Así es Cocina Hermanos Torres, el nuevo restaurante con tres estrellas Michelin de Barcelona

Los gemelos llevan en los fogones desde que su abuela Catalina les inculcó el amor por la gastronomía y los valores necesarios para reflejarlo en sus platos.

Sergio y Javier Torres son los hermanos más famosos de la gastronomía española. La Guía Michelín 2023, celebrada en Toledo, ha encumbrado su restaurante Cocina Hermanos Torres al triestrellato gracias, entre otras muchas cosas, a su exquisitez en los fogones y a una gastronomía enfocada a la creación y la investigación, en la que los límites no existen y la cocina encuentra nuevas formas de manifestarse, manejarse y disfrutarse.

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Cocina Hermanos Torres

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Su negocio es tan restaurante como laboratorio. Además de una sala de I+D, cuenta con catorce cocinas para dar rienda suelta a su pasión, pero también con aulas para formar a su equipo y contagiar a los cocineros de su espíritu explorador. Durante tres años y medio condujeron uno de los programas de cocina más dinámicos de la televisión, que les dieron a conocer al otro lado del océano, pero los nuevos proyectos han dejado esto atrás.

Los cocineros siempre se han declarado amantes de la cocina gracias a su abuela Catalina. En su nave industrial de 800 metros cuadrados en el barrio de Les Corts (Barcelona), cocinan con la base de los valores y la pasión que les inculcó cuando les cuidaba.

Pequeños ayudantes de cocina que se criaron en una casa preñada de olor a comida, con ocho años ya sabían que querían ser chefs. Ahora, algunos de sus restaurantes reflejan el apelativo con el que Catalina se refería a ellos, “mis cielos”, como homenaje a la mujer que sembró esa semilla que ha crecido hasta el firmamento.

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Cocina Hermanos Torres

Formados en restaurantes como Reno, Neichel y Akelarre, entre otros, pronto las fronteras de la cocina se les quedaron pequeñas y tumbar los límites se convirtió en su seña de identidad. Fue en 2002 cuando, tras años de formación, se unieron en un binomio que no tardó en volverse inseparable. Fue entonces cuando inventaron Gastrovac, una máquina con la que cocinar al vacío y que ahora se vende en decenas de países.

El restaurante Dos Cielos, que abrieron en Barcelona en 2008, fue el que les valió su primera Estrella Michelin en 2010 y la segunda en 2018. Su afán de expandirse les llevó también a situar en la antigua casa de su abuela, cerca del parque Güell, un taller creativo que llamaron “Espacio Ilusión”.

En 2010 también rompieron la barrera entre la inmaterialidad de los sentidos y crearon la Sensografía, una técnica que permite representar de manera gráfica la experiencia que se vive al degustar un plato.

Tras abrir Dos Cielos en Madrid y cerrar el de Barcelona, en 2018, apostaron por dar un giro y abrir Cocina Hermanos Torres. Pasaría solo un año cuando les otorgaron dos estrellas de una sentada, seguida de la Estrella Verde en 2021 y de la tercera en 2022.

La química entre gemelos, su profesionalidad, formación y experiencia, y quizá algún secreto más que guardan con celo, hace que en la sala y en la cocina todo fluya de manera elegante y, sobre todo, sabrosa. En su “Nave de los Sueños”, como se refieren al edificio donde se ubica el restaurante, deriva en platos que parecen sencillos, pero que son pura alquimia de sabor, color, aroma, textura y placer visual.

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Cocina Hermanos Torres

El gran espacio sitúa la cocina como punto neurálgico de la nave, en la que sientan a 65 comensales para los que no solo cocinan, sino que también investigan a fondo sobre las posibilidades culinarias más allá del imaginario existente y también dirigen proyectos educativos, como su Centro Gastronómico de Alto Rendimiento, su centro social para jóvenes con discapacidad y riesgo de exclusión, llevando también la alta cocina a la sociedad.

Quien se siente a la mesa de los Hermanos Torres podrá disfrutar de un menú degustación con un coste de 255 euros (y un maridaje de 160 euros) firmado por platos basados en el producto de temporada, a los que los hermanos tratan de extraer el máximo rendimiento con la mínima manipulación posible, creando una relación de respeto con la tierra y una voluntad de ofrecerle al comensal los sabores en su mejor expresión.