Maravilla colombiana

Mi Sal, la sal colombiana que se extrae en una iglesia

Una experiencia tan excepcional como maravillosa a 180 metros bajo tierra, donde se extrae sal y se peregrina.

Zipaquirá, una de las ciudades más antiguas de Colombia, guarda bajo tierra la primera maravilla turística del país: la Catedral de Sal, una antigua mina de sal convertida, prácticamente sin quererlo, en un destino religioso y considerada la catedral subterránea más grande del mundo. Pero no una catedral cualquiera. Una catedral escavada en el corazón de una mina de sal.

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Capital salinera

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Capital salinera

La historia cultural y salinera de esta región colombiana se percibe especialmente en Zipaquirá, donde desde hace más de 12.000 años culturas ancestrales como los Muiscas utilizaron la explotación salinera como fortaleza cultural, económica y social de los habitantes de la zona, convirtiendo el área en un importante centro de comercio de sal.

La moneda de cambio

Acceso a la Catedral de la Sal de Zipaquirá © Lucía Díaz Madurga

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La moneda de cambio

Hace miles de años, la sal era considerada una forma de moneda de cambio. Un mineral con gran valor por su capacidad para preservar alimentos que terminó por convertirse en un elemento fundamental del trueque y del comercio. De hecho, la palabra española “salario” proviene del latín “salarium”, que a su vez proviene de “sal”, siendo este mineral la divisa con la que hace tiempo se pagaba a los trabajadores.

Patrona de los mineros

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Patrona de los mineros

El valor que la sal tenía como medio de cambio hizo de esta ciudad uno de los centros neurálgicos del comercio de este mineral. Los Muiscas, en tiempos precolombinos, fueron los primeros en explotar esta mina de sal ahora convertida en una auténtica obra de ingeniería en donde el visitante se adentra hasta 400 metros de longitud para conocer la historia de aquellos mineros que, para protegerse de posibles desprendimientos de tierra mientras trabajaban, decidieron llevar hasta su interior a la Virgen de Guasá, la patrona de los mineros de Zipaquirá.

Primera maravilla de Colombia

Virgen de Guasá, patrona de los mineros de Zipaquirá © Lucía Díaz Madurga

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Primera maravilla de Colombia

Esta Virgen, la que fuera la primera imagen religiosa que se ubicó en la mina con intención de proteger a sus trabajadores, es la que dio paso a convertir este espacio diseñado por Roswell Garavito Pearl en los años 90 en una catedral y a considerarse, debido a su peregrinación desde hace más de 20 años, la primera maravilla de Colombia. Tras un cierre temporal en 1992, por considerarse poco segura, en 1995 volvió a abrir sus puertas con una capacidad de hasta 10.000 personas.

Una experiencia religiosa

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Una experiencia religiosa

La parte principal de su interior hace un recorrido por cada uno de los catorce pasos del Viacrucis -esculpidos en piedra por diferentes artistas colombianos- hasta llegar a una gran cúpula iluminada en azules que simboliza la unión entre la Tierra y el cielo. Pero, lo que realmente llama la atención es su nivel inferior.

El interior de la Catedral de la Sal

Nave central de la Catedral de la Sal © iStock

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El interior de la Catedral de la Sal

La planta baja es el espacio más sorprendente de todo el recorrido. Allí se encuentra esa primera capilla donde se ubica la Virgen de Guasá, además de otras figuras e imágenes religiosas donadas por diferentes países del mundo. Y, para terminar el recorrido, la Catedral de 13 metros de altura esculpida en sal con sus tres naves.

La sal colombiana

© Mi Sal

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La sal colombiana

Es de esta majestuosa mina, convertida en monumento turístico y maravilla nacional del país, de donde nace la marca Mi Sal, uno de los minerales más vendidos y reconocidos de Colombia, tanto para su uso culinario como industrial. Una sal refinada por cristalización que se obtiene de la misma área en la que se encuentra la catedral.

Una experiencia religiosa