El oro verde

Por qué Jaén es el mejor destino para hacer oleoturismo

Un recorrido gastro turístico por la provincia siguiendo las huellas del aceite.

Llegar a Jaén es adentrarse por completo en un mar de olivos. Sus carreteras serpentean el interior de estas tierras plagadas de árboles ofreciendo al visitante un viaje hacia un destino de lo más especial. Sobre todo, si se hace al atardecer, con el sol a la espalda mientras los reflejos dorados, naranjas y rojos celebran el comienzo del otoño y el final de otro día.

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Tierra de olivares

Jugar a contar olivos en aquellas tierras es imposible, pues Jaén cuenta con más 66 millones de ellos. De hecho, esta provincia es dueña de la mayor extensión de campos de olivos del planeta y la principal zona de producción de aceite de oliva virgen extra del mundo. Por no hablar de todo el tejido turístico y cultural que se ha formado alrededor y que se focaliza en esta fruta, porque el aceite tiene mucho que ofrecer. Así del zumo de aceituna surgen experiencias gastronómicas y culturales, relacionadas con el bienestar y la naturaleza, visitas a olivares y almazaras y un sinfín de alojamientos singulares que permiten al visitante comprender desde dentro la importancia de este cultivo. Es lo que se llama, oleoturismo.

La primera parada en una almazara

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La primera parada en una almazara

Para entender todos los interrogantes que rodean el mundo de la aceituna es necesario pasar por una almazara (del árabe  المعصرة, al-maʿṣara, la prensa), el lugar donde se encuentra el molino en el que se extrae el aceite de las aceitunas.

En Baeza se encuentra la almazara Oleícola San Francisco, en donde se prensa aceite desde 1927, pero esta solo es una de las 400 que existen en toda la provincia. Es una empresa familiar y pequeña que trabaja prensando aceitunas de agricultores de la zona además de enseñándola y contando su historia desde dentro, permitiendo que haya subsistido en los periodos más duros. Hasta allí han llegado 50.000 visitantes de más de 80 países distintos y exportan su aceite a muchos de ellos, sobre todo a Taiwán, el país al que más venden. Aunque si bien es cierto, ya no venden aceite, venden turismo en diferentes packs como la ruta por su almazara con cata de aceites o un día en su vida.

De toma pan y moja

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De toma pan y moja

Las catas de aceite son otra de las experiencias que no pueden faltar en cualquier paso o viaje por Jaén. Eso sí, para los noveles, mejor con pan. En el mundo hay 2000 variedades de aceitunas, de las cuales 260 se encuentran en nuestro país y la diferencia de cada uno de los aceites se encuentra en la variedad de aceitunas que se utilizan para elaborarlo. En Jaén la variedad picual se da en más de un 90% de los aceites que se producen en esta tierra, aunque la royal es autóctona de la Sierra de Cazorla.

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La hora del oro verde

A partir de la segunda semana de octubre, las almazaras se ponen en marcha para comenzar a elaborar aceite. Se recogen las aceitunas de los olivos, se le quitan las hojas, se lavan, se seleccionan y se prensan dando lugar al primer zumo de oro verde de la temporada. Ese color verde tan puro es el color de la clorofila que contiene la piel de la aceituna pero que, sin embargo, en las catas no se percibe al catarse en vasos de color azul o rojo, pues el color del aceite no determina su calidad. Estas catas se pueden realizar en diversos puntos de la provincia: en Jaén en Anuncia Carpio, en Baeza en la Escuela de Cata de Aceite Los Quinientos y en Úbeda en el Centro de Interpretación del Olivar y del Aceite.

Del olivar a casa

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Del olivar a casa

Una vez se conoce el proceso de la elaboración del aceite y se ha aprendido a disfrutarlo en la boca, pasar por una oleoteca es completar la experiencia en todo su conjunto. Aquí son de gran ayuda los Premios Jaén Selección, en los que se premian los mejores aceites de oliva virgen extra producidos y elaborados en la provincia, entre los galardonados del 2020 está Dominus, Oro de Cánava o Bravoleum aunque siempre hay clásicos que nunca faltan como Castillo de Canena, Picualia o Pradolivo.

Dormir entre olivos

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Dormir entre olivos

La vivienda rural típica de la provincia de Jaén, los cortijos, también juegan un papel fundamental en el tejido de la industria olivarera. Estos lugares, que en antaño se construían para atender las necesidades de las fincas olivareras, se han sido reconvertido en alojamientos singulares por su arquitectura, su ubicación -en pleno mar de olivos- y por la historia que llevan a sus espaldas y son los que ponen la guinda a una espada completa enfocada al oleoturismo.

Dormir entre olivos

Por qué Jaén es el mejor destino para hacer oleoturismo

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