Roma

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Roma

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Roma

Varias son las versiones sobre la procedencia de la palabra Roma. Una sugiere que viene del griego rhèo, que significa fluir, y que es la raíz etimológica de rumon, nombre arcaico del Tíber. Algunos estudios recientes le dan preferencia a la raíz de origen indoeuropeo que significa río, lo que derivaría en el significado de 'Pueblo sobre el río'. Otra idea es que se remonta al griego rhòme, que significa fuerza. Por último, se cree que también podría venir del etrusco ruma, que significa ubre y que haría referencia a la loba del mito de la fundación de la ciudad de Rómulo y Remo.

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Tristeza en Roma

Antes de su viaje a Roma, le dio tiempo de pintar La Gioconda, uno de los retratos que más literatura ha generado de la Historia del Arte. Y pareciera que la vida sonreía a Leonardo, pero no. En el Vaticano, Rafael y Miguel Ángel, tenían trabajo sin parar; no así Leonardo, quien no dejaba de sumar desengaños y decepciones. ¿Qué ocurrió? “Los Médici me han creado, los Médici me han destruido”, dejó escrito el genio, antes de viajar a Francia. No volvería ya más a Italia.

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Roma

A los días que empiezan a ser más cortos hay que contraponer otros muchos argumentos que hacen del otoño una de las mejores estaciones para viajar a Roma: el clima es suave hasta bien entrado noviembre, la luz dorada le pega muy bien a las ruinas, los castaños de la ribera del Tíber se tiñen con matices del amarillo, llegan las alcachofas, que se cocinan como verdaderos pequeños tesoros gastronómicos, y la ciudad está más despejada que en verano. Además, cuando cae el sol, podemos parar en algunas de las muchas cafeterías para rememorar los pasos del día con un expreso. 

Foto: Gtres

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Octubre en Roma

La verdad es que cualquier época del año es perfecta para visitar la Ciudad Eterna. Pero si nos tenemos que quedar con solo una, esa sería el otoño de Roma: es cuando los castaños de la ribera del río Tíber se tiñen de colores ocres y marrones. La luz otoñal es perfecta para pasear por Roma y ver al atardecer el Coliseo y la Fontana di Trevi. Además, otoño es época de alcachofas, una de las maravillas gastronómicas romanas. 

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Roma, Italia

La ciudad eterna es una lección de Historia para cualquier viajero. Además, ¿quién no ha sentido la necesidad de viajar a Roma después de ver alguna película clásica de Fellini? ¿O quién no ha querido recorrer la ciudad en Vespa como en Vacaciones en Roma? Hay tanto que hacer en Roma: ir hasta el centro del Imperio Romano, ver el Coliseo y todas las ruinas arqueológicas, el Panteón, cruzar El puente Sant'Angelo, Plaza España, dejarse maravillar con las obras de arte de los Museos del Vaticano. La Basílica de San Pedro del Vaticano, además, es la atracción turística más popular de todas en Europa.

Foto: Jorge Valenzuela A.

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Vistas del Parque Arqueológico del Coliseo

El nuevo Parque Arqueológico del Coliseo comprende monumentos como el propio Coliseo, el recinto del Foro romano, el Palatino, el Domus Aurea, el parque Colle Opio  y el Circo Máximo. 

Foto: PsyCat

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Circo Máximo

Este antiguo estadio fue utilizado durante la Antigua Roma para celebrar carreras de carros. Está situado entre los montes Aventino y Palatino, y fue el más grande de su tiempo. 

Foto: Xosema

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Palatino

Esta colina es la más céntrica de las siete que se encuentran en la ciudad de Roma. Desde este mismo monte fue donde Rómulo decidió levantar la ciudad. 

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Domus Aurea

Este imponente palacio fue construido bajo el mandato del emperador Nerón. En el año 104 sufrió un gran incendio, su conservación se debe a que en la época de Trajano fue cubierto con escombros. Sus murales y frescos fueron objeto de estudio durante años. 

Foto: Diliff

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Coliseo

Las obras realizadas en 2016 en el Coliseo incluían el lavado de las piedras de la fachada, donde se encontraron bajorrelieves y grabados desconocidos, así como el relleno de grietas. Entre las mejoras del Plan estratégico para el arreglo y desarrollo del área arqueológica central de Roma (AACR) se barajó la idea de volver a cubrir el suelo del Coliseo con arena, lo que ha causado cierta polémica.  

Foto: Bert Kaufmann

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Foro romano

El Foro fue durante la época del Imperio romano el corazón de la ciudad. En él aún se conservan los vestigios de algunos de los edificios más emblemáticos de la Antigua Roma. Entre ellos el templo de Rómulo, varias columnas del templo de Cástor y Pólux y del de Saturno, los restos de la basílica Emilia y el arco de Setimio Severo. 

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Roma, Italia

La considerada en la Antigüedad como la capital del mundo albergó entre sus muros uno de los imperios más poderosos de la historia: el romano. En ella se produjeron muchos avances en ámbitos tan diversos como la arquitectura, la medicina, la filosofía, la literatura y el arte. Fundada por Rómulo y Remo en 753 a.C., Roma inició su imparable expansión durante los siglos III y II a.C. con su participación en las guerras púnicas, que culminaron con la conquista de Cartago y las guerras macedónicas. A lo largo de los años el Imperio romano logró hacerse con el control de gran parte del Mediterráneo, desde el océano Atlántico hasta el golfo Pérsico.

Roma fue una de las ciudades más prósperas de la antigüedad. Aquellos que la visitaban tenían una oferta muy variada de ocio: pasar la mañana en el foro, la zona más concurrida; ir de compras a los mercados de Trajano, el mayor centro comercial de la urbe; asistir al circo Máximo, o darse un baño en las numerosas termas de la ciudad. En la actualidad, las ruinas de estos antiguos monumentos aún se conservan en el centro. Son el mayor tesoro del país, lo que queda de aquella época y los responsables de que Roma sea conocida como la Ciudad Eterna.