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La gastronomía también quiere reducir a cero su huella de carbono

Cada vez más empresas de alimentación y consumo se centran en buscar alternativas sostenibles tanto en su producción como en su distribución.

Desde la llegada de la Revolución Industrial, el incremento de la temperatura media de la Tierra ha ido en aumento a medida que las concentraciones de los gases efecto invernadero en la atmósfera eran mayores. Según los datos de Naciones Unidas, desde 1990 las emisiones mundiales de dióxido de carbono han aumentado en casi un 50%.

Estas emisiones, llamadas huella de carbono (CO2), son las que cada persona, empresa u organización deja en el planeta en función de sus hábitos diarios y de consumo. Dicho de otra forma, esta huella que es el equivalente a la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que el ser humano produce cada día. Entre los gestos que miden la huella se encuentra la alimentación -si se consumen alimentos ecológicos o de kilómetro 0, si están envasados o no y si esos envases se reciclan o no-, el consumo energético de los electrodomésticos del hogar -y si su energía proviene de fuentes limpias-, el medio de transporte qué se utiliza -si es eléctrico o no- y cómo se utiliza -cuánto consume, cuántos kilómetros se realizan, cuánta gente va en su interior...-, son algunos ejemplos de las actividades diarias que dejan huella de carbono en el planeta.

alimentos plastico

istock

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LO QUE ENTRAÑA LA HUELLA DE CARBONO

Según el informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la probabilidad de que el cambio climático sea debido al ser humano es del 95%. Por no hablar de que el crecimiento que se esperaba del nivel del mar a finales de siglo, en 2007, era de entre 18 y 59 centímetros y, a día de hoy, esos datos han aumentado a un rango entre 26 y 82 centímetros. Esta es la causa del Calentamiento Global procedente de la quema de combustibles fósiles, uno de los motivos que más importancia tiene dentro de la huella de carbono. Y es que, las actividades humanas suponen en muchos casos la “necesidad” de utilizar este tipo de combustibles fósiles y, al hacerlo, se emiten gases como el dióxido de carbono o el metano. Estas emisiones aumentan la concentración de estos gases en la atmósfera por encima de sus niveles naturales haciendo que, por su composición química, absorban parte del calor que llega del sol y haga que aumente la temperatura media de la Tierra más allá de lo que ocurriría en condiciones naturales.

LA ETIQUETA CARBON TRUST

El valor de conocer qué es exactamente la huella de carbono, cómo se produce y qué es lo que genera, es el primer paso para comenzar a reducirla de manera individual y colectiva. Por su importancia, ya hay numerosas empresas que han tomado conciencia sobre qué es la huella de carbono y cómo sus actividades estaban contribuyendo a fomentarla a altos niveles.

Lo que ocurre es que, para ser realmente efectivos, los consumidores deben poder acceder fácilmente a la información real sobre su impacto en el cambio climático a través de los productos y servicios que utilizan. Y es que, el acceso a esta información, empoderaría a los consumidores ayudando a volcar los mercados hacia prácticas más sostenibles.

Carbon Trust

El desafío no es solo crear productos bio, sino que su producción sea sostenible. 

De todo esto, y de la importancia por hacer a los usuarios conocedores del impacto medioambiental que generan sus acciones así como de las empresas a las que compran, nació Carbon Trust, una organización convertida en representante mundial del asesoramiento sobre el cambio climático que ayuda a empresas, gobiernos y organizaciones de todas partes del mundo a trabajar hacia un futuro sostenible con niveles bajos de emisiones de carbono. Porque, como ellos dicen, “la sostenibilidad ambiental puede ir de la mano de la prosperidad económica a la vez que se aborda la crisis climática”. Para ello han creado un certificado Carbon Trust con el que se avalan los logros reales en sostenibilidad, favoreciendo la reputación de las marcas y forjando la confianza en clientes, inversores y partes interesadas.

UN RON CARBONO NEUTRAL

Uno de esos ejemplos es el ron premiumFlor de Cañaque se produce al otro lado del charco, en Nicaragua, de manera sostenible y que acaba de obtener la certificación carbono neutral por Carbon Trust. Este sello lo otorga directamente esta organización, considerada líder global en medición y certificación de huellas de carbono, según el estándar internacional PAS 2060 para neutralidad de carbono. Y Flor de Caña lo ha obtenido al utilizar energía 100% renovable en todo el ciclo de vida de su destilado, además de tener un plan de gestión para compensar las emisiones restantes de carbono basado en sembrar desde 2005 y cada año 50.000 árboles y estar certificado Fair Trade, en comercio justo.

Flor de caña

Flor de Caña

Mauricio Solórzano, Embajador Global Flor de Caña, explica que “la energía renovable que utiliza Flor de Caña para destilar su ron proviene de la biomasa. Una energía que se obtiene gracias a la quema de los residuos de la caña de azúcar -conocidos como bagazo-, y cuyo vapor generado activa una turbina que genera energía eléctrica. Esta práctica eco-amigable, que elimina la dependencia en combustibles fósiles, fue adoptada hace más de 10 años”, comenta Solórzano en relación a cómo Flor de Caña se ha convertido en un ejemplo de la industria, siendo el único destilado en el mundo certificado como carbono neutral. “La sostenibilidad ha sido un valor fundamental de Ron Flor de Caña desde sus inicios en 1890. Como marca, siempre estamos buscando iniciativas que nos permitan cuidar del medio ambiente y bajo esta visión, hemos venido adoptando prácticas a lo largo de los años que nos permiten ser más eficientes y eco-amigables como marca”.

Además, desde 1913, la empresa ofrece educación gratuita en su propia escuela a los hijos de sus colaboradores y, desde 1958, el hospital de la compañía ofrece atención médica gratuita a los colaboradores de Flor de Caña y sus familias. Y, desde hace treinta años, la destilería ha sido el principal donante de APROQUEN, una organización sin ánimo de lucro que ofrece servicios médicos a niños que han sufrido quemaduras, una de las causas de muerte más común por accidente en el mundo, y niños con el labio o paladar hendido.

QUORN, EL SUSTITUTO DE LA CARNE COMPROMETIDO CON EL MEDIO

En 1960 se descubrió en Reino Unido lo que ahora se conoce como Quorn, un producto -sustituto de la carne- elaborado con micoproteína obtenido a partir de un hongo y cuya venta para el consumo humano se autorizó en 1984. Esta empresa obtuvo por primera vez la certificación independiente de Carbon Trust en 2012 y, desde entonces, se han enfocado en la reducción de las emisiones de sus productos. Y lo que más mérito tiene, que además de no haber parado de crecer y expandir su negocio, sus emisiones no han hecho otra cosa que disminuir.

quorn

Quorn

“Entre 2012 y 2017, Quorn obtuvo una reducción de las emisiones por tonelada del 26%, a pesar de aumentar el volumen de producción alrededor de 30.000 toneladas durante el mismo período. El cálculo de la huella de carbono del producto les ha ayudado con la identificación de los puntos críticos de emisiones de gases de efecto invernadero de la cadena de suministro”, explican desde la sede de Carbon Trust en Europa, a lo añaden que, “por tanto, Quorn ha obtenido una visión completa del impacto del ciclo de vida de sus productos, y como consecuencia se ha comprometido con sus proveedores para gestionar mejor las emisiones que están fuera de su control operativo”.

SALENTEIN, UNO DE LOS PRIMEROS VIÑEDOS CARBON TRUST

En la provincia de Mendoza, en Argentina, se encuentran las Bodegas Salentein, una bodega enfocada a elaborar vinos de la más alta calidad comprometidos en la tierra en la que nacen. “Durante su elaboración, Salentein respeta la naturaleza y, al mismo tiempo, se involucra con la comunidad de la zona, conviriténdose en un componente esencial que se refleja en la expresión de los vinos”, explican a través de su web. En sus tierras, y en sus viñedos, se trabaja con plantaciones de varietales clásicos, buscan la preservación de vides antiguas y la aplicación de técnicas artesanales europeas además de hacer uso de una tecnología avanzada.

Valle del Uco

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Y todo ese trabajo enfocado al cuidado de la tierra y del medio ha sido reflejado en su certificación. Desde la Carbon Trust explican que “Bodegas Salentein han sido uno de los primeros viñedos en medir, certificar y comunicar la huella de carbono de sus vinos para todos sus mercados. Ellos querían conocer el impacto ambiental de sus productos y poder diferenciarlos de la competencia y lo que hizo la certificación fue darles un mejor entendimiento de sus emisiones de CO2 en toda la cadena de valor. Además, certificamos sus operaciones según el estándar de Carbon Trust, que es una verificación de las medidas adoptadas para reducir el uso de energías y las emisiones de gases de efecto invernadero”. A día de hoy, la compañía ha certificado la huella de carbono de toda su línea de vinos Portillo (Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Tempranillo, Rosé Malbec, Chardonnay, Sauvignon Blanc) para todos los países donde se exportan, incluyendo América, Europa y Asia.

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