A veces, segundas partes sí fueron buenas

Dani García: cocinero en Nueva York

El chef andaluz regresa a Manhattan y lo hace por partida doble. No se trata de una revancha, es una declaración de intenciones.

Si se busca en Google “Dani García Nueva York”, los más de 9 millones de resultados que arroja el buscador en apenas 30 segundos, son confusos. Resulta extraño ver cómo las noticias sobre que el restaurador cierra su restaurante en Nueva York se solapan con otras, más recientes, que anuncian apertura en Manhattan. Y por partida doble. De 2014, año en el que el cocinero malagueño cerró las puertas de Manzanilla, su primera incursión en la Gran Manzana, hasta hoy, la vida de García ha dado tantos giros como veces ha recorrido el mundo abriendo sucursales de sus marcas más queridas como BIBo, Lobito o la recién llegada Leña en diferentes puntos del planeta. Seis años en los que también ha habido despedidas, no solo la de Manzanilla, sino también la del restaurante Dani García, premiado con tres estrellas Michelin, en noviembre de 2019.

Dani García

Foto: Grupo Dani García

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Apenas han pasado unos meses desde entonces y, a pesar del atropello de esta crisis sanitaria mundial que ha dejado tiritando sectores como el de la restauración, ninguno de los numerosos proyectos en cartera del cocinero se ha visto afectado. 2020 pilló a García con los deberes hechos, de ahí que su nueva normalidad pase por abrir locales en Nueva York, Miami o Madrid, donde acaba de inaugurar Leña y pronto estrenará la marca que el cocinero ha creado en exclusiva para Four Seasons, Dani, una mezcla de alta cocina en un espacio casual y relajado “donde puedas comer una excelente hamburguesa con las manos acompañada de un tomate nitro” asegura a Viajes National Geographic. Hace tiempo que García se quitó el corsé.

El cocinero asegura que dentro de la compleja situación que vivimos, tampoco puede quejarse y, a pesar de que como empresa no ha sido fácil, “seguimos adelante”. Y continúa: “lo que tenemos en España es nuestro y el resto está muy diversificado”. Tanto, que se puede leer su nombre escrito en rincones que van desde Marbella a Madrid pasando por Doha y, a partir de finales de año, Nueva York. “La realidad es que las aperturas de Nueva York que acabamos de anunciar las llevamos trabajando desde hace más de un año, nada ha sido de un día para otro. Tampoco los proyectos en Arabia Saudí o Qatar, que ya está abierto”, matiza.

Pero a pesar de sus numerosas y recientes aperturas, el restaurador suma ya 7 restaurantes, ha sido el anuncio de su regreso a Nueva York lo que ha copado portadas y hasta destacados en el New York Times, que recibe al malagueño de vuelta con los brazos abiertos. Que García tenía ganas de regresar a la ciudad era evidente, pero también lo era el hecho de que no iba a hacerlo a cualquier precio. “En todo este tiempo hemos tenido dos oportunidades para regresar, pero ninguna nos ha convencido porque ni las localizaciones ni los partners eran lo que deseábamos”, sentencia. Lo cierto es que el cierre de Manzanilla supuso un mazazo para el chef, pero con él aprendió una valiosa lección, y es que a pesar de las ganas, también hay que tener sentido común, algo que, bien por inexperiencia o bien por la incapacidad de decidir, no sucedió con Manzanilla. Pero como a veces las segundas partes sí son buenas, García vuelve a Nueva York y lo hace por partida doble en un giro (otra vez) de guión mucho menos emocional pero con el componente racional que seguramente faltó en su primera incursión.

“En todo este tiempo hemos tenido dos oportunidades para regresar a Nueva York, pero ninguna nos ha convencido porque ni las localizaciones ni los partners eran lo que deseábamos”

Como cualquier historia de amor, la de Dani García con Sam Nazarian y C3 (la plataforma gastronómica, Creating Culinary Communities, de sbe) está basada en la libertad y la confianza, dos conceptos que han sido clave a la hora de afianzar una relación que comenzó gracias a OHL y el proyecto Canalejas (del que forma parte Four Seasons Madrid). Un feeling que ha hecho posible desarrollar, en poco más de un año, lo que será el desembarco del malagueño en Manhattan con dos locales: Casa Dani, “que unirá lo mejor de Lobito de Mar y BiBo, con toques más mediterráneos, con espetos, arroces, ibéricos y atún”, y Minük, un fast food saludable cuya carta se centrará en “ensaladas de diferentes países del Mediterráneo y pollos asados”. Son solo los primeros pasos de una alianza que nace con el objetivo de forma exponencial en los próximos años. “Ellos te abren la mente empresarialmente; nosotros le aportamos una gastronomía mediterránea con chispa”, apunta.

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La internacionalización de la cocina de Dani García es, también, la de la gastronomía española. 

¡Una de bravas!

Ubicados en Manhattan West, en uno de los populares food halls que tanto gustan a los neoyorkinos, y con las oficinas de Amazon y JP Morgan como ilustres vecinos, Casa Dani y Minük llegan a la Gran Manzana para tratar de acercar al público americano la esencia de la gastronomía mediterránea, algo que no pudo llevar a cabo la primera vez. “No pienso en Nueva York ni desde el rencor ni desde el fracaso, la diferencia ahora es que soy yo, es mi cocina, y si quiero hacer gazpacho pues lo haré”. Además de cómo saber hacer las cosas, García juega con cierta ventaja por dos motivos; el primero de ellos es saber cómo funciona el ADN americano, un paladar estricto que busca la esencia de la cocina, y el segundo es el buen momento que vive la gastronomía española en una ciudad como Nueva York.

“No pienso en Nueva York ni desde el rencor ni desde el fracaso, la diferencia ahora es que soy yo, es mi cocina, y si quiero hacer gazpacho pues lo haré”

Prácticamente todo el mérito de esto ha sido de José Andrés, quien llevó hasta la Gran Manzana todo el sabor de España con la ayuda de Ferran y Albert Adrià. Andrés tenía muy claro que Nueva York necesitaba desayunar churros y disfrutar unas bravas con un par de cañas bien tiradas y solo esperó el momento adecuado para llevarlo a cabo. Y así nació Little Spain, una especie de mercado diseñado como un espacio multidisciplinar donde se sirve lo mejor de la cocina patria en mitad de un ambiente mucho más parecido a España que a Nueva York. Y ahí siguen triunfando. ¿El secreto? García lo tiene claro: “saber hacer ver al público la esencia real de la tierra y la cultura de la cocina española, hasta diría que me he comido una mejor ensaimada allá que aquí”. Dani García ha llegado a Estados Unidos para quedarse, pero no quieto, y en el espectacular mapa gastronómico que ha diseñado en los últimos años ya aparecen dibujadas ciudades como Miami, donde pronto encenderá los fogones para dar vida a platos como su famoso brioche de rabo de toro o la ensaladilla rusa a la andaluza.

Leña

Leña, su próxima aventura en Madrid. 

Leña, la penúltima aventura en Marbella

Mientras ese momento llega, García está ahora inmerso en la apertura de Leña (18 de junio), un concepto basado en brasas y carnes “como no existe en España”. El cocinero pierde el norte describiendo su penúltima aventura, y hasta hay que frenarle mientras habla de los platos que componen la carta, entre los que destacan ahumados americanos, yakitoris “tan auténticas como si las comieras en Tokio”, kebabs, hamburguesas picadas ante el comensal, pollos y patos asados, cortes a la parrilla... En definitiva, un oasis para carnívoros que resulta también todo un viaje alrededor del mundo a través de infinitos, o casi, platos de carne.

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