Jugar a recolectar

¿Buscar setas? 10 destinos para vivir el micoturismo

Entre las tonalidades ocres y rojizas de los paisajes otoñales, una de las actividades más agradecidas: la recolección de setas.

Los bosques, los prados y los pinares se convierten en los enclaves naturales más populares de la estación. Su reclamo principal: los hongos y las setas, toda una excusa para disfrutar de la naturaleza y la gastronomía a partes iguales.

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Navaleno

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Navaleno (Soria)

Los espesos bosques de pino negro de la comarca soriana de Pinares acogen más de 150 especies de hongos diferentes -de las 2.700 que hay catalogadas en Castilla y León-, de ahí que esta área sea una de las más conocidas en lo que se refiere a la recogida y búsqueda de setas y hongos en la Península Ibérica. Entre las más habituales se encuentran los boletus, los níscalos y las setas de cardo, pero también hay otras menos conocidas que no son posible encontrar en otras regiones, como los pies azules, los perretxicos, los nansarones, parasoles o amanitas cesáreas. Además, en su Centro Micológico se pueden encontrar exposiciones sobre las diferentes variedades, también se imparten cursos para saber diferenciarlas y visitas guiadas. Eso sí, aunque se vaya por libre a Navaleno, para recolectar setas es necesario obtener un permiso.

Parque Natural del Montseny (Barcelona)

Parque Natural del Montseny © iStock

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Parque Natural del Montseny (Barcelona)

Una de las Comunidades Autónomas con más tradición micológica es Cataluña, especialmente en el Parque Natural del Montseny, ubicado en las inmediaciones de Barcelona. En él lo que predominan mayormente son los hayedos, los castaños y las encinas, entre los que se encuentran algunas especies de setas como níscalos, trompeta o negrilla, tres tipos de setas especialmente apreciadas por su valor gastronómico. Para saber diferenciarlos bien, entre comestibles y no comestibles, la oficina de turismo de Montseny ofrece al visitante la oportunidad de contratar visitas guiadas por el bosque donde con la ayuda del personal experimentado enseñan a identificar cuál es cada una de ellas.

© Visita Ambroz

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Valle de Ambroz (Extremadura)

Los bosques de castaños del Valle de Ambroz no solo tiñen de rojizo todo el valle, sino que regalan a la tierra algunos de los manjares del otoño: las castañas, las setas y los hongos. Aunque el lugar extremeño con mayor número de hongos quizá sea La Vera, la razón por la que este valle merece una visita es porque en él cada año se celebra el Otoño Mágico, un festival que incluye actuaciones musicales, teatro, jornadas gastronómicas y varias charlas. Entre ellas no puede faltar la de micología, donde tratan las especies que se pueden encontrar en Ambroz y que son comestibles. Algunas de las más frecuentes son los níscalos, los boletus aereus y la amanita cesárea, entre otras.

© Turismo de Navarra

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Sendero Micológico de Unzué (Navarra)

Con un trazado en forma de raqueta, el valle de Unzué ofrece una transición entre el bosque continental mediterráneo y los húmedos hayedos, un lugar perfecto para el desarrollo de la micología. Para descubrir cada una de las bondades que ofrece la tierra en esta zona lo ideal es hacer hacer la ruta que comienza en la iglesia de San Milán y sigue el camino agrícola, permitiendo al excursionista observar la diversidad de hongos que se hallan a lo largo del recorrido como los rebozuelo, el hongo royo o la seta de pino.

Rabanales (Zamora)

© iStock

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Rabanales (Zamora)

Muy cerca de la frontera con Portugal, en la comarca de Aliste se encuentra este pequeño municipio conocido por contar con uno de los senderos micológicos más ricos de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. En sus inmediaciones se puede encontrar el Centro de Interpretación de las Especies Micológicas de Rabanales, donde conocer las más de 200 especies de hongos que también se pueden encontrar entre sus montes, bosques y prados. Boletus, níscalos, rebozuelos, senderuelas, setas de cardo y oronjas, son las variedades más recogidas y conocidas de la zona. Además, desde este centro se ofrecen excursiones guiadas al campo y talleres de identificación de setas, algo fundamental para todos aquellos que quieren iniciarse en el micoturismo.

Sierra de Guadarrama (Madrid)

Sierra de Guadarrama © iStock

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Sierra de Guadarrama (Madrid)

El Parque Nacional de Guadarrama cuenta con la mayor parte de sus montes regulados para la recogida de setas, si bien hay que tener en cuenta que determinadas zonas de reserva tienen restringida la recolecta. La ruta ideal de micoturismo por la Sierra de Guadarrama comienza en las inmediaciones del pueblo de Cercedilla y discurre por un sendero que se alarga en paralelo al arroyo de Pinolobero, una ruta húmeda en la que con gran facilidad se pueden encontrar diferentes tipos de setas y hongos.

Bosque de Muniellos (Asturias)

Biosfera de Muniellos © iStock

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Bosque de Muniellos (Asturias)

Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, situado entre las comarcas de Ibias y Cangas de Narcea, este primitivo bosque asturiano compuesto por los montes de Muniellos, Viliella y Valdebois, es el mayor robledal de España y uno de los mejores conservados de Europa. De ahí que no sorprenda que esta sea la zona en la que se encuentra la mayor diversidad biológica de la cordillera Cantábrica con hasta 400 variedades de setas. Este bosque privilegiado para la recogida de setas cuenta con dos rutas senderistas que comienzan en Tablizas, donde se ubica el centro de recepción de visitantes: la ruta del río, la más sencilla de realizar, y la de Fuenculebrera, un pelín más larga y compleja.

Valle de Hecho (Huesca)

Valle de Hecho, Huesca © iStock

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Valle de Hecho (Huesca)

Los frondosos bosques de pinos y hayedos del Valle de Hecho, junto a su ubicación, horas de sol y humedad, permiten a los amantes de la micología la recolección de setas prácticamente durante todo el año. En primavera los hongos más abundantes son los perrechico y las setas de prado mientras en verano son frecuentes las seps -un tipo de boletus comestible-, mientras que en otoño las especies que se pueden recoger son los rebichuelos y las setas de pino. En esta zona se debe tener en cuenta que para la recolección es necesario obtener un permiso que se puede otorga en el Ayuntamiento.

Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén)

Paisaje del Valle del Guadalquivir, en las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas © iStock

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Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén)

Considerado como el paraíso de las setas del sur, este parque natural ofrece a los visitantes gran variedad de especies. Entre los más comunes se encuentran los níscalos, conocidos por los locales como guíscanos. También se pueden recolectar el cardo cuco, la cagarria, la seta de chopo, la barbuda, la negrilla o la seta tocona, por poner algunos ejemplos. Si se quiere aprender más, hay que hacer una parada en el Punto de Información Micológica del Centro de Interpretación el Sequero, en Siles, donde cada otoño se celebran unas jornadas micológicas que invitan a locales y forasteros a profundizar y aprender sobre las bondades que ofrecen estos montes.

Parque Natural de Gorbeia (País Vasco)

Boletus Edulis © iStock

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Parque Natural de Gorbeia (País Vasco)

Coronado por la cumbre Gorbeia este parque, que se extiende entre Álava y Bizkaia, es una de las mejores opciones del País Vasco para salir a recoger setas. En él abundan los bosques de robledales, hayas, alisos, fresnos y sauces que ofrecen al visitante diferentes tipos de paisajes entre los que hacer rutas de senderismo, así como recorridos micoturísticos. Y es que allí, además de setas, los hongos son una de las estrellas, especialmente el edulis, el pinícola y el aereus.

Rabanales (Zamora)