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Esto es lo que hay que comer en cualquier viaje a Jaén

Quien piense que en este rincón de Andalucía solo se saborea el aceite está muy equivocado.

La meca de oleoturismo, y uno de los puntos calientes de la gastronomía española, tiene mucho que ofrecer en materia de producto. Jaén, tierra de olivos, cuenta además de con el mejor aceite del mundo con una gastronomía propia muy arraigada a la tierra, a las tradiciones y a los productos locales. Estos son los bocados que no te puedes perder.

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Aceite de oliva

Aceite de oliva © iStock

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Aceite de oliva

Una vez te adentras en el Parque Natural de Despeñaperros, el mar de olivos jienense se torna sobrecogedor. Y es que, entre sus pueblos, ciudades y castillos, Jaén cuenta con más de 66 millones de olivos colocados minuciosamente en hileras que proporcionan cada año más de 685 toneladas de aceite de oliva. Este oro líquido, que cuenta con una Indicación Geográfica Protegida (IGP) propia desde mayo de 2020, IGP Aceite de Jaén, lo vas a poder probar en cada plato y en cada restaurante, pero llevarse una botella a casa siempre es un placer.

Aceitunas aliñadas

Aceitunas aliñadas © iStock

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Aceitunas aliñadas

Donde hay aceite hay aceituna, pero no una cualquiera: la aliñada. Estas aceitunas se elaboran en empresas familiares de larga tradición en el sector oleico, además de contar con recetas típicas familiares, convirtiéndoles en expertos del aderezo de las aceitunas.

Las tradicionales se aliñan como se hacía antaño, con especias naturales, pero hay otras con un sabor más intenso que se venden partidas o machacadas, incluso algunas con mojo picón -una salsa canaria que le da un toque picante- o con encurtidos como zanahoria o pepinillos.

Quesos con premios

© Quesos y Besos

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Quesos con premios

Entre las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, se reparten numerosas queserías jienenses que han dado a conocer sus productos fuera de las fronteras de su provincia gracias a su altísima calidad. Quesos y Besos, que se llevó el primer premio en el 9º campeonato de quesos del Salón de Gourmets al Mejor Queso de España 2018 con su queso Olavidia, madurado con mohos y carbón vegetal. O la torta panadera de leche cruda de cabra de Cumbres del Segura, que madura de 75 días a 115 días en la comarca de La Loma. Tampoco se queda atrás el queso semicurado de leche de cabra de Quesos Sierra Sur, elegido uno de los mejores quesos del mundo en los World Cheese Awards.

Embutidos de caza

Chorizo de ciervo © Embutidos Carrasco

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Embutidos de caza

Entre las chacinas más conocidas del Monde de la Comarca Sierra de Cazorla están los embutidos artesanales elaborados con carne de caza, como los que se preparan con ciervo o jabalí. Dos productos únicos, elaborados a mano y rigurosamente curados y secados mediante procesos naturales que sorprenden por su potencial aroma y sabor.

Ochío

Ochíos © iStock

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Ochío

Fuera de la provincia de Jaén no es fácil encontrar el ochío, un pan de origen monástico elaborado con aceite de oliva y matalahúva, una planta herbácea que le da un sabor especialmente particular. Al contrario de lo que pueda parecer, el ochío es un pan dulce, aunque cuenta con una versión salada en la que el azúcar se sustituye por pimentón. La curiosidad de su nombre, como no podía ser de otra manera, hace referencia al número de veces que se divide cada kilo de pan para elaborar estos bollitos: ocho.

Morcilla de caldera

© iStock

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Morcilla de caldera

En Úbeda, concretamente en la comarca de La Loma, se elabora otro de los embutidos más típicos de Jaén: la morcilla de caldera. Una morcilla diferente al resto que se elaboran en España por ser escaldada en una caldera antes de ser embutida junto a los piñones y resto de ingredientes. Y es precisamente ese instante en el que se le sumerge en el agua lo que le aporta un sabor peculiar al producto.

Carne de relleno

Carne de relleno © Embutidos Navarro

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Carne de relleno

Morcilla blanca, embutido de carne de relleno o morcilla de huevo son los tres nombres por los que se conoce a este embutido elaborado con huevos, paleta y panceta de cerdo, patata, almendras y azafrán, lo que le concede ese color tan característico. Se puede comer en el mismo formato que la morcilla, con la diferencia de que no se cocina ya que está cocido, o encontrarlo en formato de paté o crema de embutido para acompañarlo con ochío.

Postres tradicionales

Gachas © iStock

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Postres tradicionales

La infinidad de dulces y postres típicos jienenses no tiene fin. Las pastelerías artesanales de ciudades y pueblos cuentan en sus vitrinas con bocados meritorios de un monumento, especialmente los que provienen de recetas que se han logrado mantener con el paso del tiempo como los alfajores, cuya receta ha llegado hasta el día de hoy debido a la influencia de los árabes que llegaron a Jaén en la conquista. También hay otros dulces tradicionales como las hojaldrinas, las bizcotelas, los mantecados de huevo, los roscos de vino o las gachas dulces, un plato antiguo muy asociado a las épocas de escasez debido a que estas masas eran capaces de saciar el hambre por muy poco dinero.

Carne de relleno