Eno-vulcanismo

La Geria: los viñedos que brotaron del fuego

Visitar El Grifo, la bodega más antigua de Lanzarote, es descubrir el curioso vínculo entre este terruño improbable y su cotizado vino.

Lanzarote es una isla moldeada por los volcanes, el viento y el arte de César Manrique. Entre sus paisajes de fuego asoma La Geria, donde pequeños muros de piedra volcánica resguardan las vides del aire con la intención de adaptar la naturaleza a la producción del vino de malvasía. Para comprender cómo se consigue este inesperado vino blanco y dulce que nace de cenizas volcánicas, visitar la bodega más antigua de Canarias resulta esencial.

1 / 7
tanja-cotoaga-rL4gEHRt ec-unsplash. Una erupción determinante

Photo by Tanja Cotoaga on Unsplash

1 / 7

Una erupción determinante

Entre 1730 y 1736, Lanzarote sufrió la erupción de mayor duración registrada en el archipiélago canario. Las Montañas del Fuego cubrieron de negro la zona más fértil de la isla dejando un terreno inhóspito. El proceso de la llamada erupción del Timanfaya se inició en la Caldera de los Cuervos y finalizó con las explosiones de Montaña Colorada y Montaña de las Nueces, en la parte central sur de Lanzarote. Nadie podía imaginar entonces que el malpaís daría paso a un singular entorno vitivinícola donde la ceniza volcánica serviría para preservar la humedad de los cultivos. En él, una sucesión perfecta de refugios de piedra protegen las parras que brotan de hendiduras excavadas en el lapilli demostrando lo poderosa que es la naturaleza y configurando uno de los campos de labor más particulares del mundo en el que los campesinos se alían con las tierras ásperas, los vientos alisios y las escasas lluvias para elaborar vino.

iStock-1251646501. El viñedo de lo imposible

Foto: iStock

2 / 7

El viñedo de lo imposible

El Paisaje Natural Protegido de La Geria se extiende entre las localidades de Tías, Masdache y Yaiza, conformando la Milla de Oro de las bodegas lanzaroteñas. Un lugar más propio de otro mundo que sumerge al visitante en una calma tan profunda como la de sus surcos.

Fueron los campesinos quienes, con sus propias manos o ayudados por camellos como única herramienta, empezaron a cavar agujeros para acceder a la tierra vegetal y así poder cultivar en ella. Con seis metros de diámetros y hasta tres de profundidad, los hoyos están, en su mayoría, rodeados por piedras en forma circular o de media luna que ejercen como refugio contra el viento. La temperatura de la ceniza volcánica ayuda a que la uva suba su nivel de azúcares, y como consecuencia, de alcohol. 

Algunos surcos ascienden por las montañas marrones haciendo equilibrios ilusorios. En ellas, el cultivo suele realizarse de forma lineal desde hace 30 años, aunque los problemas hidrográficos son mayores. Todas las dificultades que estos viñedos sortean desde sus orígenes han impulsado el empeño de las bodegas de la zona por elaborar grandes vinos.

La poderosa extensión de coladas volcánicas es irrumpida por algunas casas blancas de ventanas verdes. Al otro lado, el Parque Nacional de Timanfaya continúa la sucesión de paisajes espaciales, y los atardeceres dejan maravillosas imágenes de camellos descansando después de transportar a los turistas por el parque. Camellos que de la agricultura pasaron al turismo al igual que numerosas familias en la isla.

El Grifo 5. Los viticultores, creadores de un paisaje único

Foto: El Grifo

3 / 7

Los viticultores, creadores de un paisaje único

En cada estación del año, La Geria muestra un paisaje distinto. Los diversos microclimas de Lanzarote juegan un papel esencial en estos suelos. Las lluvias, por ejemplo, en 2021 están siendo más abundantes y el lapilli ayudará a absorber la humedad y a guardarla en sus profundidades durante algunos años para contrarrestar la escasez de agua en el futuro.

El brote de las viñas se produce a mediados de marzo y marca el inicio de la primavera. En ese momento, los viticultores limpian los hoyos en los que se encuentra el cultivo y retiran los brotes sobrantes para que la planta se desarrolle de forma sana y sin estrés. A partir de finales de julio o principios de agosto se lleva a cabo la vendimia, siendo la primera que se realiza en Europa cada año. Todas estas labores requieren de un proceso manual que hace peligrar la conservación de las viñas en el tiempo.

En la zona de Masdache, Paco e Ismael García, padre e hijo, trabajan como viticultores para Bodegas El Grifo. “Vengo para ayudar a mi padre, pero también me ilusiona ver el resultado de mi trabajo” manifiesta Ismael. Ambos dejan constancia del problema existente en La Geria con el relevo generacional. “La mayoría de los que trabajamos aquí lo hacemos por tradición, herencia compartida entre padres e hijos” cuenta Paco a Viajes National Geographic. “Es bastante sacrificado, por lo que para nosotros es más como un hobby familiar” añade dejando latente la poca especialización del sector. “Se está intentando que otros jóvenes se involucren en estas tareas y tengan interés por aprender a llevar las fincas aunque no tengan ese vínculo familiar con ellas” señala Jorge Rodríguez Alonso, enólogo de El Grifo, “aunque hay que tener una producción muy alta para que sea rentable”.

Esta bodega se apoya en el trabajo de más de 300 viticultores. Aparte de El Grifo, otras 17 bodegas están adscritas al Consejo Regulador de Denominación de Origen Vinos de Lanzarote.

El Grifo 9. La bodega más antigua

Foto: El Grifo

4 / 7

La bodega más antigua

Fundada en 1775, El Grifo es la bodega que cuenta con más historia del archipiélago y una de las diez más antiguas de España. Conocerla es fundamental para hacerse una idea de la historia e importancia de La Geria.

Actualmente están al cargo de ella los hermanos Fermín y Juan José Otamendi, cuarta generación de la familia que es propietaria desde 1880, aunque anteriormente perteneció a dos familias más. En los años 80, la familia Otamendi revolucionó los métodos y tipos de vinos. Los vinos de El Grifo cada vez tienen más presencia, aunque el 80% de la producción se vende en Canarias. El resto se exporta a la península y a países como Francia, Alemania, Bélgica o Reino Unido.

La hacienda El Grifo está compuesta por 40 hectáreas entre las que se reparten las viñas, la bodega, un museo y espacios tan apaciguadores como el jardín de cactus que da la bienvenida a los visitantes ante la imponente montaña Colorada.

César Manrique con Fermín Otamendi. César Manrique, el mejor embajador

Foto: El Grifo

5 / 7

César Manrique, el mejor embajador

El polifacético César Manrique ha dado forma a Lanzarote y también a El Grifo gracias a la estrecha relación que el artista mantuvo con la bodega. Para empezar es el autor del logotipo de la firma, con su particular interpretación de la figura mitológica del “Pájaro Grifo”. También diseñó la etiqueta del Malvasía Semi para diferenciar su vino favorito del resto, y, en 1981, intervino en la ampliación de las instalaciones de la bodega, las cuales actualmente acogen un museo. Además, Manrique hizo de embajador de la bodega llevando botellas a sus exposiciones internacionales.

En 2019, conmemorando el centenario de su nacimiento, El Grifo comercializó el vino Malvasía de César, correspondiente a la añada de 2017 con 14.000 botellas numeradas.

Museo El Grifo 3. Los tesoros de El Grifo

Foto: El Grifo

6 / 7

Los tesoros de El Grifo

Con la finalidad de mostrar la historia y tradición de La Geria, El Grifo creó un wine bar y un museo que se han convertido en una de las paradas imprescindibles para los enófilos que viajan a Lanzarote.

Entrar en el museo es asomarse al pasado de La Geria. Albergado en un edificio de arquitectura tradicional local y preservado gracias a César Manrique, conserva las vigas originales hechas con maderas procedentes, algunas de ellas, de barcos. Entre fotografías antiguas, el espacio atesora más de 500 utensilios empleados en la vinificación desde el siglo XVIII como un lagar cubierto que data de 1775, una llenadora y etiquetadora semiautomáticas de 1935 o una prensa hidráulica fabricada en Alemania en el siglo XIX.

Las instalaciones de El Grifo también cuentan con una biblioteca privada que fue inaugurada por José Hierro en 1998 y que exhibe las palabras que José Saramago dijo en el 225 aniversario de la bodega. Entre sus estanterías hay catalogados entre 4.000 y 5.000 libros que tratan temas de agricultura, ganadería, pesca y viticultura de las Islas Canarias, destacando un ejemplar de la primera edición de ‘The History of the Discovery and Conquest of the Canary Islands’ que el aventurero escocés George Glas (1725-1765) escribió sobre su vida, durante casi una década, en el archipiélago. Además de describir las islas, Glas dedicó páginas al nacimiento del vino en Lanzarote, y en su honor se ha elaborado un tinto dulce bajo el nombre de George Glas.

El Grifo 16. El lloro de la viña

Foto: El Grifo

7 / 7

El lloro de la viña

La uva Malvasía Volcánica es una variedad exclusiva de Lanzarote procedente de un viñedo prefiloxérico excepcional. Resulta idónea para maridar con pescado y marisco o para tomarlo a la hora del aperitivo acompañado de los ricos quesos y las papas arrugadas de la isla.

El mejor lugar para catar los vinos provenientes de estos atípicos viñedos y comprender la magia de sus tierras es el interior de alguno de los chabocos de la finca de El Grifo, unas cavidades abiertas en la lava donde los árboles frutales dan su toque verde al paisaje de fuego. Allí, a la sombra de una parra que llora al ser podada para sacar de su interior una savia repleta de minerales y sales, la malvasía volcánica da paso al listán blanco y al negro, al vijariego, al tinto Ariana y al tinto dulce George Glas.

Es difícil embotellar las sensaciones que se experimentan en La Geria: el viento, las nubes repentinas que dan paso al sol, el rocío de la mañana que arrastra la sal del mar; pero junto a una parra emocionada es posible percibir todas esos matices que inducen a la calma más absoluta frente a los volcanes dormidos de Lanzarote.

El grifo