copas de vino que se llevaban a la garganta hasta que en 1805, George Sandeman comenzó a sellar a fuego las tapas de las barricas bajo las siglas 'GSC', convirtiéndose en la primera bodega en firmar sus barriles. Pronto, el apellido Sandeman estaba en boca de todos, tanto que comenzaron a comercializarse de manera paralela copias de sus vinos. Para proteger la calidad y el prestigio de la casa, en 1877 se registró la marca 'GSC George Sandeman & Co.', lo que les ha llevado a ser considerada una de las marcas registradas más antiguas del mundo. Más tarde, se convertirían también en una de las primeras bodegas en exportar el vino etiquetado y embotellado. La creación del hotel en 2018 fue el último movimiento de una larga lista, aunque de bien seguro no será el último.

El priemr hotel-bodega de Oporto

Foto: Javier Sánchez

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El primer hotel-bodega de Oporto

Más de doscientos años han pasado desde que George Sandeman se hiciera con la propiedad de este hermoso edificio porticado en 1811. Desde entonces, la forma de entender, producir, transportar y vender el vino ha cambiado mucho, pero lo que nadie podría haber adivinado jamás es que además de seguir siendo uno de los estandartes mundiales del vino de Oporto tras más de dos siglos de historia, es que con el tiempo se convertirían también en una referencia turística a este lado de la ribera, elevando la experiencia del vino al máximo nivel: el de vivirlo las veinticuatro horas del día.

Six Senses Douro Valley

Foto: Six Senses

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Six Senses Douro Valley: una piscina para saborar oporto

Ya no es una sorpresa que el Duero portugués acumule algunos de los mejores hospedajes de Portugal. Es el caso de esta espectacular casona de campo del siglo XIX. El Six Senses Douro Valley abrió puertas en el 2018, pero ya se ha convertido en toda una referencia entre los hoteles de lujo de la región. La piscina al aire libre se antoja como uno de los mejores lugares donde disfrutar del paisaje superlativo de viñedos y de la caricia tranquila del río que les da vida. La experiencia será completa con un pase por el famosísimo spa de la cadena hotelera y, claro, una copa de uno de los oportos del hotel.

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Piscinas das Marés: la piscina que quería ser océano

Las piscinas de mar en la playa de Leça da Palmeira, en Matosinhos, son un icono de la arquitectura que busca la integración perfecta con el paisaje. Fueron inauguradas en 1966 por un joven Álvaro Siza que con solo 28 años aceptó el reto de construir unas piscinas que no debían parecerlo. Su objetivo era construir algo "que hubiera podido estar ahí antes". De ahí que las líneas que deberían ser rectas se difuminan entre las rocas que ya existían antes y los vestuarios queden camuflados por debajo del paseo marítimo.

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Rabelos en los muelles de Oporto

Estas barcas tradicionales se utilizaban para transportar las barricas de vino hasta Vilanova de Gaia.

 

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Región vinícola del Alto Douro

Laderas tapizadas de viñas y pequeñas aldeas pueblan el tramo alto del Duero portugués. 

 

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Tierra de vinos

La región del Alto Douro Vinhateiro, declarada Patrimonio de la Humanidad, fue la primera Denominación de Origen del mundo, de 1756. La visita a la Casa do Douro y el Museo do Douro, en Peso da Régua, permite conocer la historia y la tradición vinícola de la zona. En época de vendimia, en Celeirós celebran la «gran lagarada», una gran fiesta dedicada al vino.

 

 

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Faro de Felgueiras

Elevado sobre un espigón que se adentra en el mar, señala la desembocadura del Duero en el Atlántico.

 

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La Ribeira

Terrazas de bares y restaurantes llenan de animación este barrio de Oporto, de origen medieval y situado a orillas del Duero.

 

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Iglesia do Carmo

El tranvía que cruza Oporto pasa frente a esta iglesia barroca, de 1762. La gran fachada lateral está cubierta por un gran mural de azulejos.

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Cafe Majestic

El ambiente Belle Époque de los años 1920 envuelve al viajero que se sienta a una de las mesas del Café Majestic, en la Rua de Santa Catarina. Por su situación en la calle más comercial de Oporto, fue un punto de encuentro y tertulias diarias de políticos, escritores y artistas portugueses. En 1994 reabrió sus puertas.

 

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Iglesia de San Ildefonso

Esta iglesia barroca del centro de Oporto destaca por su fachada de 11.000 azulejos, obra de Jorge Colaço, igual que los de la estación de São Bento. 

 

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Estación de São Bento

Más de 20.000 azulejos decoran los muros del enorme vestíbulo de la estación de trenes de Porto-São Bento. Son episodios destacados de la historia de Portugal ilustrados a mano en 1905. De estilo modernista, el edificio es obra de José Marques da Silva, quien también diseñó el Teatro Nacional de Oporto.

 

 

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Plaza de la Libertad

La estatua del rey Pedro IV preside esta céntrica plaza de Oporto.

 

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Librería Lello

Este establecimiento de 1906 es un espacio ideal para dejar volar la imaginación. Sus escaleras de fantasía recuerdan las del colegio de Harry Potter. La escritora J.K.Rowling pasó unos años en Oporto y probablemente se inspirara en este edificio neogótico para inventar la escuela de Hogwarts. Se halla en la Rua das Carmelitas, 144.

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Playas del Atlántico

La solitaria Capilla del Senhor da Pedra, en el extremo norte de la playa de Miramar, acoge una romería en junio. Se encuentra a poca distancia de Oporto.

 

Foto: VisitPorto

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Un rato de lectura

Hay librerías que son una belleza: la librería Lello es una de ellas. Si te gustan los libros y disfrutar un rato de buena lectura en un espacio impresionante, tienes que ir a Oporto, a la librería de Harry Potter. Desde hace unos pocos años, cobran entrada; pero vale la pena por ver la escalera monumental que ha aparecido en diferentes escenas de la saga de películas basadas en las novelas de J. K. Rowling.

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Paseos en Rabelo

Estas barcas tradicionales transportaban las barricas de vino desde el Valle del Douro a Oporto. Hoy realizan paseos fluviales.

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Estación de Sao Bento

En el corazón de la ciudad se halla la estación de trenes de San Bento. En el lugar donde antiguamente se levantaba un convento, desde finales del siglo XIX los trenes parten de sus andenes. La paredes de su interior están decoradas con azulejos que relatan la historia de Portugal.

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La Torre dos Clérigos

El campanario barroco de la iglesia de Los Clérigos, de 76 metros, tiene en su piso más alto un balcón que es un mirador.

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Café Majestic

El modernista Café Majestic abrió sus puertas en 1921. Oporto vivió a finales del siglo XIX e inicios del XX una época de esplendor comercial –propiciada por la exportación de sus famosos vinos–, que se plasmó en notables edificIos de estilo art nouveau, por entonces de moda en toda Europa. La Oficina de Turismo organiza una ruta con etapas en los sitios más emblemáticos, como el Café Majestic (Rua Santa Caterina) y la Confiteria La Parola da Bolhao (Rua Formosa), con su bella fachada de azulejos. 

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El vino de la ciudad

La D.O. Vinho do Porto, creada en 1765, fue la primera de Portugal.

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Iglesia de San Francisco

Está considerado el mejor ejemplo de decoración barroca y rococó de Portugal. En la cripta hay unas catacumbas y un museo.

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Mapa de Oporto

Los principales puntos de interés de la ciudad están cerca de las riberas del Duero.

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Café Majestic

Diseñado por el arquitecto Joao Queirós, este històrico local inaugurado en 1921 todavía se puede revivir el ambiente de la Belle Époque y es el lugar perfecto para aquellos turistas que busquen ademas de una experiencia gastronómica, contemplar el Art Decó de principios de siglo.

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Fundación Serralves

Esta finca comprende los jardines que datan de la primera mitad del siglo XX y son una maravilla; la casa Serralves, sede de la Fundación y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura Art Decó (1930) y el Museo de Arte Contemporáneo, diseñado por el arquitecto portugués Siza Vieira y que alberga una potente colección de pintura y escultura.

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Claustro de la Catedral

Los tres edificios religiosos más destacados de Oporto son la Catedral, los Jerónimos y la iglesia de San Franciscos. Esta última, barroca a más no poder alberga unas pequeñas pero hermosas catacumbas. En la imagen, detalle del claustro de la catedral decorado con azulejos tradicionales.

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Torre de los Clérigos

Es la torre más alta de Portugal y uno de los símbolos de Oporto. Desde lo alto se obtienen las mejores vistas de la ciudad, "solo" hay que subir más de 200 escalones para poder contarlo.

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Casa da Música

Lo más moderno de Oporto. El edificio del arquitecto holandés Rem Koolhaas, se inauguró en 2005 y se ha convertido en un símbolo más de la ciudad y en icono de la arquitectura contemporánea.

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Estación de San Bento

¡Imperdible! La estación de trenes de San Bento fue construida a principios del siglo XX en el lugar donde se alzaba el convento de São Bento del Ave Maria. En su interior se narra la historia de Portugal en los más de 20.000 azulejos de sus paredes.

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Librería Lello e Irmão

Es uno de los lugares más bellos de Oporto, y es reconocida como una de las librerías más bellas en todo el mundo. Además de poder disfrutar de un buen cafe portugués o un vino de Oporto, este fastuoso templo de los libros acoge numerosas exposiciones de arte.

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Paseo en «rabelo»

Para apreciar bien la fisonomía de Oporto y pasar un magnífico rato es recomendable embarcarse en una de los «rabelos» que surcan las aguas de Duero. Éstos nos acercaran hasta las bodegas de Vilanova de Gaia, la población que está justo delante de Oporto. En el trayecto se pasa por debajo del puente de hierro de Dom Luis, realizado por un discípulo de August Eiffel.

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Bodegas de Oporto

Junto a la orilla del Duero, en Vilanova de Gaia, se alinean las numerosas bodegas que elaboran el vino de Oporto. Cualquier bodega es una buena opción para conocer el proceso de elaboración y la historia de este delicioso vino portugués (que se remonta al siglo XVI) y, por supuesto, para probarlo. La bodega Sandeman se ubica en un magnífico edificio de 1811, con vistas al Duero y se puede visitar el museo de la marca.