Chinchín

Hay un cóctel para cada destino del verano

Combinados, bebidas locales y tragos típicos para las sobremesas y las noches de verano.

Estirar al máximo los reencuentros es el único propósito de los veranos. Cenas y comidas con amigos y familiares, sobremesas plagadas de brindis y buenas noticias. Porque cada destino tiene una bebida de lo más especial, aquí siete de las regiones más visitadas en vacaciones y siete tragos que no se pueden dejar de probar.

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Costa Amalfitana

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Costa Amalfitana

Mimetizarse a lo largo de un recorrido por la costa Amalfitana es mucho más sencillo si se hace de la mano de cocina y bebida local. La buena pasta, la pizza y algún que otro affogato, se dan por hecho, pero lo que no puede faltar para el chinchín es un limoncello. Ese licor típico de esta bellísima costa, se elabora a partir de la maceración de la cáscara los preciados limones de la región de Sorrento junto a alcohol, azúcar y agua.

Mallorca y resto del archipiélago

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Mallorca y resto del archipiélago

Escaparse a cualquiera de las Islas Baleares es una de las mejores alternativas de viaje, ya sea en verano o en cualquier época del año. La mezcla de gastronomía junto con la de naturaleza, cultura, historia y mar, hacen de este destino uno de los más atractivos para los que viven dentro y fuera de la península.

 

Una de esas bebidas arraigadas a la tradición en el archipiélago es el licor de hierbas. Una bebida que se elabora desde hace siglos tomando como base una receta monástica con fines medicinales, y que ha hecho que cada una de las islas tenga su propia versión, aunque las más conocidas son el licor de hierbas mallorquinas y el licor de hierbas ibicencas. Un trago que comenzó a popularizarse en el siglo XIII cuando la destilación y estas recetas de los boticarios se popularizaron hasta el punto de prepararse en casa de manera artesanal. Unas recetas que se han mantenido generación tras generación y que gracias a ello se pueden seguir probando en las islas.

Biarritz

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Biarritz

Cruzando la frontera, a escasos kilómetros de San Sebastián, se encuentra la elegante ciudad de Biarritz. Una zona, que igual que buena parte de la costa norte española, creció en popularidad desde que la realeza europea comenzase a pasar sus vacaciones por allí. Esta ciudad y su ambiente veraniego son el lugar idóneo para probar el cóctel francés de aperitivo más conocido del país, el Kir. Un clásico de la coctelería del país vecino, elaborado con crema de cassis -un licor preparado a base de grosella negra- y vino blanco.

Lanzarote

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Lanzarote

Suertudos quienes viajen a las Islas Canarias, en especial a Lanzarote, y descubran uno de los vinos más preciados del archipiélago, los de El Grifo. Y es que, además de probarlos, no puede faltar una visita a su bodega, considerada la más antigua de Canarias y una de las diez más antiguas de España por llevar ininterrumpidamente desde 1775 elaborando vino en sus mismas instalaciones.

Algarve

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Algarve

Pegando a la provincia de Huelva, nuestro vecino Portugal guarda numerosas sorpresas gastronómicas. El Algarve, la región más meridional de Portugal y la más conocida por sus imponentes playas, cuenta también con una gastronomía propia de la región, así como una larga tradición vinícola y algunas singulares bebidas tradicionales. Una de ellas es el licor de medronho, o licor de madroño. Un trago obtenido de la destilación de las bayas de madroño que habitualmente se sirve como digestivo. ¡No puede faltar tras una comida!

Pueblos marineros valencianos

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Pueblos marineros valencianos

Desde Sagunto hasta Oliva, no hay pueblo valenciano que en los veranos ofrezca en su carta uno de sus cócteles más típicos: el Agua de Valencia. Un trago que hace gala de su provincia y que en los días de calor se bebe con sorprendente facilidad. Su nacimiento hace 70 años lo posicionó en el pódium de los cócteles y son muchos los que lo elaboran en casa con una sencilla receta que combina zumo de naranjas de la tierra, cava de Valencia, azúcar, ginebra, vodka y hielo.

Rías Baixas

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Rías Baixas

Aunque Galicia siempre tiene una visita en sí misma, sí o sí en las Rías Baixas hay que brindar con queimada -da igual la época del año en la que se vaya-. La historia de esta bebida, cuyos orígenes se presupone que sean medievales, tiene su base en el uso del aguardiente como medicina. Verlo preparar es toda una experiencia, mucho mejor si va de la mano de uno de esos conjuros relatados en lengua gallega. Para su elaboración se añade en una olla aguardiente de orujo gallego junto a azúcar, cáscara de naranja y limón y un puñado de granos de café al gusto de quién lo elabore y se le prende fuego.

Cóctel verano