Birras monásticas

Donde los monjes aún hacen cerveza

Una visita cervecero-religiosa por las abadías trapenses de Valonia.

Amargas, afrutadas o con toques de chocolate o caramelo, las distintas variedades de las cervezas trapistas de la región belga de Valonia figuran por méritos propios entre las más apreciadas y buscadas por los amantes de la bebida dorada por excelencia. Siguiendo recetas que, en ocasiones, se remontan a siglos, su fabricación ha sido llevada a cabo por monjes que construyeron hermosas abadías para dedicar su vida a Dios y a la producción de cervezas que han traspasado fronteras. Tanto, que se han convertido también en un reclamo turístico y no solo por su sabor, también por la espectacularidad de sus monasterios y por los maridajes que en ellos se proponen en esta región del sur de Bélgica. ​

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Notre-Dame d'Orval

Foto: iStock

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Notre-Dame d'Orval

Situada en un profundo valle entre los bosques de las Ardenas belgas, un aire de misticismo y leyenda envuelve la Abadía de Notre-Dame d’Orval. Fundada en 1132 por monjes cistercienses, la abadía prosperó durante siglos hasta su destrucción durante la Revolución Francesa. Después de la Primera Guerra Mundial, una nueva abadía fue construida y fue a partir de 1931 cuando sus monjes empezaron a producir la famosa cerveza de Orval. Siguiendo un proceso de tres fermentaciones, esta bebida casi secreta se fabrica dentro de los muros de la abadía, cuyas instalaciones solo pueden visitarse dos días al año. Los viajeros que se acerquen a Orval podrán explorar las ruinas de la antigua abadía y descubrir también un cremoso queso producido en este lugar que combina a las mil maravillas con el zumo fermentado de cebada. 

Scourmont

Foto: Facebook Chimay

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Scourmont

En 1850 un pequeño grupo de monjes llegó a la meseta de Scourmont, cerca de Chimay, y construyeron un bello monasterio además de una granja, una cervecería y una fábrica de quesos. Fue aquí donde los religiosos cistercienses desarrollaron las cervezas Chimay, conocidas por su amplia variedad de tipos y sabores. Una visita a la Abadía de Scourmont permite, entre cosas, descubrir la belleza de su iglesia así como un paseo en sus magníficos jardines. Pero, por encima de todo, lo que no puede faltar en esta región del sur de Valonia, es la Chimay Experience, un tour multisensorial con el que  conocer todos los entresijos sobre la fabricación de las cervezas y quesos trapistas que llevan años haciendo las delicias de los gourmets más exigentes.

Foto: Valonia Bélgica Turismo

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Saint-Rémy de Rochefort

Los registros más antiguos sobre la fabricación de cerveza en la Abadía de Saint-Rémy de Rochefort datan de finales del siglo XVI. La producción de la bebida dorada se convirtió en la principal fuente de ingresos para los monjes de la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, que en la actualidad fabrican tres variedades distintas de esta cerveza trapista: la Rochefort 6, la Rochefort 8 y la Rochefort 10, cada una con su aroma y sabor propios claramente diferenciados. Del conjunto monumental de Saint-Rémy de Rochefort tan solo la iglesia está abierta al público mientras que tanto la cervecería como la abadía no permiten la entrada a los visitantes. 

Maredsous

Foto: tourisme-maredsous.be

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Maredsous

En el valle del río Sambre, una región boscosa al sur de Valonia se alza imponente la Abadía de Maredsous construida con un estilo neogótico. Los monjes benedictinos que fundaron este lugar en 1872 llevan una vida contemplativa que no les impide recibir a los visitantes que llegan para descubrir los sabores de sus cervezas y quesos. En el centro Saint Joseph, los curiosos podrán conocer y probar las distintas variedades de la cerveza Maredsous para recorrer más tarde los edificios de este hermoso complejo monástico como la abadía, el cementerio o el jardín de los monjes.

Notre-Dame de Leffe

Foto: leffe.com/en

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Notre-Dame de Leffe

Fundada en 1152 cerca del pueblo de Dinant, la Abadía de Notre-Dame de Leffe sufrió, como la mayoría de ellas en Bélgica, los estragos de la Revolución Francesa que suprimió la fabricación de cerveza hasta principios del siglo XX cuando los monjes pudieron volver a la abadía. Aunque actualmente, la Leffe ya no se produce dentro de los muros de este complejo monástico, la mejor opción para descubrir toda la historia de esta célebre marca es visitar la Maison Leffe en Dinant. En este hotel-museo el viajero aprenderá la historia y proceso de fabricación de la bebida además de saborear las diferentes variedades de Leffe en esta experiencia sensorial difícil de olvidar.

Scourmont

Donde los monjes aún hacen cerveza

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