Bendito derecho al amuerzo

L’ Esmorzaret, la religión del ‘brunch’ a la valenciana

Se traduce por "almuercito", aunque de pequeño no tiene nada, y su derecho para disfrutarlo se encuentra recogido en el Estatuto de los Trabajadores.

La religión del almuerzo valenciano se lleva a rajatabla a lo largo y ancho de toda la Comunidad Valenciana. De hecho, se profesa de una manera tan rigurosa que los establecimientos de la ciudad del Turia crean menús ad-hoc para disfrutar de este picoteo. No es un desayuno ni tampoco lo que se dice un aperitivo, lo que más se acerca a su descripción es la palabra almuerzo, pero tiene más que ver con un ritual cotidiano y con mucha historia que con una moda pasajera.

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EL ORIGEN DE UN MANJAR DIARIO

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EL ORIGEN DE UN MANJAR DIARIO

L’esmorzaret es una palabra valenciana que se traduce por “almuercito”. Su origen, como era de esperar, proviene del campo. De esos pueblos en los que tras una mañana de trabajo duro e intenso bajo el sol se hacía una parada en los campos y las huertas para reponer las fuerzas necesarias que permitieran seguir la jornada. Ese momento de descanso, entre las nueve de la mañana y las doce del medio día, era para acudir al bar del pueblo a reponer fuerzas y socializar. Pero esta costumbre tan típica de la Comunidad Valenciana va más allá del concepto del almuerzo.

Su origen humilde y su arraigo a la tierra ha hecho que se quiera tratar de mantener tal y como ha sido siempre: un bocadillo, una bebida -entre los que destaca el vermut, el café en cualquiera de sus versiones, la caña o el amb llimoná, su tradicional vino con gaseosa- y la picaeta, un picoteo compuesto de aceitunas, pepinillos, altramuces y cacaus del collaret -unos cacahuetes autóctonos de dos granos que son mucho más sabrosos que los se suelen encontrar-. Sin olvidarse del postre, el cremaet, un carajillo con azúcar al que en algunos lugares se le añade miel, ron, limón y un poco de canela.

EL GUSTO DE COMER CON LAS MANOS

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EL GUSTO DE COMER CON LAS MANOS

Esta tradición venida de la terreta y de origen labriego, va más allá del típico almuerzo a media mañana. Es un ritual sagrado para cualquiera que viva por allí. Y es que, a partir de las nueve de la mañana en las empresas se hace un parón -recogido en el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores- y los bares se llenan para disfrutar de uno de los mayores placeres del día: el bocadillo.

Los hay con todos los tipos de pan y con cualquier relleno imaginable, pero siempre su base va a ser proteica. El lomo, los huevos, la tortilla, los calamares, el atún, el bacalao frito, la ternera, la sobrasada o el embutido, por poner algún ejemplo. El nivel de los almuerzos es elevado y la competencia cada vez es mayor. Para muestra un botón.

DOÑA PETRONA

© Doña Petrona

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DOÑA PETRONA

La pareja que forman Carito Lourenço y Germán Carrizo es perfecta tanto dentro como fuera de las cocinas. Ambos, de origen argentino, han creado varios conceptos de restaurantes que están arrasando en Valencia. Hablando de almuerzos, en Doña Petrona -todo un mítico ya de la ciudad- ofrecen el auténtico esmorzaret valenciano hecho por argentinos. Este parón de mitad de la mañana para descansar y reponer fuerzas lo han hecho suyo de una forma que no deja indiferente a nadie: ofreciendo bocadillos y tostadas XXL acompañados de encurtidos y cacaos del collaret, como manda la tradición. De sepia, de salmón y aguacate, de jamón con tomate y aceite, de hummus con tomate y olivas… Y para quién se quede con un poco de hambre o tenga gula, no hay que olvidar sus empanadas argentinas -vegetal, mendocina, jamón y queso y secreto ibérico-, un clásico ya de la casa.

PUERTA DEL MAR

© Puerta del Mar

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PUERTA DEL MAR

La barra de almuerzos del restaurante Puerta del Mar es una de las más sorprendentes de la ciudad. Su oferta de bocadillos nace de sus productos de su tierra (y de su mar) y no se quedan cortos ni en cantidades ni en oferta porque se adaptan a todos los gustos. Abren a primera hora de la mañana para que cuando llega el esmorzaret todo esté en su sitio: tortillas de todo tipo, revueltos con mil y un ingredientes, bocadillos grandes y pequeños y platos de bravas como colofón a un almuerzo que más quisieran muchos. Para quien quiera un esmorzaret pero prefiera restringir la cantidad de hidratos, también ofrecen su versión de almuerzo al plato o su versión mini, si la normal parece demasiado grande.

LA BERNARDA

La Bernarda © Mercado de Tapinería

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LA BERNARDA

En el Mercado de Tapinería se encuentra el local de La Bernarda, un espacio moderno a la vista pero en cuya esencia se encuentra la verdadera tradición del esmorzaret valenciano. Lo diferente de este local es que aquí no hay carta, como en otros restaurantes y bares, sino que aquí el que se prepara el bocadillo a su gusto es el consumidor. Digamos que son bocadillos ad-hoc desde que eliges el tamaño de la barra de pan que quieres -un cuarto de barra, media o entera- hasta que lo llenas de ingredientes. Tortilla de patata, morcilla, longaniza, pimientos verdes o rojos, lomo, salchichas, bacon, queso y un sinfín de productos que permiten a los clientes crear el bocadillo perfecto. Es el Subway de la tradición pero con producto de calidad y de la terreta acompañado de su bebida y la clásica picaeta.

EL ORIGEN DE UN MANJAR DIARIO

L’ Esmorzaret, la religión del ‘brunch’ a la valenciana

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