Vino, vidi, vici

Un Toro no tan bravo

Valbusenda Hotel Bodega & Spa, la experiencia enoturística que pone a Zamora en el mapa.

Fuerte, intenso, con mucho carácter… Cualquiera de estos calificativos podría servir para definir al vino de Toro. Con una historia que se remonta a los tiempos de los romanos, esta Denominación de Origen ha sufrido una evolución en las últimas décadas que le ha granjeado el reconocimiento y la fama internacional. A pesar de tener un pasado marcado por la dureza de sus vinos, la D.O. Toro ha sabido modernizarse con las últimas tecnologías y cuidados procesos de elaboración para reivindicarse como un vino de vanguardia sin perder esa personalidad que siempre le ha caracterizado.

 

Un ejemplo de ello son las bodegas Valbusenda. Situadas a orillas del río Duero con la población de Toro dominando el paisaje, Valbusenda es en realidad un complejo hotelero que suma bodegas y restaurante. Es el enoturismo en estado puro y una clara demostración de que todos los prejuicios sobre este vino y estos viñedos son cosa de cuñados. 

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Foto: Valbusenda

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La revolución del vino

No es hasta 1987 cuando aparece la denominación de origen Toro. Hasta finales de los años setenta los vinos de esta región se caracterizaban por una astringencia e intensidad que los convertía en vinos peleones y poco más. Pero la transformación y avance en los procesos de elaboración de los últimos años han cambiado radicalmente el panorama de la D.O. Toro. En Valbusenda lo han tenido claro. La apuesta por la última tecnología en equipamiento y control, tanto en la sala de elaboración como en la de barricas o embotellado, ha dado como resultado vinos de alta calidad.

Foto: Valbusenda

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De visita por las bodegas

En Valbusenda se viene a ver sus bodegas. En ellas, el visitante puede ver cómo son los depósitos de vinificación, pasear por la estancia donde tiene lugar la crianza en barriles de roble francés y americano y sumergirse en la fase del embotellamiento. Pero esta visita no solo trata de aprender la historia de los vinos que aquí se elaboran y su proceso de fabricación. También sirve para vivir la experiencia de realizar distintas catas (alguna a ciegas) en un viaje sensorial a través de aromas y sabores que recorren las diferentes variedades de los vinos de Valbusenda. De todas formas, no hace falta ser un experto catador para disfrutar de las catas. Con saber distinguir entre un vino y una coca-cola basta. Hasta los niños pueden participar de la experiencia a través de juegos donde aprenden a diferenciar sabores con galletas que tienen gustos distintos. 

Foto: Valbusenda

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Una tinta para conquistar el vino

Los vinos son el producto estrella de Valbusenda y la “Tinta de Toro” su uva identitaria. Con ella se elaboran algunos de sus vinos más prestigiosos como el tinto Cepas Viejas o el rosado Abios Rosé. En total, en estas bodegas se fabrican 12 referencias bajo la D.O. Toro y una producción media de 200.000 botellas anuales. Las variedades de vino tinto son los reyes sin olvidar los fantásticos blancos y rosados que han llevado a Valbusenda a ganar varios premios tanto a nivel nacional como internacional.

Lujo entre viñedos

Foto: Valbusenda

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Lujo entre viñedos

Situado en plena vega del río Duero, el hotel Valbusenda cumple con todo lo que uno pueda desear. Rodeado de viñedos, cruzar las puertas de este complejo 5 estrellas supone el inicio de un viaje de relax y placer. 35 lujosas habitaciones y suites reciben al visitante con grandes ventanales y magníficas vistas de un paraje privilegiado. Su restaurante Nube no se queda atrás. Con una propuesta gastronómica que integra a la perfección recetas tradicionales con sutiles toques internacionales, su chef asesor Mario González lleva la cocina a la vanguardia de los restaurantes de autor. Y es que platos como el Carpaccio de gambas glaseado de maracuyá con menta y dados de mango o la Corvina asada sobre tirabeques encurtidos no dejan indiferente a nadie.

Placeres para cuerpo y alma

Foto: Valbusenda

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Placeres para cuerpo y alma

Otro de los puntos fuertes del hotel Valbusenda es su zona de spa. Varias piscinas a diferentes temperaturas y una amplia carta de tratamientos de belleza y bienestar llevan al visitante a un estado de placer y desconexión. Si a eso le sumamos un espacio fitness, una piscina al aire libre y las instalaciones deportivas de tenis y pádel, el hotel Valbusenda se convierte en un paraíso donde gastronomía, vino y el relax más absoluto van de la mano para hacer de la estancia un momento inolvidable difícil de superar. 

 

El único Toro del lugar

Foto: Valbusenda

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El único Toro del lugar

Además de todas las comodidades y la experiencia enoturística que supone hospedarse en el Hotel Valbusenda muy cerca se encuentra Toro, la población que ha dado nombre a estos vinos. Este municipio zamorano cuenta con una vasta historia y un rico patrimonio artístico que tiene en la Colegiata de Santa María la Mayor uno de sus más bellos exponentes. Pasear por Toro supone hacer un viaje al pasado y tomar una copa de vino en una terraza se convierte en la mejor opción para relajarse y admirar la bella arquitectura del lugar.

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Un Toro no tan bravo

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