Raimat

La bodega que hizo de un desierto el mayor viñedo sostenible de Europa

Pioneros en viticultura, guardianes de la biodiversidad y artífices de algunos de los vinos con más fama de Cataluña.

Una pareja de conejos atraviesa en un suspiro el camino de tierra que separa dos parcelas de viñas. Puede que este sea el único vestigio que queda de la aridez de las 3.200 hectáreas que hace más de 100 años adquirió Manuel Raventós, propietario de Codorníu. Puro desierto a 15 minutos de Lleida que consiguió convertir en la mayor finca familiar de Europa: Raimat.

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Bodega Raimat | Viñedos de Raimat

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Esta es una historia de empeño y comunidad, de joyas arquitectónicas y progreso, de triunfos y valores en un pequeño gran universo de las afueras con multitud de propuestas de actividades y, por supuesto, vinos y cavas perfectamente maridados con una gastronomía que pone la guinda a un paisaje idílico.

UN OASIS EN EL DESIERTO

Un hombre posa ante la cámara. Está en un páramo yermo, desangelado, y tras él, lo que parece un castillo medio en ruinas. La foto no muestra mucho más, pero es el inicio de algo grande. Era 1914, y Manuel Raventós acababa de adquirir una finca de 3.200 hectáreas a unos minutos de la capital de la provincia.

Dejando Codorníu en manos de sus hijos, decidió lanzarse de lleno a transformar Raimat, despoblado desde la Guerra de los Segadores, a mediados del siglo XVII. Lejos de ser una locura, Raventós conocía el potencial del lugar, cuyo duro clima continental, sumado a la riqueza del río Segre, era ideal para la fruta que allí crecía.

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Bodega Raimat | En Raimat Natura hay una gran cantidad de conejos gracias a la prohibición de la caza

La fama aromática y jugosa de sus productos debía poder darse también en la uva, así que no dudó en plantar allí la semilla de su proyecto. Aprovechando el reciente canal de Aragón y Cataluña, el empresario construyó más de 100 km de acequias, un pantano y acueductos, y eliminó la salinidad de una tierra abandonada plantando 75 hectáreas de chopos.

A estos se sumaron las vides, colocadas en ocho parcelas, una por cada hijo, y en el resto de terreno, cereales y, a lo largo de los años, más viñas, con las que acabaría creando el manto verde tan característico de la finca, que hace difícil imaginar la aridez de sus orígenes.

UN CASTILLO, UNA COLONIA, UNA CATEDRAL Y UN TEMPLO

No solo los suelos se transformaron en aquel gran páramo. Decidido a recuperar el pueblo de Raimat, Raventós creó la primera colonia vitivinícola de Europa, con 100 casas para trabajadores y familiares. La lista de infraestructuras es larga: escuela, iglesia, cooperativa, depósitos de agua, 150 km de carreteras, más de una decena de almacenes, corrales y cuadras, prensas hidráulicas, máquinas frigoríficas, destilería, 12 km de línea eléctrica y otros 18 de telefónica.

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Bodega Raimat | Un grupo entra en la bodega, obra del discípulo de Gaudí, Joan Rubió y Bellver

Solo tuvieron que esperar hasta 1917 para hacer la primera vendimia. 490 kg de uva repartidos en siete cestas fue el fruto de la primera cosecha, de donde salió el primer vino de la casa, que se hizo en los bajos del castillo. La fortificación, de origen árabe y reconstruida por la familia, es ahora un alojamiento regentado por la bisnieta del visionario y aún guarda en sus salas toda la esencia de antaño.

Un año después de aquel primer vino, se erigió la bodega, diseñada por Joan Rubió y Bellver, discípulo de Gaudí, y que constituye el primer edificio de hormigón forjado hecho en España. Sus arcadas y su encanto modernista le otorgaron, como a algunas otras de Cataluña, el distintivo de Catedral del Vino. No fue hasta 80 años después que Domingo Triay diseñó el actual edificio, que se integra en las colinas de la finca en una especie de pirámide cubierta que invita a fundirse con el paisaje.

PIONEROS EN VITICULTURA

Levantar el imperio Raimat no fue un camino de rosas. Poco después de la primera vendimia, nada más iniciar el proyecto, se sucedieron varias décadas marcadas por plagas como la sal, los mosquitos, los conejos y las orugas. A pesar de esto, y gracias en parte a las mejoras en maquinaria con las que se equipó el viñedo, Raventós pudo seguir adelante, marcando en su historia el hito de tener una de las bodegas más innovadoras de Europa, especialmente en técnicas de viticultura, como el riego por goteo.

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Bodega Raimat | La vendimia de Raimat es una de las más largas de Cataluña por el gran tamaño del viñedo

Una de las mayores novedades fue la introducción en la península de algunas variedades internacionales de uva, como Cabernet Sauvignon, Chardonnay o Merlot en los 70. En la actualidad, son más de una decena las que salpican su viñedo, 100% sostenible desde 2008 y a las puertas de ser también 100% ecológico. Impulsores de la DO Costers del Segre en 1986, Raimat ya recoge una media de cuatro millones de kg de uva al año y cuenta con más de una decena de vinos y cavas.

Uno de los más famosos es el Raimat Abadia, la marca de vino más antigua de la denominación y el vino más emblemático de la bodega. Tanto esta gama como la de Vol d’Ànima o la mayoría de sus monovarietales, entre los que se encuentran el Boira o el Saira (primer albariño catalán), han hecho que Raimat reúna más de 30 premios en prestigiosos concursos internacionales.

Presente en todos los continentes, esta marca, la más vendida en Cataluña, ha conseguido sacarle todo el partido a una tierra antaño yerma y a un marcado clima continental de influencia mediterránea.

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Bodega Raimat | Algunos de los vinos de Raimat acompañados de un aperitivo

Vinos como el Chardonnay Castell, elaborado desde los 70, El Silenci del Molí, un homenaje a la historia del lugar, el Raimat Clamor, que honra al lago del que beben sus viñedos, o el cava reserva El Cim del Turó, de cepas con más de 25 años, son emblemáticos e históricos de una bodega que fue escogida Bodega del Año en la Guía Gourmand 2021.

LA SOSTENIBILIDAD POR BANDERA

Raimat Natura es el gran ejemplo de porqué la naturaleza es sabia. Los estorninos se habían convertido en un problema para la viña, y la caza había acabado con la presencia de conejos.

Cuando la práctica se prohibió, los halcones y águilas aparecieron en escena, ahuyentando a los malhechores, y los conejos volvieron a brincar entre las viñas, al igual que algún que otro zorro y ejemplares en peligro de extinción.

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Bodega Raimat | El Lago del Clamor ha permitido recuperar la biodiversidad de la zona

La eficiencia energética y el respeto medioambiental son la bandera de Raimat, que no solo hace uso de las energías renovables en sus edificios, rebajando su nivel de emisiones y su ahorro de agua, sino que esto también se traduce a la viña.

Las cubiertas vegetales, las técnicas ecológicas contra plagas o el uso de agua procedente del deshielo pirenaico hace que se reduzca la erosión, la sequía y el peligro vital de los animales que viven en sus tierras. Más de un centenar de especies de flora y fauna pueblan este terreno de 700 hectáreas que los discípulos de Manuel Raventós han abierto al público para que cualquiera pueda acceder libremente.

Su nuevo centro de interpretación y la multitud de itinerarios señalizados añade valor a una visita que se puede complementar con actividades como una visita con degustación a la bodega, un paseo en bicicleta eléctrica, una ruta guiada por las viñas o incluso un vuelo en globo.

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Bodega Raimat | Restaurante que dirige el chef Xixo Castaño, estrella Michelin

Y para reponer fuerzas, qué mejor que ver cómo el sol se esconde, bañando el verde terreno de Raimat, mientras se disfruta de sus vinos y una gastronomía km 0 dirigida por Xixo Castaño, el chef del restaurante Malena, galardonado con una estrella Michelin, y con un claro concepto de territorio.

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