Gastronomía de territorio

Lo que hay que comer en cualquier viaje a Mallorca

Las elaboraciones típicas siempre tienen una historia interesante detrás.

La influencia judía, la árabe y el comercio marítimo con el resto del mediterráneo -en especial con Italia- fueron forjado poco a poco la gastronomía tradicional de Mallorca dejando sus huellas en cada una de sus elaboraciones. Esta isla, en la que el mar y la montaña son parte fundamental de las raíces de su cocina, presenta productos y creaciones tan interesantes como sus historias. Aquí va una selección que no hay que dejar de probar cuando se visite Mallorca.

1 / 8
Sobrasada

© Sobrasada

1 / 8

Sobrasada

La tradición charcutera en Islas Baleares siempre ha sido importante pero, concretamente, comenzó con la llegada del Imperio Romano. Con la conquista de Mallorca en 1229 por Jaime I de Aragón, la isla recupera la cultura cristiana occidental dejando atrás el Califato de Córdoba y, por ende, la prohibición de los árabes de consumir carne de cerdo, recuperando de nuevo la técnica de esta carne embutida elaborada con su cerdo negro. Además, aunque el origen de la sobrasada no es claro, su raíz etimológica confirma que proviene del vocablo itálico sopressata que, a su vez, deriva de sopressa, que significa picado (aplicado a la carne de embutir). Esto podría deducir que, debido al comercio marítimo entre las islas e Italia, la sobrasada fuera una combinación de expertise gastronómico italo-mallorquín.

Pimentón "tap de cortí"

© iStock

2 / 8

Pimentón "tap de cortí"

Muy relacionado con la sobrasada está, por supuesto, el pimentón mallorquín. La primera referencia de su aportación se tiene del siglo XVIII, cuando se incluye en la receta aportando a la sobrasada ese color y sabor característico, siendo hasta ese momento la sobrasada era completamente blanca. Este pimentón, propio de la isla y llamado tap de cortí por la variedad del pimiento que se utiliza, se ha convertido desde entonces en un elemento clave de este embutido, por su sabor dulce, su color característico anaranjado y su poder antioxidante.

Empanadas

3 / 8

“Panades” mallorquinas

Empanada, etimológicamente, significa “algo envuelto en masa de pan”, una forma de mantener o conservar los alimentos y permitir que durasen más tiempo. La historia de las empanadas mallorquinas o panades mallorquinas están estrechamente vinculadas con el cristianismo y su consumo el domingo de Pascua. Pero su verdadero origen es posible que provenga de la adaptación de las empanadas judías de manera que, añadiéndoles manteca de cerdo, se cristianizó la receta. Este bocado, además, se utilizó para hacer que los judíos conversos demostrasen públicamente su conversión al cristianismo, probando que comían estas panades mallorquinas. Entre las más típicas están las de carne con pisto, pollo o guisantes, pero cada familia y obrador tienen su propia receta.

Alcaparras

© iStock

4 / 8

Alcaparras

Ni fruto, ni semilla, las alcaparras son uno de los condimentos esenciales de la gastronomía mallorquina y balear. Llamadas en mallorquín tàperes, estos pequeños encurtidos son el capullo de la flor de la planta taparera, Capparis spinosa. Su recolección, entre junio y septiembre, siempre ha sido una de las tareas más duras del campo de Mallorca por ser una planta de tierra que obliga a trabajar completamente agachado.

Llonguet

© iStock

5 / 8

Llonguet

Este panecillo es el símbolo de la ciudad de Palma. Aunque su origen es impreciso y se intuye que su procedencia sea francesa lo que se conoce es que, al principio, el llonguet era un tipo de pan asociado a las clases pudientes. Además, posiblemente llegase a la isla en los viajes que los panaderos mallorquines hacían a Cataluña en busca de nuevos conocimientos. A día de hoy, este panecillo se puede probar en la Ruta del Llonguet donde se encuentran combinaciones dulces como la de sobrasada, confitura y membrillo o la de longaniza con tomate.

Tomate de ramallet

© iStock

6 / 8

Tomate de ramallet

El tomate de ramallet, cuyo nombre científico es Lycopersicon Esculentum Mill., es una variedad local autóctona de la isla de Mallorca. Es un tomate de rama, como su nombre hace intuir, y es muy habitual verlo colgado en las cocinas de los hogares gracias a su capacidad para conservarse intacto durante largos periodos del tiempo. Al ser una verdura con mucha pulpa, es un ingrediente clave de la cocina mallorquina, utilizado habitualmente en el pamboli –el pan con tomate tradicional que acompaña todo tipo de embutidos y quesos- como en los sofritos de sus arroces.

Ensaimada

© iStock

7 / 8

Ensaimada

La ensaimada, ese dulce referente de la isla de Mallorca, no es otra cosa que una masa elaborada con harina de fuerza, agua, azúcar, huevos, masa madre y manteca de cerdo, saïm, el nombre que le da sentido a este dulce. Sus primeras referencias provienen del siglo XVII, cuando se preparaba para la celebración de fiestas populares y familiares. Un siglo más tarde, entre las clases adineradas, comenzó a consumirse acompañado de chocolate a la taza y su difusión fue tal que comenzó a conocerse y a elaborarse en las islas de alrededor. Si se puede, se debe probar no solo sola, si no también rellena, por ejemplo, de sobrasada y miel.

Licor de hierbas de Mallorca

© Herbes de Mallorca

8 / 8

Licor de hierbas de Mallorca

El licor de hierbas de Mallorca es una bebida de alta graduación que se obtiene de infusionar diferentes plantas autóctonas de la zona en anís. Esta bebida, que comienza a ser reconocida a finales del siglo XVIII, procede de la destilación de materias primas agrícolas a las que se les atribuían propiedades medicinales, digestivas y relajantes convirtiéndose desde entonces en una bebida tradicional de la isla, especialmente presente en las sobremesas y en los aperitivos.

Ensaimada