Una paradoja gastro

El 'ram-don' de Parásitos o cómo viajar hasta Corea sin salir de la cocina

El plato, que en realidad no se llama así, se ha puesto de moda en Nueva York. Pero no hace falta ir hasta allí o hasta Corea del Sur para probarlo

En tiempos de pandemia global y confinamiento casero la triunfadora de la última edición de los premios Oscar está más de actualidad que nunca. Y no sólo porque si quedaba alguien por verla seguro que ha aprovechado estos días para hacer los deberes, sino porque la claustrofobia que destila la historia unida a la crítica social en clave de clases y escalones sociales y urbanos vistas en perspectiva parecen un adelanto de lo que venía.

Pese a que fijarse en las referencias gastronómicas de la historia posiblemente no entraba en los planes de Bong Joon-ho -aunque vista Okja, igual sí- el cameo de las estupendas patatas gallegas Bonilla a la Vista ya tuvo su momento de gloria. Pero no es el único, porque resulta que el ram-don que se prepara en una de las escenas también se ha convertido en un auténtico hit en algunos restaurantes de Nueva York.

O lo era, claro, antes de que todo cerrara. Así que visto el panorama y que ni escaparse hasta allí o a Corea del Sur es ahora mismo una opción viable, siempre queda la opción casera. En realidad, la única posible estas semanas.

Captura de pantalla 2020-03-31 a las 13.28.16

Foto: Parasite

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¿Ram-don?

La búsqueda de la receta tiene su aquel. Sobre todo, si se le pregunta a un coreano por un plato llamado ram-don que, en realidad, sólo existe en la película. O, mejor dicho, en los subtítulos en inglés de Parásitos donde el popular jjapaguri se convirtió en ese nuevo término, mezcla de ramen y udon y más sencillo de recordar para el público anglosajón. Al menos esa es la explicación oficial de los responsables del film.

¿Y qué es el jjapaguri que prepara para solventar el antojo nocturno de la insufrible señora en una de las muchas escenas estresantes de Parásitos? Ni más ni menos que la combinación de dos fideos instantáneos que, por aquello de marcar estatus social, en esa casa se acompaña con solomillo de hanu, una cotizadísima ternera coreana. Como si por aquí se le pone langosta a una sopa de sobre, por buscar referentes más cercanos.

Curiosamente, parece que esa es la línea que han tomado los restaurantes de Nueva York que comenzaron a servir diferentes versiones de este ram-don con precios que nada tienen que ver con la idea original de un plato a base de unos fideos que cuestan poco más de un euro.

Así que para elevar el ticket hasta los 20 o 25 dólares a los que se cotizaba durante el mes de febrero cuando se volvió popular -el margen entre los Oscar y el cierre por el coronavirus- cada local tiró de sus propios recursos, desde fideos hechos en casa hasta añadir carnes premium.

O no se pilló la ironía de la película o se trata de uno de esos pronósticos autocumplidos de manual: un plato popular convertido en lujoso como crítica social que, sorpresa, convertido precisamente en eso en la vida real. ¿Eso o no fabuloso?

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Esta es solo una sugerencia de presentación de los ram-don ;-)

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La receta

Parar preparar jjapaguritoca visita el super asiático, donde seguro que tienen Chapaguetti y Neoguri, dos tipos de fideos instantáneos que no deberían costar mucho más de un euro cada uno. Como, dadas las circunstancias, no es plan de salir de casa sólo para eso, lo suyo sería aprovechar la visita para aprovisionarse de miso, kimchi, edamame, gyozas -las congeladas suelen aguantar el tipo muy bien- y algún que otro ramen instantáneo por si hay antojo cualquier noche.

Como es fácil de suponer, su elaboración no tiene mayor misterio. La idea de combinar estos dos noodles surgió para darle un poco de consistencia al plato y eso es exactamente lo que hay que hacer.

  1. Se sacan todos los ingredientes de sus respectivas bolsas -mucho plástico, cierto- y en unos 700 mililitros de agua hirviendo se echan los vegetales deshidratados de ambos paquetes y los fideos. Se cocinan 5 minutos removiendo para ayudar a que se separen.
  2. Se reserva un poco del agua de la cocción. El resto se descarta.
  3. Los fideos sin el caldo se pasan a otra cazuela ya fuera del fuego.
  4. Se le añade el agua que se ha guardado, el condimento del Neoguri y la mitad del Chapaguetti junto con el aceite que también incluye. O entero, es cuestión de cantidad de sabor, picante y umami -con bien de glutamato- que cada uno prefiera.

Como pista, el sabor es muy intenso, el picante potente y con un poco de carne que haya por la nevera o incluso un huevo por encima el plato único para una comida diferente está resuelto. Que mientras se cocina y se come hay que estar viendo Parásitos no hace falta ni decirlo, ¿verdad?

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