El restaurante escondido: Farm to table en Montjuïc, Barcelona

El 'pop up' de Casa Xica en los jardines del Teatre Grec dota de cierta entidad el placer de tomar algo antes o después de una actuación.

Si el lector da con esta noticia en la fecha de su publicación, solo tendrá 17 veladas para reservar una mesa en Farm to table. Las fechas apremian, pero es cierto que el aforo de esta terraza, entre 100 y 120 comensales dependiendo de la organización de las mesas, amplía las oportunidades. Sin embargo, el ambiente que se respira entre los pequeños estantes de este delicado jardín de verano no es el última llamada, ni el de fear of missing out (síndrome que se podría traducir como "miedo a perderse algo"), sino el de los espectadores que acuden a cualquiera de las funciones que, a las 22:00, dan comienzo en el teatro anexo.

 

Para ellos, y también para los que no tienen entradas en el segundo turno (que comienza, precisamente, más allá de las 22:00), el restaurante Casa Xica tiene reservado una sorpresa porque, donde en otras ocasiones había un bar aparente de raciones y platos cateringescos, hoy hay un restaurante con todas las letras que suma varios ingredientes a su propuesta: la gastronomía arriesgada, de fusión -aunque más asiática que catalana-; la sensación de estar en un oasis heleno y la de acompasar los pasos de la cena con la caída del sol mientras Barcelona enciende su noche y, a lo lejos, el murmullo de la música de las actuaciones se convierte en un hilo musical único. 

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La bandera de la gastronomía

"La cultura merece una licitación gastronómica que esté a la altura" confiesa Raquel Blasco antes de comenzar el primero de los servicios que, junto a su socio en Casa Xica -y en otros tantos proyectos de toda índole- Marc Santamaria, han ideado para la ocasión. En este espacio, que en otros festivales estaría reservado para un restaurante chiringuitero mejorado con un buen servicio, han buscado traer sus recetas y filosofía culinaria para acompañar las noches de verano. El efecto sorpresa se produce nada más consultar las opciones de cena en el festival, que tiene su propia aldea gala de food trucks pero, también, este restaurante de elaboraciones arriesgadas con las que maridar o la espera al concierto o, directamente, sorprender a quien se lo merezca en el segundo turno. No es algo único en el mundo, pero sí que cambia el paso a todo aquel que viene buscando una simple terraza con vistas o, incluso, quien viene a cenar en condiciones. Ambos universos pueden y deben confluir y aquí lo hacen con las cúpulas del MNAC como compañeras de mesa.

Tres menús y un metrónomo

El gran desafío de este proyecto está, precisamente, en acompasarlo todo con los turnos del festival en el Teatre Grec. Los horarios con ceñidos: 20:00 apertura de puertas solo con entrada y 22:00 inicio de las actuaciones (conciertos, obras de teatro o danza) a lo que se le añade el asfixiante timbre que recuerda a los asistentes que el show va a comenzar 10 y 5 minutos antes de que se alce el telón. Así que, ¿cómo conjugar la buena gastronomía con esta exigente compás? Pues a través de dos menús degustación, uno corto, su versión veganas -ideales para el primer turno- y otro más largo, bautizado con grandilocuencia verbenera Festa Grossa (fiesta grande). Una sencilla solución para poder acompasar los servicios e instar a los espectadores a probar algo diferente. Los precios -35€ y 55€ respectivamente- ayudan en este empeño. Ambos incluyen el agua así como una opción de maridaje de vinos de Gramona y se acompañan de una carta de bebidas que no dispara el gasto.

Curry verde de verduras de temporada y arroz del Delta del Ebro. Foto: Alex Froloff

Sí, aquí se viene a comer

Todo este baile, en este escenario tan hipnótico, podría eclipsar lo que sucede en el plato. Pero aquí el riesgo sigue siendo el primer apellido de todo lo que se sirve en la mesa. No es una síntesis de los sabores que han catapultado Casa Xica (la casa madre del proyecto), sino una propuesta atrevida sobre cómo tiene que ser un menú degustación en una terraza de verano, con preparaciones de sabores frescos, elaboraciones poco pesadas y sin por ello renunciar al factor sorpresa. Y es que todo lo que sale de la cocina efímera de Farm to table es un alarde de fusión asiática-mediterránea basada en los productos locales (como en la ensalada de espinacas y brotes kilómetro cero con corvina salvaje a la brasa y calabaza) y recetas revolcadas (como el afamado tartar de calamar con ajoblanco de coco y lima). El resultado final no es una cena de mantel de algodón, ni falta que hace. Es una velada con una escenografía única y un concepto inesperado. Poco más se le puede pedir al verano, y menos en una ciudad como Barcelona.

FARM TO TABLE

Horario de turnos

Del 29 de junio al 27 de julio. Todos los días que haya función en el Teatre Grec durante el festival. Dos turnos: de 20:00 a 21:30 y de 22:00 a 23:30

Precio medio

35€ y 55€ los menús, maridaje aparte.

Dirección

Jardins del Grec,
Passeig de Santa Madrona, 36,
08038 Barcelona