Aquí hay tomate

La primera tienda especializada en tomates está en Madrid

¿Todavía existen tomates con sabor a tomate? Sí, en el Colmado del Tomate tienen (por ahora) catorce variedades.

La vuelta a los orígenes, a las raíces y a comer como se hacía antes fue el objetivo por el que surgió El Colmado del Tomate. Decir que de toda la vida las mejores piezas de fruta han sido las feas y las magulladas no es ninguna tontería. Si no, que se lo digan al Corazón de Buey o al Cuerno de los Andes. Sí, a los tomates, que también son frutas. Pero entonces… ¿qué está pasando? ¿es que acaso los tomates ya no saben a tomate? No. El problema no es ese.

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Vintage y tomatero

Foto: Lucía Díaz Madurga

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Es sabido que en Navarra crecen algunas de las mejores hortalizas, frutas y verduras de toda España. Su buena mano con la huerta y la pasión y el empeño que le ponen al producto con el que trabajan ofrecen las garantías suficientes como para tener claro que lo proveniente de esta Comunidad Autónoma cuenta con los más altos estándares de calidad. Y es que, es de allí, de Navarra, de donde proviene Igor Lorenzo Iturbide co-propietario, junto a su mujer Laura Camacho García, de El Colmado del Tomate que, según él, se ha convertido en la primera tienda del mundo especializada en tomates.

Todo sobre el colmado

Su nombre, ‘colmado’, no puede definir mejor su concepto: tienda donde se sirven comidas especiales. Y es que ahora, durante el invierno, Igor cuenta en su tienda con 14 tipos de tomates. Desde el Mar azul o el Barbastro hasta el Raf mezclado con ibérico, Raf marmande antiguo, los Cherries de colores, el Raf que traen del Parque Natural de Cabo de Gata, el Raf catalán (que se cuelga en casa directamente de la mata y puede llegar a durar hasta dos meses), el Valenciano (una mezcla entre el Corazón de buey y el Rosa) o el Ciruela (injertado con una ciruela que le da un toque afrutado). Estos son solo algunos de los ejemplos que va enumerando al pasearse por su tienda mientras cuenta que, además, "hay semillas antiguas que estamos intentando recuperar con productores locales y agricultores" asegura a Viajes National Geographic.

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Foto: Lucía Díaz Madurga

Porque Igor no trabaja cualquiera. Igor se recorre España, de huerta en huerta, buscando el tomate perfecto y al productor más sibarita que le ofrezca un producto de calidad, en su punto de maduración -no como hacen los supermercados- y logrando un precio justo tanto para uno como para el otro. "El tomate ha salido muy perjudicado por las grandes superficies porque buscan ofrecerlos bonitos a pesar de que no tienen sabor. ¿Quiénes son los responsables de probarlos?", pregunta en alto sin esperar una respuesta.

Por eso, ellos buscan agricultores que trabajen como antes, como los de toda la vida y que además traten de recuperar semillas antiguas y, que en vez de esperar a que su producto llegue al mercado, lo venden directamente a sus compradores con la ventaja o el inconveniente de que tienen que bajar a buscarlos. "Nuestros agricultores tienen plantaciones pequeñas, que cuidan muy bien y en las que ponen todo su empeño. Porque mientras una planta de Barbastro da entre 80 o 90 kilos en un metro cuadrado, el tipo de plantas que tienen nuestros proveedores da entre 8 o 10 kilos. De ahí la diferencia de precio".

Porque mientras una planta de Barbastro da entre 80 o 90 kilos en un metro cuadrado, el tipo de plantas que tienen nuestros proveedores da entre 8 o 10 kilos. De ahí la diferencia de precio

Tomates de invierno y de verano

El Colmado del Tomate ofrece, principalmente, los diferentes tipos de tomates que se pueden encontrar en España pero, aunque esta tienda lleva abierta cuatro meses, por petición popular de los vecinos del barrio de Malasaña han ido introduciendo productos de temporada como la lechuga viva -con su raíz-, las alcachofas, fresas o setas. "Cuando se compran alimentos fuera de temporada lo normal es quejarse porque el sabor no es el que debería ser o porque el precio está más alto de lo esperado. Los productos en temporada están buenos, bonitos y baratos y eso es lo que se puede encontrar aquí".

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Foto: Lucía Díaz Madurga

Además, Igor insiste en que lo más importante es explicarle a la gente que hay temporada de invierno para los tomates: "Tomates hay todo el año, pero si hablamos de temporadas, hay de invierno y de verano". Los de invierno, que se traen del sur de España, son los que tienen la piel un poquito más dura para aguantar las inclemencias del tiempo porque lo que hacen es concentrar el sabor dentro, madurando de dentro hacia afuera. "Pero hay que buscar un equilibrio entre el exterior y el interior para que cuando termines de comerlo no se quede residuo de la piel en la boca, explica Igor añadiendo que, sin embargo, los tomates de verano se traen del norte y necesitan mucho calor de día y fresquito de noche. Necesitan brisa de mar y contraste de temperaturas" apunta.

Una cata diferente

Gracias al empeño de Igor y de su mujer el barrio de Malasaña -y muchos vecinos de otros distritos de Madrid que se acercan hasta allí- están disfrutando de los tomates de verdad, como los de antes. Por eso, y para que quien quiera pueda disfrutar de todas sus bondades, aprender a diferenciarlos y saber un poco más de ellos, están organizando varias catas de tomates que dan a conocer a través de sus redes sociales.

"Queremos tratar de hacer una pequeña enseñanza, desde nuestra humildad de tomateros, para enseñar a la gente las diferencias que hay entre los distintos tipos de tomates y para explicarles sus matices, sus sabores, cómo se mezcla el dulzor con la acidez y por qué son tomates de invierno o de verano. También para que conozcan otros tipos de tomates que son más difíciles de encontrar como el ciruela" concluye.

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Foto: Lucía Díaz Madurga

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