Roma

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Foto: AP Images

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Estatua de Lord Byron

Dentro de la gran extensión del parque, además de varias fuentes, estanques y puentes, se pueden encontrar esculturas dedicadas a Goethe, Victor Hugo o, en el caso de la imagen, al poeta romántico Lord Byron.

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Plaza de la Rotonda

En pleno centro de Roma se halla esta plaza donde a todas horas se puede encontrar un ambiente animado, con algún que otro músico que con su guitarra pone el ritmo al trajín de los transeúntes. 

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Interior del Panteón

La cúpula de dimensiones colosales que emerge ante nuestros ojos al entrar en el Panteón es una prueba de la sorprendente evolución que llegó a alcanzar la ingeniería romana. 

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Plaza de Santa Maria Sopra Minerva

Esta plaza detrás del Panteón posee dos puntos de interés: una iglesia Gótica del siglo XIII, que alberga espléndidas tumbas, pinturas y esculturas. Y el Pulcin (cerdito) della Minerva: la escultura del elefante con un obelisco egipcio sobre el lomo, un diseño de Bernini de 1667. 

Foto: Reidl / Shutterstock

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La Roma de los papas

La magnífica cúpula de San Pedro del Vaticano destaca en el cielo nocturno de Roma.

Foto: Zoonar / Age Fotostock

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La ruta de la iglesias

El itinerario por la Roma de las iglesias descubre auténticas joyas artísticas, como la basílica de Santa Maria Maggiore, del siglo V.

Foto: Pietro Canali / Fototeca 9x12

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El castillo de Sant’Angelo

Erigido como mausoleo del emperador Adriano, se transformó en castillo fortificado y, desde 1925, en un museo que exhibe objetos de distintas épocas.

Foto: Francesco Carovillano / Fototeca 9x12

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Foro romano

La mítica avenida es como un libro de historia a cielo abierto en el que aún se reconocen los monumentos y edificios más relevantes del Imperio.

Foto: Iakov Kalinin / Shutterstock

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Coliseo

La inauguración de este gigantesco anfiteatro en el año 80 fue uno de los mayores acontecimientos del Imperio. Sus tres graderías tenían capacidad para 50.000 espectadores. 

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Piazza Navona

El antiguo estadio de Domiciano acogió durante siglos el mercado de la ciudad. Bajo estas líneas, la fuente de Neptuno y, detrás, la de los Cuatro Ríos, ambas de Bernini. 

Foto: Luxerendering / Shutterstock

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Galería Borghese

La escultura de Paulina Borghese, hermana menor de Napoleón Bonaparte, es una de las obras más famosas de este museo.

Foto: Bridgeman Images / Age Fotostock

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Joyas ocultas

El éxtasis de Ludovica Albertoni es una de las obras más expresivas de Bernini. Se halla en la iglesia de San Francesco a Ripa, en el Trastevere. 

Foto: José Antonio Moreno / Age Fotostock

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Trastevere

El atractivo del barrio al otro lado del río reside en sus tiendas de artesanos, plazoletas y pequeños restaurantes.

Foto: Giovanni Simeone / Fototeca 9x12

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La boca della verità

La legendaria máscara se encuentra en el pórtico de la basílica de Santa María en Cosmedín, a pocos pasos del Circo Massimo.

Foto: Pietro Canali / Fototeca 9x12

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Piazza spagna

La fuente de la Barcaza, obra de Bernini, y la iglesia de la Trinitá dei Monti en lo alto de la escalinata. 

Foto: Michele Falzone / Age Fotostock

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Santa Maria Maggiore

La capilla Borghese, en un extremo del crucero, fue añadida en el siglo XVII. Su decoración barroca contrasta con los mosaicos bizantinos del resto de la basílica.

Foto: YvonneM

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Via Corso, Roma

Con un kilómetro y medio de longitud, El Corso es una de las calles principales de Roma que cruza todo su casco histórico. Además de ser uno de los núcleos comerciales de la ciudad también es un reclamo para cualquier turista por su cercanía a algunos monumentos de interés como el Panteón de Agripa o la Fontana di Trevi.  

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Roma, Italia

La considerada en la Antigüedad como la capital del mundo albergó entre sus muros uno de los imperios más poderosos de la historia: el romano. En ella se produjeron muchos avances en ámbitos tan diversos como la arquitectura, la medicina, la filosofía, la literatura y el arte. Fundada por Rómulo y Remo en 753 a.C., Roma inició su imparable expansión durante los siglos III y II a.C. con su participación en las guerras púnicas, que culminaron con la conquista de Cartago y las guerras macedónicas. A lo largo de los años el Imperio romano logró hacerse con el control de gran parte del Mediterráneo, desde el océano Atlántico hasta el golfo Pérsico.

Roma fue una de las ciudades más prósperas de la antigüedad. Aquellos que la visitaban tenían una oferta muy variada de ocio: pasar la mañana en el foro, la zona más concurrida; ir de compras a los mercados de Trajano, el mayor centro comercial de la urbe; asistir al circo Máximo, o darse un baño en las numerosas termas de la ciudad. En la actualidad, las ruinas de estos antiguos monumentos aún se conservan en el centro. Son el mayor tesoro del país, lo que queda de aquella época y los responsables de que Roma sea conocida como la Ciudad Eterna.

Foto: GTRES

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Roma

El pintor francés Camille Corot (1766-1875) hizo su primer viaje a Italia, entre 1822 y 1825, y descubrió los efectos de la luz del Mediterráneo. Los temas que pintó con más frecuencia eran restos de monumentos de la Antigua Roma, bajo la luz tenue de la tarde. Los plasmó sin concesiones, tal como los veía, como volúmenes que, sin perder el significado histórico, variaban según su estado de ánimo y punto de vista.

Gtres

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Roma. Italia.

Un viaje por las grandes ciudades históricas del mundo no tendría sentido sin la eterna Roma. Hoy los restos de la antigua capital del Imperio se visitan en una ruta que transita por la ciudad moderna. El magnífico Coliseo (71 d.C), los foros, baños y catacumbas… siguen impresionando, sobre todo si se contemplan en su conjunto desde colinas cercanas como la del Palatino. Con un poco de imaginación, las basílicas vuelven a erguirse, los templos se llenan de ofrendas, el Senado resuena de voces y los soldados desfilan por la empedrada Vía Sacra.

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Plaza del Quirinale

La más alta de las siete colinas de Roma está ocupada por esta plaza desde la que se obtienen unas espléndidas vistas de la ciudad. En su centro se erige un obelisco y las estatuas de Cástor y Pólux domando a unos caballos. Su edificio más destacado es el Palazzo del Quirinale, construido en siglo XVI como residencia de verano de los Papas; desde 1947 es la sede del presidente de la República. Todos los días a las 15:00 horas tiene lugar frente al palacio la ceremonia del cambio de guardia. 

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Plaza de la Colonna

Esta plaza rectangular, situada sobre la Vía del Corso, debe su nombre a la impresionante columna de mármol que se encuentra en este enclave desde el año 193. En la parte superior se encuentra una estatua de bronce de San Pablo que fue colocada allí en el siglo XVI. A su alrededor se hallan imponente edificos el Palazzo Chigi (sede del gobierno italiano), la iglesia de Santi Bartolomeo, el Palazzo Wedekind y el Palazzo Ferraioli. 

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Plaza del Campidoglio

El diseño de esta plaza corrió a cargo de Miguel Ángel Buonarroti, quien la orientó hacia la basílica de San Pedro. En ella se encuentran los Museos Capitolinos.

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Plaza della Rotonda

El espléndido Panteón de Agripa es el gran protagonista de esta plaza encantadora, llena de restaurantes a la que uno vuelve una y otra vez en su visita a Roma. Este templo construido a comienzos del Imperio romano y dedicado a todos los dioses, de forma circular y con un gran óvulo central, se halla en un extremo de la plaza; en el centro, una fuente renacentista coronada por un obelisco de Ramés II. La plaza fue utilizada hasta finales del siglo XIX como el mercado de pescado y su nombre procede del apodo dado por los romanos al Panteón: la Ritonna.

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Plaza di Trevi

La más grande y espectacular de las fuentes de Roma, preside la plaza homónima cuyo espacio aparece minúsculo frente a la grandiosidad de la fuente. La Fontana di Trevi, con 25,9 metros de alto y 19,8 de ancho, está situada en el cruce de tres calles, en el punto final del Acqua Vergine, uno de los antiguos acueductos que suministraban agua a Roma.

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Plaza del Popolo

Una de las más grandes en Roma, está presidida por dos obeliscos egipcios que los romanos trajeron con ellos para demostrar su inmenso poder. Además, en la plaza se concentran dos iglesias gemelas, la subida al mirador del Pincio y la puerta Flaminia.

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Plaza Navona

Tres grandes fuentes barrocas ocupan la plaza más conocida de Roma, y cada una de ellas presenta bellísimos conjuntos escultóricos, obra de Gian Lorenzo Bernini. Una mirada alrededor descubre edificios tan contundentes como el Palazzo Pamphilj, ahora ocupado por la embajada de Brasil, y deliciosas terrazas de cafés y restaurantes donde pasar un rato contemplando el animado deambular de la gente.

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Campo di Fiori

Animada a cualquier hora del día, el Campo dei Fiori alberga un mercadillo diurno y un montón de restaurantes famosos por su deliciosa gastronomía. Fue construida en el año 1456 por encargo del Papa Calixto III y era el lugar donde se realizaban las ejecuciones públicas, en el centro de la plaza, la estatua del filósofo Giordano Bruno, quemado por hereje, lo recuerda.

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Plaza di Spagna

¿Qué escalinata hay más famosa en el mundo que la que sube desde la Piazza hasta la iglesia de la Trinitá de Monti?. Su nombre se debe en que en este mismo espacio se halla la embajada de España ante la Santa Sede. La vista desde lo alto de los 135 escalones (siempre repletos de gente) es espectacular. En la plaza se halla el edificio en el que vivió el poeta romántico inglés, John Keats.

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Plaza Barberini

Construida en 1625 bajo las órdenes del cardenal Francesco Barberini, se halla al final de la Via Venetto, y resulta especialmente llamativa gracias a las dos fuentes realizadas por Bernini.

Foto: Gtres

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Villa Borghese, Roma

La influyente y acaudalada familia Borghese tuvo en esta villa una de sus residencias y la rodeó de maravillosos jardines cuajados de obras de arte. El parque se abrió al público a principios del siglo XIX y con 80 hectáreas de superficie es el tercero en extensión. En su interior se halla el Museo Nacional Etrusco de Roma, albergado en la antigua Villa Giulia, que fue la residencia de verano del Papa Julio III. El paseo entre esculturas hasta lo alto del monte Pincio es una auténtica delicia.