Así sabe Sanlúcar de Barrameda, Capital Española de la Gastronomía 2022

Cinco poderosas razones que demuestran por qué esta localidad gaditana es uno de los destinos enogastronómicos más interesantes del país.

Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) es una ciudad histórica, enclavada en el entorno natural privilegiado que forman la desembocadura del río Guadalquivir, sus marismas, el Parque Nacional de Doñana y el Atlántico. Aquí aquello de "marco incomparable" no es una frase hecha, es un epíteto necesario. Y de cuando comer se trata, el magnetismo se eleva a la enésima potencia. No en vano, Sanlúcar ofrece, entre otras cosas, los vinos que dieron la primera vuelta al mundo, un marisco de primer nivel y verduras y hortalizas casi milagrosas, cultivadas junto a la playa con agua salada. Con una materia prima envidiable, la gastronomía popular sanluqueño está repleta de tesoros tradicionales como la archifamosa tortillita de camarones, o los langostinos cocidos y la manzanilla.

Estos son sólo algunos de los muchísimos motivos que existen para comerse y beberse Sanlúcar de Barrameda, ya sea durante su capitalidad gastronómica de 2022 o cuando el cuerpo (y el estómago) lo pidan. 

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Barbadillo Sanlúcar

Foto: Bodega Barbadillo

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Más de 200 años elaborando manzanilla

Sanlúcar de Barrameda es una de las tres ciudades históricas del Marco de Jerez donde se pueden criar los jereces. Son unos vinos únicos en el mundo que aquí adquieren una tipicidad aún mayor con la manzanilla, el gran emblema de la ciudad. Un vino mágico por su especial crianza bajo velo de flor, una capita de levadura que se forma sobre el vino dentro de las botas de las bodegas y que lo protege de la oxidación, entre otras cosas.

Algunas de sus bodegas cuentan con varios siglos de vida a sus espaldas, como en el caso de Delgado Zuleta, fundadas en 1744, lo que las convierte en unas de las más antiguas y longevas de España. No hay que olvidar otras imprescindibles como las bodegas de Barbadillo, quizá las más importantes de la ciudad y que celebran ahora su bicentenario.

Casa BIGOTE-langostinos-1920. La santísima trinidad de las raciones: langostinos, camarones y galeras

Foto: Casa Bigote

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La santísima trinidad de las raciones: langostinos, camarones y galeras

El langostino de Sanlúcar es, probablemente, el otro gran representante de la actividad enogastronómica de la zona. Es difícil encontrar taberna, bar o restaurante que no los ofrezca, pues son (y esto está científicamente demostrado) diferentes a los demás langostinos del mundo.Tienen hasta su particular avenida del langostino, una cariñosa forma de llamar a la zona de restaurantes de enorme nivel ubicados en Bajo de Guía, un paseo en la desembocadura del Guadalquivir. Aquí es imprescindible pasar por Casa Bigote para degustarlos recién cocidos, como sólo ellos saben hacer.

Dado el precio que alcanza un kilo de auténticos langostinos de Sanlúcar en fechas especiales como la Navidad, se están volviendo a popularizar las galeras, una alternativa más económica y no tan sabrosa que lleva lleva desde tiempos inmemoriales protagonizando sopas y guisos por toda Andalucía occidental. No se puede pasar por alto la tortillita de camarones, bocado bandera del tapeo sanluqueño que adquiere su cúlmen en la Plaza del Cabildo, concretamente en el Balbino. Ya, para coronar la experiencia, en la misma plaza repleta de bares y cientos de mesas para comer, hay que probar las papas aliñás del Barbiana.

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Foto: Cultivo Desterrado

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Los navazos y sus verduras "de arena"

¿Navazos? Mucha gente no sabe que en Sanlúcar llevan siglos cultivando verduras a pocos metros de la playa que se riegan con agua salada. Estos huertos, enormemente populares antaño y hoy casi desaparecidos, se llaman navazos y producen unas verduras realmente especiales por su textura y sabor. Multitud de variedades de papas, guisantes, zanahorias, cebollas o remolachas adquieren aquí una identidad especial.

Merece la pena acercarse a conocer a Rafa Monge, que desde su Cultivo Desterrado aboga por la defensa de las verduras feas y auténticas con las que ha estado surtiendo a grandes restaurantes de la provincia como Aponiente*** de Ángel León, Mantúa* de Israel Ramos o Ciclo de Luis Callealta.

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Foto: Dulcería de la Rondeña

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Sus dulces rondeños

También hay sitio para los dulces tradicionales en Sanlúcar de Barrameda. La parada más famosa de la ciudad es la Dulcería de la Rondeña, donde en 1961 comenzaron ofreciendo sus históricos Desayuno y Masa Real, ampliando hoy con más pastelería artesanal, bollería tradicional andaluza, polvorones, mantecados, otras especialidades navideñas y mazapanes.

El tocino de cielo es también muy típico de Sanlúcar (por su relación con el uso del huevo en la clarificación del vino), así como las tortas de aceite o las alpisteras, un dulce tradicional muy local que sólo se puede encontrar en época de Cuaresma.

iStock-619524482. Un enclave para comérselo

Foto: iStock

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Un enclave para comérselo

Sanlúcar es una ciudad que también puede comerse con los ojos. Su ubicación estratégica a orillas del Atlántico, en la desembocadura del Guadalquivir, ha hecho que su relación con América haya tallado la identidad de la ciudad. Actualmente se halla inmersa en la conmemoración del V Aniversario de la Primera Circunnavegación a la Tierra. La gesta que comenzó Magallanes en 1519 partió de Sevilla con cinco naves y se aprovisionó en Sanlúcar. A su regreso, en 1522, a Sanlúcar de Barrameda sólo llegó una de ellas, la Nao Victoria, bajo la responsabilidad de Juan Sebastián Elcano.

Esta proeza de la humanidad, equivalente en su época a la reciente llegada a la Luna como anticipo de los viajes espaciales, salpica la ciudad con un patrimonio muy atractivo, como la ya mencionada Plaza del Cabildo, la iglesia gótica de Los Desamparados, el antiguo Palacio de Orleans-Borbón (que actualmente alberga el ayuntamiento de la ciudad y que tiene unos jardines por donde merece la pena perderse), la Iglesia de Nuestra Señora de la O (una de las más bellas de la ciudad y construida sobre el antiguo alcázar), el Palacio Ducal de Medina Sidonia (monumento histórico-artístico desde 1978), el Castillo de Santiago (una fortaleza del siglo XV que sirvió como alojamiento a los Reyes Católicos y a los Duques de Medina Sidonia) o la Parroquia de Santo Domingo (renacentista del siglo XVI).

Y es que sí, Sanlúcar es mucho más que veraneo, playas y carreras de caballos y 2022 puede ser un año perfecto para comprobarlo.

Barbadillo Sanlúcar