"Si te escapas de Madrid, chulapa mía"

Restaurantes para comerse la Comunidad de Madrid

No hace falta salir de esta región para hacer un buen viaje gastronómico.

De la cocina tradicional madrileña, la de guisos y casquería, a la cántabra. Pasando por uno de los mejores cocidos del mundo, una barra de pinchos que quita el hipo, la esencia de la parrilla o un japonés que hunde sus raíces entre la cocina nipona y el lugar de nacimiento de Miguel de Cervantes. Restaurantes para degustar enterita la comunidad y practicar turismo gastronómico de proximidad. 

San Sebastián de los Reyes: El Pradal

© El Pradal

San Sebastián de los Reyes: El Pradal

COLMENAR DE ARROYO: EL MESÓN DE DOÑA FILO

Abierto únicamente de viernes a domingo, El Mesón de Doña Filo se ha consagrado como uno de los templos de la cocina tradicional madrileña. Hasta allí se desplazan amantes de la casquería, las carnes y los guisos para disfrutar del único menú que ofertan a diario: a medio día el menú Paisaje, un recorrido gastronómico por el entorno basado en nueve pases; por la noche, el menú Noche, algo más breve pero muy intenso con siete pases.

El Mesón de Doña Filo
Calle San Juan, 3. Colmenar de Arroyo. Madrid.

SAN LORENZO DEL ESCORIAL: EL CHAROLÉS

En San Lorenzo de El Escorial, frente al Monasterio, se encuentra uno de los restaurantes más conocidos de la Comunidad, Charolés. Abrió sus puertas den 1977 y desde sus comienzos ha sido conocido por su gran cocido Charolés, el plato estrella de la carta que se llevo en su momento el reconocimiento como El Mejor Cocido del Mundo, así como por las maravillosas carnes de la zona con las que cuenta en su carta.

Charolés
Calle Floridablanca, 24. San Lorenzo de El Escorial, Madrid.

SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES: EL PRADAL

El Pradal está especializado en carnes y pescados a la parrilla, en la cocina mediterránea y en la cocina en miniatura, de hecho, su amplia barra de pinchos y raciones ubicada en la planta baja, es uno de sus mayores reclamos. Además, tiene la ventaja de que cuenta con dos grandes terrazas -una cubierta y otra descubierta muy agradable- para disfrutar en ambas de la experiencia de El Pradal.

El Pradal
Calle Lanzarote, 26, San Sebastián de los Reyes, Madrid.

Pradal

Terraza acristalada del restaurante El Pradal

Foto: El Pradal

ALCALÁ DE HENARES: KI-JOTE

Los amantes de la gastronomía japonesa encontrarán su lugar en Ki-Jote, un restaurante que nace por la forma en la que la isla nipona entiende la gastronomía, su respeto por la materia prima y una sensibilidad extrema. Esas son también las bases de este local, que hace un guiño en su nombre a la ciudad de Miguel de Cervantes, junto con la temporalidad de los productos, la base por la que se rige su carta.

Ki-Jote
Calle San Diego de Alcalá 3, Alcalá de Henares, Madrid.

SOTO DEL REAL: LA CABAÑA DE SOTO

En plena Sierra de Guadarrama, la lumbre se convierte en la esencia de este restaurante. Ese fuego, esa brasa, es la responsable de los sabores que llegan a las mesas en forma de carnes y de pescados, las estrellas de su carta. Porque a La Cabaña se va a comer brasa, a degustar la tradición y a recordar la esencia de las pequeñas cosas.

La Cabañade Soto
Plaza Chozas de la Sierra, Soto del Real, Madrid.

COLMENAR VIEJO: LAMADRID

No hay excusa para echar de menos Cantabria si se puede visitar Lamadrid. En este restaurante, que tiene a Enrique Zubillaga a los fogones, el alma cántabra guía la esencia de su carta. Además, aunque parezca lo contrario, su nombre hace un guiño a la localidad homónima de Valdáliga, en Cantabria. De su oferta cabe destacar las anchoas de Santoña, la burratina de queso pasiego, las rabas de chipirón y el solomillo de vaca pinta. Todo de la tierra.

Lamadrid
Avenida de Juan Pablo II 5, Colmenar Viejo, Madrid.